El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) lleva años estudiando las variaciones del clima producidas en los últimos 40.000 años a fin de entender e intentar paliar el calentamiento global. Para ello ha tomado como referencia siete lagos de la Península Ibérica, en particular el lago Enol, en Asturias.
El lago asturiano ha aportado datos a los científicos que se remontan 37.000 años atrás en el tiempo, mucho más que los revelados por los demás fondos lacustres. Blas Valero, investigador titular del CSIC en el Instituto Pirenaico de Ecología, señala que el análisis del Enol les permitirá datar mucho mejor los avances y retrocesos de los glaciares en los Picos de Europa, reconstruir el clima a escala de milenios y evaluar el momento actual de cambio climático para, a partir de ahí, tomar opciones sociales o políticas.
