
Es uno de los mayores enemigos del ser humano, y habita en su propia habitación: el despertador. Ese aparato tan odiado pero tan necesario para ayudarnos a despertar, y empezar un nuevo día.
Pero así es la vida, cada día volvemos a la misma rutina de levantarnos de la cama, pasamos el día de la forma que mejor nos convenga, y volvemos por la noche a casa, a dormir otra vez. ¿A qué es debida esta regularidad?
Todos tenemos un ritmo biológico. Con este nombre entenderemos las variaciones que sufrimos debido a nuestro “reloj interno” y a factores externos (ambientales).
Nuestro organismo, a nivel interno, es capaz de regular toda su actividad para adaptarla a dicho ritmo, y poder así trabajar de una forma eficiente. Y esto va siendo así desde hace mucho tiempo, cuando por la Tierra empezaba a pasear lo que denominamos genéricamente como “Vida”.
