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		<title>Magazine - matt-ridley</title>
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Xatakaciencia es un weblog colectivo dedicado a la divulgación científica, la ecología y el cambio climático		</description>
		<pubDate>2012-02-14 05:57:13</pubDate>

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      <title><![CDATA[[Libros que nos inspiran] 'El optimista racional' de Matt Ridley: ¿tiene límites la capacidad de progreso de la especie humana?]]></title>
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      <pubDate>Wed, 28 Dec 2011 17:29:42 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image10753" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/12/portada-optimista-racional_med.jpg" class="centro" alt="portada-optimista-racional_med.jpg" />Desde que leí <a href="http://www.xatakaciencia.com/libros-que-nos-inspiran/libros-que-nos-inspiran-genoma-la-autobiografia-de-una-especie-en-23-capitulos-de-matt-ridley">Genoma, la autobiografía de una especie en 23 capítulos</a>, no me pierdo ningún libro del doctor por la Universidad de Oxford <strong>Matt Ridley</strong>. Luego vino <em><a href="http://www.xatakaciencia.com/libros-que-nos-inspiran/libros-que-nos-inspiran-que-nos-hace-humanos-de-matt-ridley">Qué nos hace humanos</a></em>. Y ahora le ha tocado a su última obra: <strong>El optimista racional</strong>, probablemente su obra más polémica.</p>

	<p>Por esa razón, su libro ha sido fuente de inspiración de diversos de nuestros artículos en <strong>Xataka Ciencia</strong>: <a href="http://www.xatakaciencia.com/quimica/el-dia-en-que-la-escasez-de-caca-de-pajaro-casi-acaba-con-la-humanidad">El día en que la escasez de caca de pájaro casi acaba con la humanidad</a>, <a href="http://www.xatakaciencia.com/tecnologia/los-inventos-los-descubren-los-cientificos-o-los-hombres-de-negocios">¿Los inventos los descubren los científicos o los hombres de negocios?</a>, <a href="http://www.xatakaciencia.com/medio-ambiente/se-acaba-el-mundo-tal-y-como-lo-conocemos">¿Se acaba el mundo tal y como lo conocemos?</a> o <a href="http://www.xatakaciencia.com/biocombustibles/las-energias-renovables-son-tan-ecologicas-como-parecen">¿Las energías renovables son tan ecológicas como parecen?</a>  </p>

	<p>En pocas palabras, lo que propone Ridley es que los agoreros se han equivocado la mayoría de las veces. Parece que verlo todo negativo es más inteligente, que el culto siempre es una persona grave, atribulada, que percibe el terror en todos los rincones. Ridley sostiene justo lo contrario: el optimismo <strong>debería ser preponderante en los discursos intelectuales</strong> (un optimismo racional y ponderado, por supuesto).</p>

	<p>Y hay muchas razones para mantenerse optimistas, a pesar de los tiempos que corren (otro tópico pesimista). <strong>Hay más valores que nunca</strong> (más cooperación y altruismo, más actos filantrópicos, mayor cohesión social, menos racismo y xenofobia, mayor conciencia ecológica, etc.). <br />
<!--more--></p>

	<p><strong>Hay menos violencia que antes</strong> (porcentualmente hablando, por supuesto: las tasas de homicidio en Europa de los últimos setecientos años no han dejado de descender a un ritmo cada vez más veloz).</p>

	<p><strong> No somos más materialistas y consumistas que nuestros ancestros</strong>, ni siquiera lo somos menos que los aborígenes que viven aislados de la civilización (no es la sociedad quien nos vuelve consumista sino que la sociedad es un reflejo del consumismo conspicuo que se alberga en nuestros genes: consumimos para adquirir más estatus que el vecino y así obtener mejor pareja sexual).</p>

	<p>La mayoría de los tópicos sobre el apocalipsis que se cierne sobre el planeta nacen, principalmente, del miedo al cambio, <strong>de la falta de perspectiva y la carencia de lecturas en antropología</strong>. En cualquier caso, el libro de Ridley dista de ser perfecto, pero eso no importa: en cada una de sus páginas hay tantas ideas interesantes que ya son suficientes, al menos, para plantearnos cosas intocables o para fomentar el debate.</p>

	<p>Editorial Taurus<br />
Colección Taurus Pensamiento<br />
Páginas: 448 <br />
ISBN: 9788430608102</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[[Libros que nos inspiran] ‘Qué nos hace humanos’ de Matt Ridley]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/libros-que-nos-inspiran/libros-que-nos-inspiran-que-nos-hace-humanos-de-matt-ridley</link>
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      <pubDate>Tue, 27 Dec 2011 19:32:08 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image10755" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/12/portada-que-nos-hace-humanos_grande222.jpg" class="centro" alt="portada-que-nos-hace-humanos_grande222.jpg" /><strong>Qué nos hace humanos</strong> de <strong>Matt Ridley</strong> trata de esclarecer preguntas importantes. O mejor dicho: de exponer todo lo que las herramientas técnicas de último cuño nos han aportado para esclarecer dichas preguntas importantes.</p>

	<p>Preguntas del tipo <strong>¿Por qué somos cómo somos?</strong> ¿Por qué somos así y no de otra manera? ¿Por qué comemos y nos gusta el dulce, por qué nos apetece practicar sexo, por qué somos paranoicos, por qué creemos en Dios…?</p>

	<p>Afortunadamente, Ridley <strong>no recurre a los pensadores de siglos pasados para responder a estas preguntas sino que se sirve de los últimos descubrimientos científicos</strong>, mayormente en el ámbito de la genética.</p>

	<p>Así que olvidaos del mejunje de intuiciones descabaladas sobre la naturaleza humana de Darwin, la herencia de Galton, los instintos de James, los genes de De Vries, los reflejos de Pavlov, las asociaciones de Watson, la historia de Kraepelin, la experiencia formativa de Freud, la cultura de Boas, la división del trabajo de Durkheim, el desarrollo de Piaget y la creación de lazos afectivos de Lorenz.</p>

	<p>Ridley, pues, nos ha inspirado para escribir artículos como <a href="http://www.xatakaciencia.com/biologia/nuestro-cerebro-se-hace-mas-pequeno-y-por-eso-somos-menos-violentos">Nuestro cerebro se hace más pequeño y por eso somos menos violentos</a>, <a href="http://www.xatakaciencia.com/genetica/el-azucar-que-diferencia-a-humanos-de-simios">El azúcar que diferencia a humanos de simios</a> o <a href="http://www.xatakaciencia.com/biologia/8-cosas-que-compartimos-con-los-simios-que-no-creiamos-compartir-i">8 cosas que compartimos con los simios que no creíamos compartir</a><br />
<!--more--></p>

<blockquote>Antes de nada, déjenme que ponga las cartas sobre la mesa. Creo que tanto la naturaleza o la herencia como el ambiente explican la conducta humana. No respaldo una tendencia ni la otra, pero eso no significa que esté adoptando una postura “a mitad de camino”. Como dijo una vez el político tejano Jim Hightower: “En mitad del camino no hay más que una línea amarilla y un armadillo muerto”. Mi intención es demostrar que, efectivamente, el genoma ha cambiado todo; no ha cerrado el debate ni ha ganado la batalla a favor de un lado u otro, sino que ha pulido los argumentos de ambos extremos hasta llegar al punto medio. El descubrimiento de cómo influyen realmente los genes en la conducta humana, y cómo influye la conducta humana en los genes, está a punto de dar una forma completamente nueva al debate. Ya no se trata de la naturaleza frente al ambiente, sino de la naturaleza por vía del ambiente (Narture via Nurture, que es el título original de este libro).</blockquote>

	<p>Editorial Taurus<br />
Colección Taurus pensamiento<br />
360 páginas<br />
ISBN: 9788430605422</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Rocía tu nariz con un poco de oxitocina para favorecer la economía]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/psicologia/rocia-tu-nariz-con-un-poco-de-oxitocina-para-favorecer-la-economia</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/psicologia/rocia-tu-nariz-con-un-poco-de-oxitocina-para-favorecer-la-economia</guid>
      <pubDate>Wed, 19 Oct 2011 12:48:40 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image10012" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/10/2007120336sinusitisdentro_20071204.jpg" class="centro" alt="2007120336sinusitisdentro_20071204.jpg" /><strong>Hacer negocios con alguien</strong>, sobre todo si ese alguien es un desconocido, siempre tiene sus riesgos. Debemos depositar la confianza en alguien que, en el fondo, sólo persigue el máximo beneficio individual. Y la cuestión es que nosotros también buscamos lo mismo.</p>

	<p>Así que la economía, concretamente la transacciones económicas, son una de las mayores fuentes de fricción social, <strong>pero también uno de los mayores alicientes para socializar</strong>, derribar prejuicios, romper barreras, aprender lenguas, etc. </p>

	<p>El mayor engrasador de las relaciones <strong>es la oxitocina</strong>, así que la oxitocina tiene un papel muy importante en la economía. Un simple acto de generosidad financiera, por ejemplo, tal y como ocurre con una sonrisa o un pequeño gesto de deferencia, puede ocasionar la secreción de hormona oxitocina en el cerebro del receptor, y la oxitocina es la química que la evolución usa para hacer que los mamíferos se sientan bien entre ellos. </p>

	<p>Funciona también en sentido contrario, tal y como apunta <strong>Matt Ridley</strong>:</p>

<blockquote>Rociar oxitocina en las narices de estudiantes causará que confíen su dinero a extraños más fácilmente que aquellos que reciben un rocío de placebo. “La oxitocina es la firma fisiológica de la simpatía”, dice el neuroeconomista Paul Zak, quien conduce los experimentos, “y parece inducir un apego temporal a los otros.</blockquote>

	<p><!--more--></p>

	<p>Zak, en 2004, junto con <strong>Ernst Fehr</strong>, fue el responsable de uno de los experimentos más curiosos de la historia de la economía. Para llevarlo a cabo, <strong>usaron a 194 estudiantes varones de Zúrich</strong> (el experimento no puede hacerse con mujeres, no porque Zak sea un machista redomado, sino porque si la mujer está embarazada sin saberlo, la oxitocina podría inducir al parto). </p>

	<p>Zak sometió a los participantes varones a dos juegos diferentes. El primero se llamo <strong>el juego de la confianza</strong>, y consistía en lo siguiente:</p>

<blockquote>un jugador llamado el inversor recibe doce unidades monetarias y se le dice que si las otorga a otro jugador, el fiduciario, esa cantidad será cuadruplicada por el experimentador. Así que si da sus doce unidades, el fiduciario recibirá 48. El fiduciario puede retribuir con alguna cantidad al inversor, pero no tiene obligación de hacerlo. Así que el inversor se arriesga a perder todo su dinero, pero si confía en la generosidad del fiduciario, podría tener una buena ganancia. La pregunta es: ¿cuánto dinero entregará el inversor? Los resultados fueron sorprendentes. Los inversores que fueron rociados con oxitocina en la nariz antes del experimento entregaron 17 % más dinero que los que fueron rociados con solución salina, y la transferencia media subió de ocho a diez unidades. Los inversores con oxitocina son más de dos veces más proclives a dar las doce unidades que los sujetos controles.</blockquote>

	<p>El segundo juego era idéntico al primero salvo por una cuestión: <strong>la generosidad de los fiduciarios era decidida aleatoriamente</strong>. Entonces la oxitocina no mostraba un efecto en los inversores. Es decir, que la oxitocina no es que nos invite al riesgo sino que aumenta específicamente la confianza. Algo que está bastante débil en la economía actual. ¿Quizá necesitemos un chute de oxitocina?</p>

<blockquote>Si el progreso económico humano ha incluido un momento crucial en el que los seres humanos aprendieron a tratar con extraños como compañeros de comercio en vez de enemigos, la oxitocina tuvo sin lugar a dudas un papel fundamental.</blockquote>

	<p>Vía | <em>El optimista racional </em>de Matt Ridley</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Los inventos los descubren los científicos o los hombres de negocios?]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/tecnologia/los-inventos-los-descubren-los-cientificos-o-los-hombres-de-negocios</link>
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      <pubDate>Sat, 01 Oct 2011 15:15:51 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image9868" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/10/revolucion-industrial1.jpg" class="centro" alt="revolucion-industrial1.jpg" />No me puedo resistir a compartir con vosotros una afirmación que no puedo por más que calificar de llamativa. Sin embargo, me gustaría que vosotros os pronunciarais al respecto. <strong>¿La responsabilidad de un invento recae en los científicos o en los hombres de negocios?</strong></p>

	<p>La afirmación de recae en los hombres de negocios la sostiene <strong>Matt Ridley </strong>en su reciente libro <em>El optimista racional</em>. Según Ridley, el descubrimiento científico no antecede necesariamente a la invención; <strong>la ciencia es más la hija que la madre de la tecnología</strong>. Por ejemplo, pocas de las invenciones que propiciaron la revolución industrial tuvieron algo que ver con la teoría científica. </p>

<blockquote>Por supuesto que es cierto que Inglaterra tuvo una revolución científica a finales del siglo <span class="caps">XVII</span>, la cual estuvo encarnada en personas como Harvey, Hooke y Halley, por no mencionar a Boyle, Petty y Newton: pero su influencia sobre lo que aconteció en la industria manufacturera inglesa durante el siguiente siglo fue insignificante. Newton tuvo más influencia sobre Voltaire de la que tuvo sobre James Hargreaves.</blockquote>

	<p>Si esto no fuese así, a jucio de Ridley entonces China carecía de curiosidad científica y de disciplina filosófica, pues en la misma época no pudo consolidar su liderazgo tecnológico. <br />
<!--more--></p>

	<p><strong>Las máquinas de hilar fueron inventadas por hombres de negocios</strong>. Los mayores avances en la máquina de vapor fueron propiciados por Newcomen, Watt, Stephenson y Trevithick, y los tres ignoraban cualquier tipo de teoría científica. (Y los historiadores dudan si Watt estuvo influido por alguna teoría). </p>

<blockquote>Ellos fueron quienes hicieron posibles las teorías del vacío y las leyes de la termodinámica, no viceversa. Denis Papin, su precursor francés, era un científico, pero obtenía sus conclusiones de la construcción del motor, no al revés. Los esfuerzos heroicos de los científicos del siglo <span class="caps">XVIII</span> por comprobar que Newcomen obtuvo sus principales conclusiones de las teorías de Papin fueron un completo fracaso.</blockquote>

	<p>Más tarde sí que la ciencia contribuiría al creciente ritmo de invención, y la línea entre descubrimiento e invención se volvería más difusa, pero el pensamiento deductivo apenas tuvo calado en los primeros años de la revolución industrial, una época en la que escaseaban los filósofos de la naturaleza. <strong>Incluso actualmente estamos rodeados de nuevas tecnologías que deben poco a los científicos</strong>, como los teléfonos móviles o los motores de búsqueda de Internet. Los científicos, también en palabras del físico de Cambridge <strong>Sir Richard Friend</strong>, parece que se centran más bien en acompañar y explicar los hallazgos empíricos de quienes tantean con la tecnología y terminan por descubrir algo.</p>

	<p>Acontece entre quienes trabajan en un taller, entre usuarios de programas de ordenador.  La aspirina empezó a curar dolores de cabeza más de un siglo antes de que alguien tuviera una idea remota de cómo lo hacía. La capacidad de la penicilina para matar bacterias fue comprendida al fin más o menos cuando las bacterias ya habían aprendido a derrotarla. <strong>El zumo de limón prevenía el escorbuto siglos antes del descubrimiento de la vitamina C</strong>. La comida era preservada en latas mucho antes de que alguien tuviera una teoría sobre gérmenes para explicar por qué funcionaba (aunque irónicamente se tardó también casi un siglo en inventar el abrelatas).</p>

<blockquote>De tal modo que sólo cuando los principios de la transmisión eléctrica fueron comprendidos fue posible perfeccionar el telégrafo; una vez que los mineros de carbón entendieron la sucesión de estratos geológicos, estuvieron mejor preparados para saber dónde excavar nuevas minas; una vez que la estructura del anillo de benceno se hizo conocida, los productores podían diseñar tintes en lugar de toparse con ellos por accidente. Y así sucesivamente. Pero incluso casi todo esto era, en palabras de Joel Mokyr, “un semidirigido, tentativo y tambaleante proceso de ensayo y error llevado a cabo por profesionales astutos y diestros que tienen una vaga noción, gradualmente más clara, de los procesos que están aconteciendo”. Esto difícilmente puede llamarse ciencia. Es lo que pasa hoy en día en los garajes y los cafés de Silicon Valley, mas no en los laboratorios de la Universidad de Stanford.</blockquote>

	<p>Vía | <em>El optimista racional</em> de Matt Ridley</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Los peores enemigos del progreso son los pesimistas]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/psicologia/los-peores-enemigos-del-progreso-son-los-pesimistas</link>
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      <pubDate>Tue, 20 Sep 2011 13:24:09 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/09/krauss.jpg" alt="" />A juicio del divulgador científico <strong>Matt Ridley</strong>, uno de los peores enemigos del progreso (si excluimos a los luditas, los fanáticos religiosos y demás ralea) son simplemente <strong>los cenizos, los pesimistas, los agoreros</strong>. Y de esos podemos encontrar en todas las épocas y en todos los estamentos académicos o intelectuales.</p>

	<p>Personas, en definitiva, que confunden la precaución con el &#8220;<em>todo va fatal, peor que nunca, estamos en el ocaso de la civilización, la sociedad de desmorona</em>&#8220;, etc. </p>

	<p>Uno cree que lo de ser pesimista es algo que viene aparejado con los últimos hechos históricos, sin duda luctuosos, que azotaron el mundo, como son Hiroshima o Chernóbil. Hechos que nos obligaron a tomar una visión preventiva sobre la tecnología: el avance no siempre es bueno, puede crear monstruos. Sin embargo, <strong>esta visión siempre ha existido, en todas las épocas de la historia</strong>, y se repite maquinalmente, aunque el mundo cada vez vaya mejor o la tecnología, en bloque, produzca cada vez más beneficios que perjuicios.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Por ejemplo, en la antigua Grecia ya los intelectuales de la época tendían a considerar que la juventud estaba descarrilada, que las nuevas generaciones no tenían futuro, como si estuviéramos oyendo a un pesimista de este siglo. O como decía <strong>Adam Smith</strong>: &#8220;<em>Rara vez pasan cinco años sin que se publique un libro o panfleto que pretenda demostrar que la riqueza de la nación está decayendo rápidamente, que el número de habitantes del país está disminuyendo, la agricultura está siendo abandonada, la manufactura va en decadencia y el comercio está deshecho.</em>&#8220; </p>

	<p>Vayamos, por ejemplo, a una época en la que todavía no ha estallado la Guerra Mundial, donde no existía Hiroshima ni Chernóbil ni los experimentos genéticos: 1830. <strong>En esa época, Europa y América del Note eran mucho más ricas de lo que habían sido en el pasado</strong>, disfrutaban de una década de paz por primera vez en más de una generación y habían aparecido tecnologías como el barco de vapor, los telares de algodón, los motores eléctricos, la primera fotografía o el análisis de Fourier. </p>

	<p>Sin embargo, en 1830 la pesadumbre estaba de moda en todos lados. Publicaciones como <em>Quartely Review</em> decían: <em>¡Qué puede ser más absurdo y ridículo que la perspectiva de que las locomotoras viajen dos veces más rápido que las diligencias!</em></p>

	<p>El pesimismo encuentra un gran acomodo en todas las clases sociales porque alimenta nuestra natural tendencia a desconfiar de lo nuevo, de los avances de cualquier tipo. De viejos, <strong>olvidamos con frecuencia que los males que hoy en día denunciamos acostumbraban a ser iguales o peores cuando éramos jóvenes</strong>. Además, ser pesimista parece sinónimo de ser cauto, reflexivo, escrutador, poco confiado. Pero no siempre lo es, y muchas veces está completamente equivocado, como señala <strong>Matt Ridley</strong>:</p>

<blockquote>También lo estaba Thomas Watson, el fundador de <span class="caps">IBM</span>, cuando dijo en 1943 que había un mercado mundial para cinco ordenadores; y Ken Olson, el fundador de Digital Corporation, cuando dijo en 1977: &#8220;No hay razón para que alguien quiera un ordenador en su casa&#8221;. Ambos comentarios eran bastante ciertos cuando los ordenadores pesaban una tonelada y costaban una fortuna. Incluso cuando el astrónomo real británico y consejero espacial para el gobierno británico dijeron, respectivamente, que los viajes espaciales eran &#8220;tonterías&#8221; y &#8220;una completa necedad&#8221; (justo antes del vuelo del Sputnik) no había estado en un error al decirlo. </blockquote>

	<p>En cualquier caso, para los nostálgicos, recomiendo la lectura atenta del estupendo análisis de Yuri <a href="http://lapizarradeyuri.blogspot.com/2010/03/el-pasado-era-una-mierda.html">El pasado es una mierda</a>.</p>

	<p>Vía | <em>El optimista racional</em> de Matt Ridley</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Se acaba el mundo tal y como lo conocemos?]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/medio-ambiente/se-acaba-el-mundo-tal-y-como-lo-conocemos</link>
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      <pubDate>Tue, 13 Sep 2011 16:23:35 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/09/precios-del-petroleo.jpg" alt="" />Uhh… hoy vamos a ponernos agoreros o cenizos. ¿Llega el ocaso? ¿Se acaba el mundo tal y como lo conocemos? <strong>¿Los recursos del planeta llegan ya a su fin?</strong> Tal vez.</p>

	<p>El problema es que con estas predicciones pasa un poco lo mismo que con las predicciones mayas o las que formulan hombres en túnica a las cuatro de la mañana: <strong>no dan ni una</strong>. Así que uno empieza a desconfiar. Sí, puede ser que ahora sí lo acierten… pero <strong>¿no se pensó eso mismo antes?</strong></p>

	<p>Por ejemplo, <strong>veamos el tema de la inminente escasez del petróleo</strong>. Seguro que más de uno de vosotros, que aún tenéis que pagar 4 o 5 años de vuestro coche de gasolina, habréis pensado… ‘si lo llego a saber, me espero a un híbrido o uno eléctrico`. Sin embargo, todo el siglo XX parece haber sido una continua señal de alarma sobre la escasez de petróleo. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En 1914, el Departamento de Minas de <span class="caps">EEUU</span> predijo que <strong>las reservas del país durarían 10 años</strong>, no más. En 1939, el Departamento del Interior predijo que el petróleo no duraría más de 13 años. 12 años después, se volvió a poner la cifra de 13 años más. El presidente estadounidense <strong>Jimmy Carter</strong> anunció en la década de 1970 que acabaríamos con todas las reservas comprobadas de petróleo del mundo en la próxima década. </p>

	<p>A este respecto, <strong>Matt Ridley</strong>, de la Universidad de Oxford, señala:</p>

<blockquote>En 1970, había una reserva de 550 millardos de barriles de petróleo en el mundo, y entre 1970 y 1990, el mundo utilizó 600 millardos de barriles de petróleo. Así que debimos rebasar el límte de las reservas de 50 millardos de barriles para 1990. En realidad, ese año las reservas sin explotar llegaban a los 900 millardos de barriles, sin contar las arenas de alquitrán de Athabasca en Alberta, las del Orinoco en Venezuela y las de las Montañas Rocosas, que entre ellas contienen unos seis billones métricos de barriles de petróleo crudo pesado, o 20 veces más que las reservas comprobadas de Arabia Saudí. La explotación de estas reservas de petróleo pesado es costosa, pero es posible que el refinamiento bacterial pronto las haga competitivas con el petróleo convencional incluso en los precios “normales”. </blockquote>

	<p>Los avisos sobre la escasez inminente de recursos también se han dado en el gas natural, por ejemplo, pero gracias a los recientes hallazgos de gas de pizarra, <strong>se han duplicado los recursos de EEUU</strong>, que ahora son suficientes para tres siglos. </p>

	<p>La tesis de Ridley es que, a pesar de que estos recursos son finitos, aún quedan décadas o incluso siglos para que se agoten. Y para entonces, <strong>se habrán encontrado alternativas eficientes</strong>. </p>

	<p>Aunque quizá ahora sí que aciertan… ¿creéis que hay motivo de alarma?</p>

	<p>Vía | <em>El optimista racional </em>de Matt Ridley</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Las energías renovables son tan ecológicas como parecen?]]></title>
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      <pubDate>Wed, 07 Sep 2011 08:22:27 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/09/3236656738_4abd37c8fc_o.jpg" alt="" />La idea está ya cristalizada en la cultura popular: petróleo negro y asqueroso matando la naturaleza y contaminando el mundo; energías renovables limpias y armónicas con las plantas y animales. Pero <strong>¿es todo tan maniqueo como parece?</strong></p>

	<p>A juicio de <strong>Matt Ridley</strong>, de una Universidad de Oxford, no. Según su criterio, <strong>los combustibles fósiles han salvado a los entornos naturales de la industrialización</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

<blockquote>Antes de los combustibles fósiles, la energía se obtenía de la tierra, y se necesitaba mucha tierra para obtenerla. Donde yo vivo, los arroyos fluyen libremente, los árboles crecen y se pudren en el bosque, los pastizales alimentan a las vacas, el horizonte no está contaminado de molinos de viento; de no ser por los combustibles fósiles, estas hectáreas serían requeridas desesperadamente para obtener energía que mantuviera las vidas humanas. </blockquote>

	<p>Por ejemplo, si un país como <span class="caps">EEUU</span> produjera todo el combustible que utiliza para transporte como biocombustibles, <strong>necesitaría 30 % más de tierra de cultivo de la que dispone ahora para producir comida</strong>. </p>

	<p>Ridley también hace una comparativa en base a la demanda actual de energía de los 300 millones de habitantes de <span class="caps">EEUU</span>, de aproximadamente <strong>10.000 vatios cada uno</strong> (2.400 calorías por segundo). Entonces, ¿qué cantidad de tierra requerirían las energías renovables?</p>

	<p>-Paneles solares del tamaño de España.</p>

	<p>-O granjas de viento del tamaño de Kazakistán.</p>

	<p>-O bosques del tamaño de India y Pakistán.</p>

	<p>-O campos de paja para caballos del tamaño de Rusia y Canadá combinados.</p>

	<p>-O presas hidroeléctricas con zonas de captación un tercio más grandes que todos los continentes juntos.</p>

<blockquote>En las condiciones actuales, unas cuantas plantas nucleares y de carbón, junto con un puñado de refinerías de petróleo y gasoductos suministran a los 300 millones de estadounidenses prácticamente toda la energía que requieren dejando una huella ecológica ridículamente pequeña, incluso tomando en cuenta la tierra utilizada por la minería a cielo abierto. (…) Las turbinas de viento requieren de cinco a diez veces más cemento y acero por vatio que las plantas nucleares, eso sin mencionar los kilómetros de caminos pavimentados y cables suspendidos. (…) Si, como yo, aprecian la vida salvaje, lo último que querrán hacer es regresar al hábito medieval de utilizar la naturaleza que nos rodea para obtener energía. Una sola granja de viento en Altamont, California, mata 25 águilas reales cada año: si una compañía de petróleo hiciera eso, la llevarían a juicio.</blockquote>

	<p>O como dice el experto en energía <strong>Jesse Ausubel</strong>: “Dejemos de santificar a dioses falsos y menores, y cantemos heréticamente que las energías renovables no son verdes.”</p>

	<p>Vía | <em>El optimista racional </em>de Matt Ridley</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El experimento virtual de las unidades azules y rojas o el nacimiento del intercambio]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/psicologia/el-experimento-virtual-de-las-unidades-azules-y-rojas-o-el-nacimiento-del-intercambio</link>
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      <pubDate>Sun, 04 Sep 2011 09:18:55 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image9576" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/09/thesims.jpg" class="centro" alt="thesims.jpg" />Los mundos virtuales son excelentes escenarios para hacer experimentos. Gracias a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/World_of_Warcraft">WoW</a>, por ejemplo, hemos descubierto que <a href="http://www.igooh.com/notas/los-juegos-en-red-expulsan-a-miles-de-esclavos-chinos/">el oro puede tener tanto valor tanto si es físico como virtual</a>. Gracias a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Second_Life">Second Life</a>, se han hecho experimentos sobre cómo nuestro cuerpo (nuestra belleza o fealdad), influye en nuestra conducta, tal y como os expliqué en el artículo <a href="http://www.xatakaciencia.com/psicologia/el-efecto-proteo-la-belleza-determina-la-seguridad-en-uno-mismo-incluso-en-un-mundo-virtual-i">El efecto Proteo: la belleza determina la seguridad en uno mismo… incluso en un mundo virtual (I)</a> y <a href="http://www.xatakaciencia.com/psicologia/el-efecto-proteo-la-belleza-determina-la-seguridad-en-uno-mismo-incluso-en-un-mundo-virtual-y-ii">(y II)</a>. Y esto es sólo la punta del iceberg. </p>

	<p>Otro experimento virtual ciertamente llamativo sirvió para demostrar<strong> cómo puede nacer el intercambio entre persona</strong>s y cómo éste, hasta cierto punto, es natural que surja, además de positivo y necesario. </p>

	<p>El experimento se realizó en 2004, en la Universidad George Manson en Virginia, a manos de <strong>Bart Wilson</strong> y <strong>Vernon Smith</strong>. En él, un grupo de voluntarios tomaron asiento frente a un ordenador, dispuestos a participar en juegos por dinero. En este juego, cada usuario poseía una aldea virtual, con su propia casa y terreno, al estilo <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_Sims">Los Sims</a>.</p>

	<p>En su terreno, el usuario podía producir y consumir “unidades” virtuales rojas y azules durante breves sesiones de juego. El jugador sabía que, más tarde, mayor número de estas unidades <strong>supondría una mayor recompensa económica en el mundo real</strong>. </p>

<blockquote>Lo que no sabía era que los jugadores estaban divididos en “impares”, que estaban programados para producir unidades rojas con mayor rapidez, y “pares”, que eran más rápidos con las unidades azules. Cada jugador podía ver en su pantalla lo que otros jugadores (dos, cuatro u ocho en total) estaban haciendo, y podía chatear con ellos durante cada segmento y en los lapsos de cien segundos entre segmentos.</blockquote>

	<p><!--more--></p>

	<p>En uno de los segmentos del juego, dos jugadores tuvieron esta conversación:</p>

	<p>-Me pregunto si me puedes dar objetos.<br />
-Oh, sí.<br />
-Eyy, yo hago las azules más rápido, ¿qué color haces más rápido tú?<br />
-Rojas.<br />
-Jaja, ok.<br />
-<span class="caps">JAJA</span>.<br />
-Entonces yo hago las azules y tú las rojas.<br />
-¿Y luego las dejamos en la casa del otro?<br />
-Sí, hazlo.<br />
-Ok, cien por cien rojo.<br />
-Cien por cien azul.</p>

	<p>El objetivo de este experimento era averiguar hasta qué punto<strong> los usuarios descubrían el intercambio y la especialización por sí solos</strong>, sin reglas ni instrucciones. </p>

<blockquote>En el juego, la especialización es arriesgada porque la recompensa por terminar con unidades de un solo color es nula, pero la especialización con un intercambio triplica la recompensa con respecto a si se es autosuficiente. Sin embargo, no había pistas de que el comercio fuera siquiera posible. Aunque algunos jugadores permanecieron atorados en la autosuficiencia de bajo rendimiento, la mayoría descubrió finalmente las ganancias del intercambio. “Antes del intercambio domina algo cercano a la autarquía, y una vez que se descubre el “poder del intercambio”, la especialización evoluciona gradualmente”. Es interesante que los jugadores comenzaron el intercambio bilateral y personalmente, es decir, cada jugador desarrolló una relación de intercambio con otro jugador y sólo después extendió la invitación a otros.</blockquote>

	<p>Vía | <em>El optimista racional</em> de Matt Ridley</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El equilibro de la naturaleza… no existe]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/medio-ambiente/el-equilibro-de-la-naturaleza-no-existe</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/medio-ambiente/el-equilibro-de-la-naturaleza-no-existe</guid>
      <pubDate>Sat, 03 Sep 2011 10:07:55 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image9568" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/09/naturaleza-viva1-1.jpg" class="centro" alt="naturaleza-viva1-1.jpg" />Suena tan bonito pensar que la naturaleza es sabia, es buena y, sobre todo, <strong>que permanece en equilibro</strong> (un equilibrio que el vil ser humano se empecina en desestabilizar). Pero esta idea no es tan exacta como parece.</p>

	<p>A pesar de lo que dicen algunas organizaciones ecológicas, en el mundo natural no existe algún perfecto estado de equilibro al que <strong>un ecosistema regresará después de ser perturbado por el ser humano</strong>. No hay armonía. Tampoco la vegetación natural cubriría cualquier superficie si se abandonara a su suerte (típica imagen que podría servir para un publirreportaje).</p>

	<p>Por ejemplo, el lago Victoria estaba completamente seco hace 15.000 años. Inglaterra estaba cubierta de hielo hace sólo 18.000 años (hace 120.000 años era un pantano). La Gran Barrera de Coral era parte de una cordillera de montañas costeras hace 20.000 años. <strong>La selva amazónica no deja de autoperturbarse</strong>: caídas de árboles, incendios, inundaciones…<br />
<!--more--></p>

	<p>Tal y como lo explica <strong>Matt Ridley</strong>, de la Universidad de Oxford, en la naturaleza no hay equilibrio sino constante dinamismo, cambio, destrucción y feroz y egoísta competencia:</p>

<blockquote>Tomen el lugar en el que estoy sentado. Supuestamente, su vegetación clímax es el robledal, pero los robles llegaron aquí hace tan sólo unos cuantos miles de años, reemplazando a los pinos, que habían reemplazado a los abedules, que habían reemplazado a la tundra.</blockquote>

	<p>Vía | <em>El optimista racional</em> de Matt Ridley</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Todos nos necesitamos a todos: la utopía de ser autosuficiente]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/psicologia/todos-nos-necesitamos-a-todos-la-utopia-de-ser-autosuficiente</link>
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      <pubDate>Thu, 01 Sep 2011 16:12:51 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/09/picture1thoreau.jpg" alt="" />Si bien soy el primero al que le vienen ramalazos de convertirse en eremita para ver el mundo desde una atalaya, en plan que siga girando el mundo que yo me bajo, lo cierto es que <strong>todos nosotros estamos interconectados más de lo que creemos</strong>. Y, aunque el prójimo acostumbra a ser un tocacojones, <strong>sin el prójimo nuestras vidas serían miserables</strong>. </p>

	<p>En ese sentido, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Henry_David_Thoreau">Thoreau</a> se equivocó bastante cuando se fue a vivir al campo en plan autosuficiente. Primero porque si todos hiciéramos eso, <strong>la Tierra no soportaría nuestro impacto medioambiental</strong> (mirad el artículo <a href="http://www.xatakaciencia.com/medio-ambiente/las-ciudades-son-mas-ecologicas-que-el-campo">Las ciudades son más ecológicas que el campo</a>). Segundo: se sabe que la madre de Thoreau iba de vez en cuando a su cabaña a lavarle la ropa.</p>

	<p>Y es que, hagamos lo que hagamos, seamos quienes seamos, <strong>todos compartimos rasgos culturales, sociales y políticos con sociedades distribuidas por todo el planeta</strong>. Por ejemplo, si te dedicas a los negocios, probablemente precisarás de la ayuda de la fonética asiria, de la imprenta china, del álgebra árabe, de la numeración india, de la doble contabilidad italiana, de las leyes mercantiles holandesas o de los circuitos integrados californianos.</p>

	<p><strong>Porque todos nosotros no sólo consumimos los recursos de otros sino también sus inventos</strong>. El pan que comemos fue concebido por primer vez en la Mesopotamia neolítica. La forma de hornearlo fue inventado por un cazador-recolector mesolítico. Porque, por separado, disponemos de escaso conocimiento, fragmentado y, con frecuencia, contradictorio. Pero colectivamente disponemos de cosas como la <em>Wikipedia</em>. El fin de esta cooperación es, tal y como dijo <em>Adam Smith</em>, “que una menor cantidad de labor produzca una mayor cantidad de trabajo”.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Tal y como señala <strong>Matt Ridley</strong>:</p>

<blockquote>En las dos horas desde que me levanté de la cama, me bañé con agua calentada por la compañía de gas North Sea, me afeité usando una maquinilla estadounidense con electricidad producida por carbón británico, comí una rebanada de pan hecha de trigo francés, untada con mantequilla neozelandesa y mermelada española, después me hice una taza de té utilizando hojas cultivadas en Sri Lanka, me vestí con ropas de algodón de la India y lana de Australia, con zapatos de cuero chino y goma malaya, y leí un periódico hecho de pulpa de celulosa finlandesa y tinta china. Ahora estoy sentado frente a un escritorio escribiendo en un teclado de plástico tailandés (que probablemente comenzó su vida en un pozo petrolero árabe) para poder mover electrones a través de un chip de silicio coreano y algunos cables de cobre chileno.</blockquote>

	<p>Para realmente entender hasta qué punto ser autosuficiente es una servidumbre o un retraso, basta con echar un vistazo a un experimento realizado en 2009 por el artista <strong>Thomas Thwaites</strong>, que intentó fabricar su propio tostador sin ayuda de nadie. Además de buscar y encontrar hierro, cobre, níquel, plástico y mica (un material aislante alrededor del cual se envuelven las piezas de calentamiento), hubo algunos elementos que les fue casi imposible de encontrar. </p>

	<p>Por ejemplo, el plástico está hecho de petróleo, el cual no podía fácilmente extraer, y mucho menos refinar por sí mismo.</p>

	<p>Gracias a la magia de la especialización, un tostador mejor que el construido por Twaites puede comprarse por menos de 5 dólares. <strong>El de Twaites le costó meses de esfuerzo</strong>. </p>

	<p>Siguiendo la misma línea, <strong>Kelly Cobb</strong>, de la Drexel University, trató de fabricar un traje para hombre con materiales que pudiera encontrar en un radio de 150 kilómetros.</p>

<blockquote>Lograrlo requirió 20 artesanos y un total de 500 horas+hombre, y aun así tuvieron que obtener el 8 % de los materiales fuera del radio establecido. Según Cobb, si hubieran trabajado durante un año más, podrían haberlo conseguido todo dentro de los límites marcados. En pocas palabras, encontrar el material a nivel local multiplicó el costo de un traje unas cien veces.</blockquote>

	<p>Una vez tienes el traje, hay que lavarlo. Y como Thoreau, seguro que se lo pediríamos a nuestra madre. O a la lavadora. </p>

	<p>Vía | <em>El optimista racional</em> de Matt Ridley</p>      ]]></description>
      </item>
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