Sale a la luz en Málaga uno de los teatros romanos en mejor estado de conservación del mundo

Sale a la luz en Málaga uno de los teatros romanos en mejor estado de conservación del mundo

El hallazgo procede de la antigua Singilia Barba. El recinto, de 52 metros de diámetro, vuelve a estudiarse tras pasar más de tres décadas en el olvido institucional

Redacción Xataka Ciencia

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Los teatros romanos forman parte del paisaje habitual de Andalucía, pero pocos guardaban bajo tierra una sorpresa con este nivel de integridad. En el Cortijo del Castillón, a siete kilómetros de Antequera (Málaga), una campaña arqueológica de la Universidad Complutense de Madrid ha destapado parte del teatro romano de la antigua ciudad de Singilia Barba. Y los resultados, según documenta el equipo en sus primeros informes, son excepcionales.

El recinto tiene un diámetro aproximado de 52 metros. Lo que ha dejado a los investigadores de la UCM, liderados por Manuel Romero Pérez, Sergio España Chamorro y Luis Romero Novella, frente a un hallazgo inusual es el estado del graderío medio. Sus grandes sillares de piedra están casi perfectos. Normalmente, estas zonas altas son las primeras en desaparecer por el derrumbe natural o, sobre todo, por el expolio secular para levantar construcciones y granjas cercanas. Aquí, sin embargo, la piedra se quedó en su sitio.

La ciudad túrdula y luego romana de Singilia Barba no es, ni mucho menos, un asentamiento desconocido para la historiografía. Alcanzó el estatus de municipio libre en el siglo I, bajo la dinastía Flavia, desplegando un planeamiento urbanístico digno de las grandes capitales del Imperio y contaba con su propio foro, basílica y templos. (El yacimiento, por cierto, ya aparecía protegido por ley en el Boletín Oficial del Estado de 1996). De hecho, entre 1985 y 1991, la Universidad de Málaga documentó la zona. Y luego, silencio. Treinta y cinco años sin excavaciones por falta de impulso y presupuesto.

Ecos de la cultura romana

Las estimaciones de los arqueólogos hablan de un aforo de 2.000 espectadores. La cifra suena a recinto deportivo de barrio hoy, pero conviene saber qué mide en su contexto histórico: para una urbe mediana de la Bética, levantar un graderío de 52 metros implicaba un esfuerzo de ingeniería y erario público inmenso. 

A diferencia de los anfiteatros, diseñados para exhibir bestias y conocimientos exóticos del mundo natural, estos teatros estaban dedicados a las comedias y tragedias, convirtiéndose en el epicentro cívico de la ciudad. Y esto nos lleva a la raíz del asunto contemporáneo. El logro actual no es tanto "descubrir" que había un teatro, sino haber conseguido el dinero de la Junta de Andalucía y la Comunidad de Madrid para quitarle la tierra de encima con garantías.

Esto es lo que sabemos con las primeras catas de este mes. Lo que no sabemos todavía es en qué momento cronológico exacto se inauguró la infraestructura, ni qué información esconde el subsuelo de la zona escénica, porque esa estratigrafía sigue inexplorada y a la espera de un necesario Plan Director. El equipo investigador buscará estas respuestas en las próximas campañas de geoarqueología. Mientras tanto, las administraciones implicadas estudiarán la viabilidad de financiar el resto del proyecto con el detenimiento habitual.

Imagen: Kiki K (vía Pexels)

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