
Un nuevo estudio encuentra un organismo unicelular trabajando de agricultor. Toma bacterias, las transporta y las siembra en cultivos. Es una pena que no fabriquen monos microscópicos. La ameba Dictyostelium discoideum podría necesitar un par.
Esta ameba puede vivir de forma independiente y sorber las bacterias del suelo. Cuando no hay comida se une a sus compañeros, formando un organismo gelatinoso (alrededor de medio centímetro de largo) que puede trasladarse a pastos más verdes. Una vez allí, desarrolla un tallo con un cuerpo fructífero y un globo pequeño en la parte superior. Este pequeño globo libera las esporas y cada ameba vuelve a iniciar el ciclo de nuevo.

Hoy vamos a hablar de inteligencia. Pero de la inteligencia emergente. También vamos a hablar del moho, el que estamos acostumbrados a ver en algún confín rural o suburbano del mundo. En la parte húmeda y por lo general fresca de un bosque en un día seco y soleado. En el abono del jardín, donde detectaremos una sustancia viscosa que recubre la superficie de un trozo de corteza en descomposición, por ejemplo. Es una masa de color anaranjado rojizo.