
La Fundación de las Islas Seychelles y la Universidad de Exeter firman en Ecology and Evolution el primer recuento riguroso de todo el atolón
La cifra no significa que la población se haya duplicado: los censos de antaño se dejaban sin contar a los animales ocultos en la maleza
En el siglo XIX, la explotación sin freno dejó a las tortugas gigantes de Aldabra por debajo de los 1.000 ejemplares. Entre 2018 y 2021, ese mismo atolón de Seychelles albergaba casi 183.000, la cifra más alta jamás registrada para la especie y bastante más que los cerca de 120.000 habitantes del país. Es el resultado del primer recuento riguroso de todo el atolón, y si lo traducimos a escala doméstica, salen a tres tortugas por cada dos habitantes del archip seychellenses.
Las cifras. El trabajo, que firman Lara B. Hillyard y otros nueve investigadores de la Fundación de las Islas Seychelles (SIF, por sus siglas en inglés) y de la Universidad de Exeter, analiza los conteos de 2018 a 2022 y, con las cuatro primeras temporadas, las más completas, llega a una media de casi 183.000 tortugas adultas y subadultas, con una población estable durante todo ese tiempo. Es la mayor población de tortugas gigantes en libertad del planeta, y Aldabra es uno de los dos únicos lugares donde viven en estado salvaje, siendo el otro las Galápagos, aunque con bastantes menos ejemplares.
La directora ejecutiva de la fundación y coautora del trabajo, Frauke Fleischer-Dogley, señala que "los datos de seguimiento de este estudio los recogió el personal de la SIF que vive y trabaja en el atolón, año tras año", y añade que "Más de 180.000 tortugas gigantes campando libremente por nuestro atolón son la prueba de lo que puede lograr un compromiso a largo plazo con la conservación". Un compromiso que quedó blindado en 1981, cuando Aldabra se convirtió en reserva natural estricta, para un año después ser declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
¿Se han duplicado? No es que se hayan doblado, pero la cifra más citada hasta ahora, de finales de los años noventa, rondaba los 100.000 ejemplares, aunque los autores advierten de que el salto no equivale a que la población se haya multiplicado de esa forma: los censos anteriores no tenían en cuenta a los animales que estaban ahí y nadie veía, así que muy probablemente se quedaban cortos. Otra de las coautoras del estudio, Nancy Bunbury, explica que "el programa de seguimiento de las tortugas gigantes de Aldabra es uno de los más longevos de la región, pero la densa vegetación del atolón hace que contarlas sea francamente difícil en algunos lugares".
La forma de contabilizarlas aunque no se puedan ver como tal es con una técnica llamada muestreo por distancias. Dos observadores recorren a pie 17 itinerarios fijos una vez por estación húmeda y anotan cada tortuga y a qué distancia de su camino está. Cuanto más lejos y más tupida la vegetación, menos tortugas se ven, así que el modelo estadístico calcula esa pérdida en cada tipo de hábitat y rellena el hueco. Las mayores densidades salen en los herbazales que los investigadores llaman "tortoise turf" (algo así como césped de tortuga), y los escondites, en el matorral denso y los manglares. No obstante hay que señalar que las crías, muy esquivas, ni siquiera entran en la cuenta.
Del borde al récord. La historia de los recuentos es más enrevesada de lo que sugiere el paso de 100.000 a 183.000. En 1978, los investigadores Bourn y Coe ya habían estimado unas 150.000 tortugas en todo el atolón, aunque sin corregir por los animales que no se veían (justo lo que aporta el nuevo modelo), y la revisión de 1997, que era más ligera, bajó a esos 100.000. El nuevo trabajo concluye que ambas cifras se quedaban cortas y desmonta la idea -que se dio por buena durante años- de que a finales del siglo XX la población había tocado techo. Según los autores, el máximo de animales que el atolón puede sostener sería, más bien, un límite que se ha ido desplazando.
Las cabras asilvestradas, que a base de ramonear les quitaban sombra y alimento, fueron erradicadas en 2012. Es una historia conocida en otros archipiélagos, como contamos en enero de 2020 a propósito de Diego. Las cabras de los colonos arrasaron los cactus de los que comían las tortugas de la isla Española, en Galápagos, donde la especie llegó a quedarse en una docena de ejemplares.
¿Para qué sirve tanta tortuga? El estudio describe a esta especie de réptil como un megaherbívoro clave y un ingeniero del ecosistema, capaz de moldear los hábitats del atolón. Tanto que se ha usado para sustituir a especies extinguidas en otras islas. Por ejemplo, en Île aux Aigrettes, un islote frente a Mauricio, se soltaron tortugas de Aldabra a partir de 2000 para que comieran los frutos de un ébano endémico en peligro crítico y dispersaran sus semillas. De acuerdo con los datos de la Universidad de Bristol, el paso por el intestino de la tortuga mejoraba la germinación y brotaron nuevos ébanos en las zonas más taladas del islote.
Las amenazas. Pero este récord no garantiza nada. Las sequías más largas y frecuentes pueden dejar a las tortugas sin sombra ni comida, la subida del nivel del mar amenaza las zonas bajas del atolón, y los gatos asilvestrados y las ratas negras siguen comiéndose huevos y crías. Aún así, como resume Dave Hudson, investigador posdoctoral de la Universidad de Exeter, "estos resultados son una gran noticia para las tortugas, y un testimonio del fantástico trabajo realizado sobre el terreno", aunque recuerda que "las cifras son una línea de base, no un punto final".
De todas esas amenazas, la de gatos y ratas es la que más directamente puede atajarse desde el propio atolón. Los autores apuntan que erradicarlos podría eliminar obstáculos a que la población siga creciendo, y la SIF ya estudia cómo preparar una erradicación de ratas y gatos a gran escala, que sería la segunda mayor de mamíferos en los trópicos. Por ahora, el proyecto está en fase de estudio de viabilidad. Pero tal y como lo planteó el diario Seychelles Nation, en agosto de 2025, "Nunca ha habido un momento mejor para evaluar la viabilidad de una erradicación en el atolón".
Foto | Norbert Nagel (vía Wikimedia Commons CC BY-SA 4.0)
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