10 juguetes de nuestra infancia que 'fueron concebidos gracias a la ciencia' (y V)

Seguimos con este monográfico sobre juguetes, después de ver el blandi blub y el burbujero, así como el View-Master y los vehículos de radiocontrol, el cubo de Rubik y Slinky y el Meccano y el Telesketch.

9. Seamonkeys

Harold von Braunhut, científico e inventor nacido en Tennesse pero de origen alemán, empezó a comercializar como mascota, bajo el nombre inicial de “Instant Life”, (en español, “vida instantánea”), artemias salinas.

Este paquete de “vida instantánea” consistía en una cartulina impresa muy atractiva en donde venían 3 sobres 1 mini-cuchara y un catálogo, cubierto por un blíster plástico. El primer sobre tenía impreso un número 1 y era lo conocido como preparador de agua, y se explicaba que esto preparaba el medio ambiente ideal. El segundo sobre marcado con el número 2 contenía lo llamado como plasma viviente, y era en dicho sobre en donde se encontraban los huevecillos de la artemia en estado latente. El tercer y último sobre impreso con el número 3 era el alimento para las artemias.

10. SuperBall

En la década de 1960, el ingeniero químico Norman Stingley fabricó, casi por accidente, un plástico rebotaba más de lo habitual (se fabricó con un material desarrollado originalmente para una válvula de seguridad de un pozo petrolífero).

La compañía de juguetes Wham-O compró el producto llamándolo ‘SuperBall’ y mejoró aún más la fórmula a través del ‘zectron polímero compuesto’, que le daba una elasticidad superior.

Podéis leer más sobre rebotes en ¿Qué pelotas rebotan más alto: las de acero, las de vidrio o las de goma?

Portada de Xataka Ciencia