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		<title>Magazine - pseudociencias</title>
		<link>http://www.xatakaciencia.com</link>
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Xatakaciencia es un weblog colectivo dedicado a la divulgación científica, la ecología y el cambio climático		</description>
		<pubDate>2012-02-14 03:26:45</pubDate>

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      <title><![CDATA[Por fin: multa a Power Balance por engañar sobre sus propiedades]]></title>
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      <pubDate>Fri, 19 Nov 2010 02:38:30 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2010/11/nov_power_balance_big.jpg" alt="" />A pesar de que <a href="http://ecodiario.eleconomista.es/espana/noticias/2538977/10/10/La-ministra-de-Sanidad-Leire-Pajin-sigue-la-moda-del-Power-Balance.html">la ministra de Sanidad de España la lleva</a>, la pulserita mágica <strong>Power Balance</strong> es un fraude, como ha tenido a bien sancionar la Junta de Andalucía le ha impuesto por publicidad engañosa.</p>

	<p>Finalmente ha sido impuesta la ridícula sanción (según la asociación de consumidores Facua), de <strong>15.000 euros</strong> por la afirmación de que las pulseras Power Balance &#8220;<em>contienen un holograma que tiene almacenadas frecuencias que reaccionan positivamente con el campo de energía natural de su cuerpo para mejorar el equilibrio, la fuerza y la flexibilidad</em>&#8220;. </p>

	<p>Cabe recordar que Power Balance ha vendido más de 300.000 pulseras en España, cuyo precio oscila entre 35 y 42 euros, de modo que <strong>la sanción sólo les ha salido por 428 pulseritas</strong>. Una minucia, aunque sujeta a ley: la cuantía de la sanción impuesta la establece el reglamento (sanción grave tipificada en el art. 35 b, 1º de la Ley General de Sanidad), que para estos casos fija multas de entre 3.006 y 15.025 euros.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>Rubén Sánchez</strong>, de Facua:</p>

<blockquote>Es una vergüenza y dice mucho de cómo se actúa en materia de protección del consumidor. Da igual la magnitud del fraude que la multa que se impone es de tienda de barrio. Ayer mismo compramos una Power Balance y en la etiqueta sigue poniendo lo mismo, que mejora el equilibrio, la fuerza y la flexibilidad. La ley prevé que en función de la magnitud de la infracción se retire toda la mercancía, no se entiende que las autoridades no lo hagan.</blockquote>

	<p>Lo más interesante de todo esto, sin embargo, <strong>es el aspecto sociológico del asunto</strong>: estoy convencido de que mucha gente seguirá comprando pulseras Power Balance a cascoporro, probablemente bajo la premisa &#8220;a mí me funciona&#8221; o &#8220;bueno, quién sabe, tal vez funcione y no pierdo nada por probarlo.&#8221;</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Multa/Power/Balance/enganar/propiedades/elpepisoc/20101118elpepisoc_8/Tes">El País</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué la medicina alternativa, la tradicional china y demás es cualitativamente inferior que la medicina convencional o alópata? (II)]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/medicina/por-que-la-medicina-alternativa-la-tradicional-china-y-demas-es-cualitativamente-inferior-que-la-medicina-convencional-o-alopata-ii</link>
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      <pubDate>Wed, 13 Oct 2010 18:58:27 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2010/10/medicina-china.jpg" alt="" />Otro argumento expuesto por un tal <strong>Larry Dossey</strong>, editor ejecutivo de la revista <em>Alternative Therapies in Health and Medicine</em>, que pretende respaldar la medicina <em>New Age</em> con los conocimientos actuales que tenemos en Física es el siguiente:</p>

<blockquote>Era <span class="caps">III</span> (medicina no local o transpersonal), la era más reciente y avanzada de la ciencia. La conciencia no es local, es tanto que no es inseparable de los cuerpos individuales. Las mentes de los individuos están desplegadas a través del tiempo y del espacio, y son infinitas, inmortales, omnipresentes y en última instancia, una.</blockquote>

	<p>Dossey recurre a menudo a la mecánica cuántica para sostener que la mente no es local, y que por tanto tiene capacidades telepáticas, proféticas y de curación a distancia mediante oraciones. <strong>Cabe añadir que Dossey es un superventas de libros sobre salud y espiritualidad</strong>. Algo así como el Pablo Coelho de la medicina.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Pero aquí no termina el desaguisado intelectual. Aunque suene increíble, <strong>también hay defensores de las medicinas tradicionales que incluso cuestionan la validez del método científico</strong>. Por ejemplo, <strong>Karen Lee Fontaine</strong> se atreve a afirmar que el procedimiento de doble ciego (ni médico ni paciente saben si están usando la medicina de verdad o una de mentira) que se realiza en las pruebas clínicas…</p>

<blockquote>se basa en la suposición de que únicamente determinados factores causan la enfermedad y cambian su curso, y que esos factores pueden estudiarse aisladamente y fuera de contexto. En cambio, la medicina alternativa cree que ningún factor por sí solo causa nada, ni tampoco que una sustancia mágica pueda cambiar el curso de la enfermedad sin ayuda de nada más. Múltiples factores influyen en la enfermedad y múltiples intervenciones trabajan en conjunto para conseguir la curación. El protocolo a doble ciego es incapaz de conciliar los distintos grados de complejidad y variedad.</blockquote>

	<p>Si los investigadores médicos desarrollaron protocolos tan estrictos como el doble ciego fue porque, hasta el momento, <strong>los sistemas médicos tradicionales no tenían detrás suficiente cantidad de investigación cuantitativa</strong>, y se dieron cuenta de que la simple observación clínica basada en modelos explicativos no era lo bastante fiable. Fontaine, sin embargo, aboga por retroceder atrás en el tiempo, a la época en la que los remedios no curaban tanto o tenían más efectos secundarios indeseados.</p>

	<p>Esto no quiere decir que el doble ciego sea perfecto: el paciente también puede ser capaz de deducir a partir de los efectos secundarios de los medicamentos si está en un grupo experimental o de control. <strong>Pero es infinitamente más fiable que la simple observación clínica</strong>. </p>

	<p>Fontaine también arguye que en los protocolos de la medicina actual hay muchos vacíos legales y corrupción, y que es el dinero lo que mueve muchos experimentos. Bien, eso puede ser cierto, pero entonces <strong>¿no debería reclamarse mayor rigurosidad científica y no un escenario alternativo en el que se dejan atrás los protocolos actuales?</strong> La mayoría de tratamientos alternativos sí que están exentos de regulación, y eso es lo que debería preocupar realmente a Fontaine.</p>

	<p>Vía | <em>Más allá de las imposturas intelectuales</em> de Alan Sokal</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[10 razones para no perder el tiempo con las pseudociencias (I)]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/10-razones-para-no-perder-el-tiempo-con-las-pseudociencias-i</link>
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      <pubDate>Mon, 27 Sep 2010 21:13:31 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2010/09/astrologia-horoscopos.jpg" alt="" /><strong>1</strong> Hay que tener en cuenta que las teorías confirmadas de las ciencias más veteranas están respaldadas por un entramado sólido de datos que proceden de fuentes diferentes: es infrecuente, pues, que se apoyen en un único “experimento crucial”. </p>

	<p><strong>Las pseudociencias suelen dar demasiada importancia a experimentos aislados</strong>.</p>

	<p><strong>2</strong> Los datos acumulados de las ciencias tienden a imbricarse entre sí como si fueran las piezas de un rompecabezas. Es decir, los datos de la biología deben ser compatibles con los datos de la química, y la química, con la física. Muchos de los cambios en cualquiera de estos datos, pues, afectará al conjunto de todas las disciplinas o, con suerte, sólo se sucederán cambios locales. </p>

	<p>Las pseudociencias, sin embargo, aceptan alegremente teorías, energías o terapias que <strong>chocan de frente con todo el esqueleto de conocimientos científicos acumulados sin explicar los cambios que ello supondría a todos los niveles</strong>. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>3</strong> Las pseudociencias implican numerosas consecuencias observacionales que no coinciden con datos científicos confirmados o que entran en conflicto con teorías científicas comprobadas que pertenecen a ámbitos en los que existen buenas razones para pensar que esas teorías son válidas. </p>

	<p>Además, la pseudociencia suele autoproclamarse científica y relacionarse con descubrimientos de vanguardia, así puede cobijarse bajo el manto de la ciencia genuina con el propósito de obtener respeto epistemológico que el público general dispendia a la ciencia. </p>

	<p><strong>4</strong> También los pseudocientíficos exhiben algunos rasgos lógicos y sociológicos de la ciencia genuina, como que pasan por un largo proceso de formación y acreditación. Aunque esto tampoco es indispensable: <strong>algunos pseudocientíficos se declaran autodidactas</strong> o directamente poseedores de un conocimiento revelado que excede el conocimiento de la ciencia oficial. </p>

	<p><strong>5</strong> Así pues, la distinción entre ciencia y pseudociencia no atañe tanto al tema tratado como a la calidad de los métodos empleados y la fiabilidad del conocimiento obtenido. </p>

	<p><strong>6</strong> La pseudociencia adolece por completo de espíritu crítico y del fuerte respaldo empírico de la ciencia genuina. Pseudociencias como la astrología, la homeopatía o el creacionismo <strong>apenas han avanzado o cambiado en las últimas décadas o siglos</strong>. </p>

	<p><strong>7</strong> Con todo, es difícil trazar una línea clara entre ciencia y pseudociencia. </p>

<blockquote>Sería mejor imaginar un continuo donde la ciencia bien asentada (por ejemplo, la idea de que la materia se compone de átomos) se sitúe en un extremo; a continuación se encontraría la ciencia puntera (las oscilaciones del neutrino, por ejemplo) y la ciencia dominante pero especulativa (la teoría de cuerdas); después, mucho más allá, la ciencia de mala calidad (los rayos N, la fusión fría), y al final, tras un largo recorrido, la pseudociencia.</blockquote>

	<p>Vía | <em>Más allá de las imposturas intelectuales</em> de Alan Sokal</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Lo que dice la ciencia es verdad; lo que opinas tú, no (y III)]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/lo-que-dice-la-ciencia-es-verdad-lo-que-opinas-tu-no-y-iii</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/lo-que-dice-la-ciencia-es-verdad-lo-que-opinas-tu-no-y-iii</guid>
      <pubDate>Thu, 23 Sep 2010 21:02:33 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2010/09/science-fiction22222222222.jpg" alt="" />Llegados a este punto, cabe considerar entonces <strong>lo que significan los conocimientos científicos objetivos</strong>. ¿Existen? Para algunos intelectuales no existen, e incluso afirman cosas como que la teoría cosmológica del <em>Big Bang</em> puede ser cierta “para nuestra cultura” pero la historia de creación de los zunis es equivalentemente válida para ellos. </p>

	<p>El quid de la cuestión, sin embargo, no es si existen conocimientos objetivos, sino que difícilmente sabremos si los hemos obtenido, porque <strong>la ciencia se basa en pequeñas aproximaciones a la verdad</strong>. Así pues, aunque la verdad de los conocimientos científicos sea sólo consensuada, temporal y sujeta a refutación, no contribuye en nada al nivel intelectual que haya críticos sobre el nivel de objetividad de la ciencia o que aseguren que cualquier visión sobre ello es válida. </p>

	<p>El motivo principal para creer en la validez de las teorías científicas (como mínimo de las mejor verificadas) es que ofrecen <strong>una explicación a la coherencia de nuestra experiencia</strong>, es decir, a todas nuestras observaciones, incluyendo los resultados de los experimentos de laboratorio cuyo objetivo es comprobar cuantitativamente (algunas veces con una precisión asombrosa) las predicciones de las teorías científicas. </p>

	<p><!--more--></p>

<blockquote>Considérese el siguiente experimento mental. Supongamos que un gienecillo laplaciano nos proporcionara toda la información imaginable sobre la Inglaterra del siglo <span class="caps">XVII</span> que pudiera calificarse de sociológica o psicológica: los conflictos entre los miembros de la Royal Society, todos los datos sobre producción económica y relaciones entre clases, etc. Incluyamos también documentos que se destruyeron posteriormente y conversaciones privadas que nunca fueron grabadas. Añadámosle un ordenador gigante y superrápido que procese toda esta información. Pero no incluyamos ningún dato astronómico (tales como las observaciones de Kepler y Brahe). Ahora, intentemos “predecir” a partir de estos datos que los científicos aceptarán una teoría en la que la fuerza gravitatoria disminuye proporcionalmente al cuadrado inverso de la distancia, y no con respecto al cubo inverso. ¿Cómo sería posible hacer semejante predicción? ¿Qué tipo de razonamiento podría utilizarse? Parece obvio que este resultado no se puede “extraer” sencillamente de aquellos datos.</blockquote>

	<p>Las ideas de los zunis (o las de mi compañero de café) no son equivalentes porque, aunque también puedan basarse en los mismos métodos de inducción, deducción y evaluación de datos, la ciencia contemporánea intenta llevar a cabo estas operaciones de una manera más meticulosa y sistemática, sirviéndose de instrumentos como pruebas de control, estadísticas o la reiteración de experimentos, entre otros. Además, las mediciones científicas son a menudo mucho más precisas que las observaciones personales o cotidianas, y <strong>entran frecuentemente en conflicto con el sentido común o la intuición</strong>. </p>

	<p>La ciencia es el método más objetivo de conocimiento, y no importa a nivel práctico que existan realidades más objetivas aún si no somos capaces de evidenciar si existen o no.</p>

	<p>Como resume el físico <strong>Alan Sokal</strong>:</p>

<blockquote>El progresismo político debe procurar que esos conocimientos se distribuyan lo más democráticamente posible y se dediquen a fines socialmente útiles. Lo cierto es que la crítica epistemológica radical socava fatalmente la necesaria crítica política eliminando su fundamento fáctico. Después de todo, la única razón por la que las armas nucleares son un peligro para todo el mundo es que las teorías de física nuclear en las que se basa su construcción son, al menos con un alto grado de aproximación, objetivamente verdaderas.</blockquote>

	<p>Nunca hay que cansarse de repetir, no obstante, que <strong>todos los principios del método científico son insuficientes</strong>. No existe una sistematización completa de la racionalidad ni de la objetividad. Pero, de momento, no hay procedimiento más exhaustivo que éste, sobre todo desde que se sentaron los principios epistemológicos generales en el siglo XVII: mostrarse escéptico ante argumentos a priori, revelaciones, textos sagrados y argumentos de autoridad. </p>

	<p>Por supuesto, este tema es mucho más complejo y controvertido de cómo lo he presentado, pero valga como aproximación y como punto de partida a fin de que busquéis más información por vuestros propios medios. Naturalmente, no debéis dejar de consultar los escritos de filósofos como <strong>Quine</strong>, <strong>Kuhn</strong> o <strong>Feyerabend</strong>, en quienes se basa gran parte del escepticismo contemporáneo. Y <em>La lógica del descubrimiento científico</em> de <strong>Popper</strong>, a fin de entender mejor las críticas ambiguas que ha vertido Feyerabend al mismo, como su “todo vale”. </p>

	<p>Finalmente, no si queréis un texto donde se reúnan perlas de todos estos autores y una crítica general a los mismos, entonces no os perdáis algunos capítulos de <em>Imposturas intelectuales</em>, de <strong>Sokal</strong> y <strong>Bricmont</strong>, y, para estómagos fuertes, su segunda parte, mucho más documentada y profusa: <em>Más allá de las imposturas intelectuales</em>, de <strong>Sokal</strong>.</p>

	<p>No os servirá para discutir con vuestro compañero de café sobre lo que es opinable y no. Pero quizá ayude.</p>

	<p>Como epílogo, no puedo evitar citar al inmenso <strong>Bertrand Russell</strong>:</p>

<blockquote>Entiendo por integridad intelectual el hábito de decidir cuestiones espinosas de conformidad con los datos contrastables, o dejarlas sin decidir cuando dichos datos no son concluyentes. Esta virtud, aunque subestimada por casi todos los adictos a cualquier sistema dogmático, es, en mi opinión, de la máxima importancia social y tiene muchas más probabilidades de resultar beneficiosa para el mundo que el cristianismo o cualquier otro sistema de creencias organizadas.</blockquote>

	<p>Vía | <em>Más allá de las imposturas intelectuales</em> de Alan Sokal</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Lo que dice la ciencia es verdad; lo que opinas tú, no (II)]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/lo-que-dice-la-ciencia-es-verdad-lo-que-opinas-tu-no-ii</link>
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      <pubDate>Thu, 23 Sep 2010 19:47:51 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2010/09/ciencia.jpg" alt="" />En puridad, <strong>no hay demasiadas diferencias entre la epistemología de la ciencia y la epistemología de la vida cotidiana</strong>. Es decir, que todos vosotros tenéis cierto grado de pensamiento científico. Historiadores, detectives, electricistas… todos usan los mismos métodos básicos de inducción, deducción y evaluación de los datos que los físicos o los bioquímicos.</p>

	<p>La diferencia crucial es que la ciencia moderna intenta llevar a cabo esas operaciones <strong>de forma más cuidadosa y sistemática</strong>, por ejemplo usando controles y ensayos estadísticos, insistiendo en la repetición, desconfiando de testimonios, etc. </p>

	<p>Tampoco se basa sólo en la observación (por ejemplo, como he visto a un gnomo o que un amigo mío puede levitar, entonces los gnomos y los superhéroes existen): el razonamiento por el que se pasa de las observaciones científicas a las teorías científicas es mucho más intrincado y precisa de una enorme red de datos empíricos, no de una sola observación.</p>

	<p>Resumido en una frase de <strong>Clovis Andersen</strong>: “<em>Uno no sabe nada hasta que no sabe por qué lo sabe</em>.”</p>

	<p>Llegados a este punto, mi amigo de cafetería podría discrepar de los estudios que le había presentado pero… ¿hasta qué punto podría hacerlo? Como dije, <strong>hay verdades científicas que no son opinables</strong> (salvo que aportes un quintal de pruebas, con lo cual dejas de opinar para sostener evidencias). Por ejemplo, si explico a alguien el funcionamiento de un aparato de radio, él no puede replicar: <em>ésa es tu opinión, pero yo creo, contra lo que dice la teoría, que la radio no funciona así</em>. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Esto es obvio. Lo que no es tan obvio es cuando se trata de estudios científicos de gran carga hipotética. Entonces alguien podría discrepar. <strong>O encontrar algún fallo evidente</strong>. Pero ¿hasta qué punto? Lo lógico es que, en primer lugar, el discrepante debería conocer todos los detalles del estudio. En segundo lugar, debería tener amplios conocimientos sobre la disciplina que está en juego (un físico probablemente no será competente en bioquímica y viceversa). </p>

	<p>Pueden existir personas así, pero son escasas… y no era precisamente la persona que estaba tomando el café conmigo. Sin embargo, hoy en día la complejidad de la ciencia es tan elevada que los científicos, individualmente, <strong>poco o nada pueden aportar</strong>. Son los grupos de científicos, incluso multidisciplinares, los que están más legitimados para poner en entredicho determinados estudios mediante argumentaciones o nuevos experimentos que, a su vez, pueden ser analizados, criticados o repetidos por el resto de la comunidad científica. </p>

	<p>Sé que suena a mafia. Pero la idea que quiero transmitir es que, a medida que los conocimientos científicos gana en complejidad, los individuos pierden cada vez más crédito en virtud del la comunidad, de <strong>una ordenada red de individuos que perfeccionan dicho conocimiento</strong>.</p>

	<p>Como explica <strong>Richard Posner</strong> en su obra <em>Public Intellectuals</em>:</p>

<blockquote>El público da más importancia de la debida a las credenciales cuando un académico opina de cosas que caen fuera de su especialidad. (…) Es particularmente probable que sean a la vez sagaces y estúpidos en una era de especialización (…) el brillante matemático, físico, artista o historiador puede que sea incompetente cuando se trata de cuestiones políticas o económicas.</blockquote>

	<p>Ello no significa que todos debamos quedarnos encerrados en nuestro estrecho campo de conocimientos especializados para evitar errores embarazosos. Lo que se sugiere es que <strong>hay que prestar menos atención a las credenciales y a las opiniones personales</strong> que a los datos razonados, argumentados, contrastados, evidenciados o reforzados por una red de personas que traten el tema colectivamente. </p>

	<p>Vía | <em>Más allá de las imposturas intelectuales</em> de Alan Sokal</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Lo que dice la ciencia es verdad; lo que opinas tú, no (I)]]></title>
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      <pubDate>Thu, 23 Sep 2010 16:41:12 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2010/09/cientifico.jpg" alt="" />Supongo que empezaréis a leer estas líneas con los ojos un poco enfurecidos después del provocativo titular. Pero el titular no es tan provocativo como parece (si bien necesita de una pequeña matización).</p>

	<p>Todo empezó la semana pasada, cuando estaba en una cafetería con un amigo y le expliqué uno de los artículos que tenía pensados para <strong>Genciencia</strong>. No importa cuál, lo que importa es que el artículo venía a desarrollar una serie de estudios que habían llevado a cabo científicos de diversas universidades. </p>

	<p>A mi amigo no le gustaron las conclusiones del artículo (tampoco importa si no le gustaron a nivel personal, político o moral), y por esa razón trató de impugnarlas. </p>

	<p>Yo <strong>traté entonces de explicarle mejor el contenido de dichos estudios</strong>, porque creía que él los había malinterpretado. Finalmente, mi contertulio me espetó, acorralado: <em>ésa es tu opinión</em>. Aparte de lo obvio (“sí, claro, esto es lo que digo yo&#8221;), tuve que defenderme: <em>no, no es mi opinión</em>. Yo no tenía ninguna opinión fundada sobre ese determinado tema, <strong>sobre todo porque no tenía suficientes conocimientos sobre ello</strong>.</p>

	<p>Lo expuesto, pues, no era mi opinión: sólo le estaba transmitiendo lo leído en un estudio, lo reflejado en los manuales de biología… las instrucciones de una lavadora o el funcionamiento de la física newtoniana. Así pues, no sólo no era mi opinión sino que… <strong>parte de lo expuesto ni siquiera era opinable</strong>. </p>

	<p>Ya os imagináis a dónde me mandó mi amigo. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Sin embargo, voy a tratar de desgranar los motivos por los cuáles las personas no somos capaces (hasta cierto punto) de <strong>opinar sobre asuntos complejos del ámbito de la ciencia</strong>. O si nos ponemos más técnicos, voy a intentar hablaros de epistemología de una forma resumida y asequible (y limando determinados flecos que aún hoy son motivo de discusión pero que en lo sustancial no alteran el mensaje que quiero transmitir).</p>

	<p>Tomemos aire y… vamos allá.</p>

	<p>La mayoría del pensamiento de las personas carece de rigor porque acostumbra a confundir dos o más de los siguientes niveles de análisis: </p>

	<p>-<strong>Ontología</strong>: trata de los objetos que existen en el mundo y de qué enunciados acerca de dichos objetos son verdaderos.</p>

	<p>-<strong>Epistemología</strong>: trata de cómo podemos obtener conocimiento de verdades acerca de lo que nos rodea, y también de cómo se puede juzgar la fiabilidad de dicho conocimiento.</p>

	<p>-<strong>Sociología del conocimiento</strong>: trata de en qué medida los seres humanos pueden conocer dichas verdades dados unos determinados factores sociales, económicos, políticos, culturales e ideológicos. </p>

	<p>-<strong>Ética individual</strong>: trata sobre la legitimidad de emprender o no emprender determinadas investigaciones por parte de un científico. </p>

	<p>-<strong>Ética social</strong>: trata sobre qué tipos de investigación debe la sociedad incentivar, subvencionar o financiar con fondos públicos. </p>

	<p>Los individuos (muy en boga hoy en día) que esgrimen la idea de que el conocimiento es relativo, que todo es subjetivo, que la verdad no existe o que todos los puntos de vista son válidos en base a su cultura o manera de interpretar el mundo, es decir, los defensores de <strong>la versión extrema del constructivismo social y el relativismo</strong>, acostumbran a mezclar y confundir, sobre todo, la ontología con la epistemología y la sociología del conocimiento. </p>

	<p>No quiero aburriros con largas disquisiciones: la filosofía de la ciencia es un tema amplio y muy complejo para las hechuras de un artículo como éste. Pero en la próxima entrega trataré de exponer de una manera básica y entendible la razón de que muchas personas no acostumbren a pensar científicamente cuando deben enfrentarse al conocimiento científico. </p>

	<p>Vía | <em>Más allá de las imposturas intelectuales</em> de Alan Sokal</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La niña que desmontó la pseudociencia del Toque Terapéutico (y II)]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/medicina/la-nina-que-desmonto-la-pseudociencia-del-toque-terapeutico-y-ii</link>
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      <pubDate>Mon, 20 Sep 2010 23:28:29 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2010/09/reikimanoconbrillos.jpg" alt="" /><strong>Emily Rosa</strong> era una niña de 9 años de Loveland, Colorado, que quería obtener una buena calificación en la asignatura de ciencias del colegio. Así que ideó un experimento para verificar la veracidad de una pseudociencia como trabajo. </p>

	<p>El tratamiento de medicina alternativa que escogió someter a examen fue el <strong>Toque Terapéutico</strong>, porque Emily entendía que tenía poco sentido que la gente pudiera curarse simplemente porque alguien moviera sus manos rítmicamente por encina del cuerpo del paciente, a una distancia de entre 5 y 15 centímetros, con el fin de reequilibrar el campo magnético humano que supuestamente nos envuelve a todos. </p>

	<p>Emily entendía que aceptar algo así suponía reescribir una buena cantidad de páginas de su libro de ciencias, así que creyó oportuno comprobar si realmente el Toque Terapéutico podría ser una revolución científica <strong>que acabara por otorgarle el Premio Nobel a su descubridora</strong>. </p>

	<p>El experimento llevado a cabo por Emily acabó siendo portada en el <em>New York Times</em> del 1 de abril de 1998, y también fue publicado en el <em>The Journal of the American Medical Association</em>. </p>

	<p>Pero ¿qué hizo exactamente?</p>

	<p><!--more--></p>

<blockquote>Emily ideó un experimento simple para comprobar si los practicantes del Toque Terapéutico sienten realmente un “campo humano de energía”, tal como dicen. La terapeuta y Emily estaban sentadas a una mesa, una frente a la otra, separadas por una pantalla opaca, en cuya base se habían recortado dos agujeros. La terapeuta colocaba en ellos las manos, cubiertas por una toalla. Antes de cada serie de pruebas, se le daba un tiempo para que “se concentrara” o hiciera las preparaciones mentales que juzgara necesarias. Emily lanzaba una moneda al aire y, de acuerdo con el resultado, situaba su mano derecha o izquierda a unos diez centímetros por encima de una mano de la terapeuta. Entonces le preguntaba qué mano estaba más cerca de la suya; la terapeuta disponía del tiempo que quisiera para decidir.</blockquote>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2010/09/experimentoemilyrosa.jpg" alt="" />Ya os imagináis el resultado del experimento. De las 280 pruebas con 21 terapeutas, <strong>el 44 % de las veces escogieron la opción correcta</strong>, un porcentaje ligeramente más bajo que el de la adivinación al azar. </p>

	<p>Por supuesto, el experimento es un tanto ingenuo y criticable en algunos detalles (por ejemplo, el número de muestras es pequeño), pero resultaba asombrosamente agudo para tratarse de una estudiante de cuarto curso. Una niña de 9 años había parecido conducirse con más sentido común que miles de practicantes adultos del Toque Terapéutico. </p>

	<p>Por supuesto, también se hicieron experimentos más rigurosos cuyos resultados fueron igualmente negativos. El Toque Terapéutico era una nueva charlatanería que era capaz de embaucar a personas con crédito académico pero escasa disciplina intelectual. <strong>Algo que debieron aprender de la pequeña Emily</strong>. </p>

	<p>Vía | <em>Más allá de las imposturas intelectuales</em> de Alan Sokal</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La niña que desmontó la pseudociencia del Toque Terapéutico (I)]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/la-nina-que-desmonto-la-pseudociencia-del-toque-terapeutico-i</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/la-nina-que-desmonto-la-pseudociencia-del-toque-terapeutico-i</guid>
      <pubDate>Mon, 20 Sep 2010 23:19:43 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2010/09/toque.jpg" alt="" />El pensamiento que alimenta las pseudociencias es primitivo y rudimentario. Sin embargo, no es necesario construirse una supermente para advertir que el sustento de las pseudociencias es, cuando menos, endeble. La prueba de ello es que una simple niña (probablemente bien educada: es decir, alejada de dogmas y empujada al pensamiento crítico) <strong>consiguió dejar en evidencia una pseudociencia respaldada por millones de personas con un experimento escolar</strong>. </p>

	<p>La pseudociencia en cuestión es el llamado <strong>Toque Terapéutico</strong>, una de las técnicas “holistas” de enfermería más practicadas, a pesar de su tufo a misticismo y curandería. Por ello sorprende que el Toque Terapéutico se enseñe en más de 80 centros de formación y escuelas universitarias de enfermería, en más de 70 países. Se lleva a cabo en más de 80 hospitales de Norteamérica. <strong>Las asociaciones estadounidenses de enfermería más importantes lo promueven</strong>. Su inventora asegura haber formado a más de 47.000 terapeutas durante 20 años. Se han publicado al menos 245 libros o disertaciones en cuyo título, palabra clave o índice se incluyen las palabras “Toque Terapéutico”. </p>

	<p>Cualquier persona desinformada, pues, podría plantearse que el Toque Terapéutico debe de tener algo de verdad. Pero lo cierto es que no lo tiene. Es más: lo cierto es que sus fundamentos son tan ridículos que producirían hilaridad si la práctica no estuviera tan enquistada en la sociedad. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Su descubridora fue <strong>Dolores Krieger</strong>, una profesora de enfermería de la Universidad de Nueva York a principios de la década de 1970, en colaboración con <strong>Dora Kunz</strong>, popular clarividente y futura presidenta de la Sociedad Teosófica en <span class="caps">EEUU</span> (una organización místico-religiosa fundada en 1875 por la renombrada parapsicóloga <strong>Helena Petrovna Blavatsky</strong>). </p>

	<p>La propia Krieger define así el Toque Terapéutico en uno de sus libros:</p>

<blockquote>El Toque Terapéutico deriva de (pero no es lo mismo que) el antiguo arte de la imposición de manos. (…) El Toque Terapéutico no se basa en ninguna religión; es un acto consciente e intencional; se basa en investigaciones y descubrimientos, y no requiere una declaración de fe por parte del paciente para que sea efectivo. (…) En el Toque Terapéutico, el sanador dirige y modula el campo energético del individuo utilizando el sentido del tacto como un telerreceptor.</blockquote>

	<p>Como imaginaréis, <strong>no existen instrumentos para medir el campo energético humano</strong>. De hecho, ni siquiera se especifica la naturaleza de ese campo. Krieger sólo señala que no es un campo meramente electromagnético, sino un complejo de muchos campos entrelazados, cuyas propiedades se interrelacionan dinámicamente para dar lugar a un modelo que reconocemos como naturaleza humana. También habla de chakras, y cosas parecidas. </p>

	<p>Es decir, pura hojarasca. Y, sin embargo, algunos profesionales de la enfermería, a los que suponemos cierto crédito intelectual, se toman en serio el Toque Terapéutico. Por ejemplo, en 1999, el Colegio Estadounidense de Enfermeras y Comadronas dedicó un número especial de su revista oficial, <em>Journal of Nurse-Midwifery</em>, a “<em>las energías alternativas y complementarias para la salud femenina</em>.” Uno de los artículos examinaba la teoría y práctica del Toque Terapéutico. </p>

	<p>Dejando de lado que los supuestos del Toque Terapéutico desafían ingentes cantidades de conocimiento científico acumulado, lo cierto es que bastaba llevar a cabo un experimento mínimamente riguroso sobre su eficacia para determinar que, además, el Toque Terapéutico no sirve para nada. </p>

	<p>Tan sencillo es el experimento necesario para ello que lo realizó una niña de 9 años <strong>como trabajo para su asignatura de ciencias de cuarto curso</strong>. Pero eso os lo explicaré en la próxima entrega de este artículo sobre el Toque Terapéutico. </p>

	<p>Vía | <em>Más allá de las imposturas intelectuales</em> de Alan Sokal </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Programa infantil dedicado al escepticismo]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/programa-infantil-dedicado-al-escepticismo</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/programa-infantil-dedicado-al-escepticismo</guid>
      <pubDate>Thu, 01 Apr 2010 02:23:08 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2010/04/leonart.jpg" alt="" />Antes se emitía en Televisión Española un <strong>programa infantil de divulgación científica</strong> que, espero, recuperen algún día. El programa se llamaba <em>Leonart</em> y era estupendo (aunque mi favorito siempre será <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_mundo_de_Beakman">El mundo de Beakman</a>).</p>

	<p>Uno de los capítulos de <em>Leonard</em>, sin embargo, se dedico exclusivamente al <strong>escepticismo científico</strong>. Si no me equivoco, creo que fue el único programa infantil en el que se potenciaba el pensamiento crítico y se desdeñaban las pseudociencias (cuando lo habitual es que se haga lo contrario).</p>

	<p>En el capítulo se repasan conceptos como la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Navaja_de_Ockham">Navaja de Occam</a> o se analizan pseudociencias como <strong>la astrología</strong>. ¿Os imagináis más programas de este tipo emitidos en la franja horaria protegida (excluyendo así a Belén Esteban)?</p>

	<p>Si tenéis curiosidad, a continuación podéis ver el programa completo:</p>

	<p><object width="480" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/KxBrzfc1X6M&hl=es_ES&fs=1&"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/KxBrzfc1X6M&hl=es_ES&fs=1&" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"></embed></object></p>

	<p>Vía | <a href="http://cerebrosnolavados.blogspot.com/2010/03/escepticismo-para-ninos_16.html#comments">Cerebros no lavados</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Newton y las profecías bíblicas (y III)]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/quien-es/newton-y-las-profecias-biblicas-y-iii</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/quien-es/newton-y-las-profecias-biblicas-y-iii</guid>
      <pubDate>Fri, 20 Nov 2009 16:50:51 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2009/11/newton340a.jpg" alt="" />La última retahíla de excentricidades de Newton las enumera <strong>Martin Gardner</strong>:</p>

<blockquote>A Newton no le interesaban ni la música ni el arte, y en cierta ocasión describió despectivamente la poesía como “disparates ingeniosos”. Nunca hizo ejercicio, no tenía aficiones recreativas ni interés por los juegos, y estaba tan obsesionado con su trabajo que muchas veces se olvidaba de comer o comía de pie para ganar tiempo. Tenía pocos amigos, e incluso con ellos se mostraba con frecuencia pendenciero y rencoroso. En una de sus cartas a John Locke, su mejor amigo entre los filósofos británicos, le decía: “Siendo de la opinión de que siempre intentas embrollarme con tus lamentaciones y por otros medios, me sentía tan afectado por ello que cuando alguien me dijo que estabas enfermo y no vivirías, le respondí que mejor estarías muerto. Deseo que me perdones por esta falta de caridad.</blockquote>

	<p><!--more--></p>

	<p>Los manuscritos de Newton fueron adquiridos principalmente por el economista <strong>John Maynard Keynes</strong> en 1936 en una subasta de Sothesby´s. </p>

	<p>Tras leerlos, pronunció una conferencia sobre Newton en 1947 en la que expresó que los conocimientos del científico en temas de alquimia le parecían “totalmente desprovistos de valor científico”. Los instintos más profundos de Newton eran “ocultistas, esotéricos, con un intenso rechazo del mundo”.</p>

	<p>Visto lo visto, quizá Newton no fuera el primero y más grande de los científicos de la era moderna. Tal vez no era un racionalista que nos enseñara a pensar siguiendo las directrices de la razón fría y objetiva. </p>

	<p>Quizás, Newton, en realidad, <strong>fue el último de los magos</strong> atrapado en la realidad sociocultural de los que empezaron a construir nuestro legado intelectual hace bastante menos de 10.000 años.</p>

	<p>Vía | <em>¿Tenían ombligo Adán y Eva?</em> de Martin Gardner</p>      ]]></description>
      </item>
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