Se encuentra la evidencia más antigua de un pie humano y es una huella 2,5 millones de años más antigua que la del A. afarensis

Tienen seis millones de años y constituyen la evidencia directa más antigua de pie de un ancestro humano usado para caminar, es decir, que estas huellas de prehumanos son casi 2,5 millones de años más antiguas que las huellas atribuidas al Australopithecus afarensis (Lucy) de Laetoli en Tanzania.

Es lo que sugiere un reciente estudio publicado en la revista Scientific Reports que ha realizado una datación de las huellas de sedimentos fosilizados halladas hace unos años en una playa de Creta, cerca de la aldea de Trachilos.

Más allá de Lucy

El espécimen más célebre que hemos recuperado, uno de los primeros miembros de Australopitechus afarensis que se han descubierto, es Lucy, nacida hace unos 3,2 millones de años. Fue bautizada así por su descubridor Donald Johanson, en 1974, en honor a una canción de los Beatles, Lucy in the sky with diamonds, que aquella noche estaba sonando en el campo-base de los investigadores que escarbaban en el valle de Awash, en Etiopía.

Ahora, un equipo internacional dirigido por investigadores de la Universidad de Tübingen (Alemania), han empleado métodos geofísicos y paleontológicos para datar estas nuevas huellas que suponen la evidencia directa más antigua que tenemos de la existencia de un pie similar al humano y empleado para caminar.

Mapa de la ubicación del estudio en Creta (cuadrado blanco) junto con el Mar Egeo.

El Australopithecus afarensis, que vivió hace 3,9 millones de años, fue considerado en algún momento como uno de los posibles homínidos que dejó sus huellas en Creta. No obstante, este nuevo estudio sugiere que probablemente se trató del Graecopithecus freybergi, un primate que habitó la Tierra hace 7,2 millones de años y que sería potencialmente el ancestro directo más antiguo de los seres humanos. Graecopithecus es un género extinto de homínidos del cual existe una sola especie conocida: Graecopithecus freybergi, conocida únicamente por un fragmento de cráneo de 1944.

Además, el estudio confirma las tesis según las cuales hace seis millones de años el continente europeo se separó del este de África por una expansión relativamente breve del Sáhara.

Según el equipo de investigación:

Esta morfología incluye características que actualmente se consideran únicos de los hominidos, como la presencia de una bola en el antepié, un hallux no divergente y robusto colocado junto al dígito II en el margen distal de la planta del pie y los dígitos II a IV cada vez más cortos.

Esta huella, pues, podría ser (si se confirma que estamos ante un ejemplar tan antiguo) un ejemplo de bipedestación muy temprana, probablemente una de las adaptaciones que más han cambiado nuestra historia evolutiva. Lo positivo de la bipedestación es que nos permitió ahorrar energía al desplazarnos. Los chimpancés, cuando tienen que caminar sobre una cinta para correr ataviados con una máscara de oxígeno en un laboratorio, han demostrado requerir cuatro veces más energía que los humanos para recorrer una distancia determinada porque que gastan mucha energía para contraer permanentemente la espalda, las caderas y los músculos de los muslos para evitar caerse. Por esa razón, un chimpancé apenas camina unos 2 o 3 kilómetros al día.

Determinar a qué especie homínida le pertenecen las huellas no es tarea fácil, así que estamos aún en lo terreno de lo especulativo. No obstante, el descubrimiento constituye una vibrante pieza más al rompecabezas de nuestra herencia ancestral.

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