
Conocemos la suerte de un organismo biológico cuando muere: se convierte en un buffet libre para gusanos. Pero ¿qué ocurre cuando el muerto no es biológico sino electrónico?
Los restos de un aparto electrónico, cuando se mezclan y se trituran, pasan de llamarse chapajo. En verano, la tonelada de chapajo se paga a 300 €. Aunque lo habitual es que no supere los 100 €.
Del cristal de la pantalla de un ordenador, por ejemplo, se extrae plomo, que se emplea en la mezcla para el asfalto y para fabricar vitrocerámicas. La próxima vez que friáis unos huevos, seguro que os acordáis de Windows.
Los plásticos que recubren nuestros gadgets favoritos se mezclan con plástico nuevo para fabricar perchas, cubiertos o barreras acústicas de las autopistas. Si eres muy geek, ya sabes a quién deberías rezarle antes de llevarte la comida a la boca con unos cubiertos de plástico.
