Todos somos capaces de detectar en pocos segundos si nos encontramos frente a un autista, sobre todo si tiene pinta de Dustin Hoffman en Rainman y se dedica a desplumar los casinos de Las Vegas o Atlantic City.
Sin embargo, existen diferentes grados de autismo, y tal vez nos sorprendería descubrir que nos hallamos rodeados de ellos sin saberlo… o incluso que nosotros mismos somos autistas en determinado nivel.
Para establecer el umbral de autismo de un individuo se emplea el llamado test del Autism Spectrum Quotient, o cociente de autismo (AQ), una prueba muy sencilla inventada por Baron-Cohen y sus colegas.
La prueba consiste en responder a 50 preguntas sobre nosotros mismos en una página web. El resultado es un número que puede oscila entre 1 y 32. Cuanto más alto es el número, más próximos estaremos al autismo (el resultado medio es de 16,4).

Los que se les llena la boca diciendo que la televisión es la caja tonta y que contemplarla es dejarse abducir por ella, dejando nuestro cerebro en stand-by, parten de un error basado en una concepción arcaica y tradicional de la cultura.