Una manera muy eficaz de averiguar cómo funciona nuestro cerebro es estudiar el comportamiento de personas con lesiones cerebrales muy concretas. Para estudiar la manera en la que tomamos decisiones, pues, no hay nada mejor como fijarnos en pacientes con lesiones prefrontales ventromedianas.
La mayoría de nosotros cree que sus decisiones son tomadas de manera ponderada y reflexiva, hasta cierto punto con determinada lógica. Pero lo cierto es que la mayoría de nuestras decisiones son intuitivas e inconscientes… y lo mejor para nosotros es que sea así.
Si todas nuestras decisiones las tomáramos racionalmente, sencillamente no tomaríamos decisiones. El número de variables que calcularíamos sería tan enorme que probablemente nos pasaríamos todo el tiempo evaluándolas. Y la carencia de emociones eliminaría la motivación de tomar la decisión.
Por ejemplo, así es como respondió, según el neurofisiólogo Antonio Damasio, un paciente con lesión prefrontal ventromediana a la pregunta de cómo le había ido el trayecto en coche por las heladas carreteras, bajo la lluvia glacial:

La mejor forma de comprender cómo mejoraría nuestra vida al conocer y hasta anticipar la secreción de sustancias químicas específicas en nuestro cerebro es mediante el siguiente ejemplo.
El neurocientífico Antonio Damásio define la conciencia como “la sensación de lo que ocurre”. Otros, como Rodolfo Llinás, sostienen que la conciencia sólo es una propiedad de la materia que compone el cerebro, como la madera tiene la propiedad de arder fácilmente en contacto con el fuego: en ese sentido, una mesa y un cerebro serían más o menos la misma cosa, sentenciaría Llinás golpeando la mesa con el puño en una de sus clases en la universidad.