
Actualmente, la cirugía del cáncer es un proceso “ciego”. Y es que no hay forma de conseguir saber en tiempo real si se ha eliminado todo el tejido afectado, clave para un resultado satisfactorio.
Un equipo de investigadores de Massachussets ha desarrollado una tecnología que ilumina este tejido canceroso y permite al cirujano ver fácilmente qué hay que eliminar, de forma que no se daña el tejido sano cercano al tumor.
La tecnología se llama FLARE (Fluorescence-Assisted Resection and Exploration), y se trata de un sistema de imágenes NIR (Near-Infrared, el infrarrojo cercano, utilizado por ejemplo en visión nocturna), un monitor y un ordenador. No tiene partes móviles, utiliza LEDs en lugar de láser para la excitación, no tiene contacto con el paciente, y es estéril.
