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        <title>Magazine - conducta</title>
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        <description>Publicación de noticias sobre gadgets y tecnología. Últimas tecnologías en electrónica de consumo y novedades tecnológicas en móviles, tablets, informática, etc</description>
        <pubDate>Wed, 10 Jun 2026 16:40:05 +0000</pubDate>
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                <title><![CDATA[Libros que nos inspiran: 'Parásitos' de Carl Zimmer ]]></title>
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                <pubDate>Thu, 17 Nov 2016 17:01:17 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/1c1d70/parasitos-carl-zimmer/1024_2000.jpg" alt="Libros&#x20;que&#x20;nos&#x20;inspiran&#x3A;&#x20;&#x27;Par&#x00E1;sitos&#x27;&#x20;de&#x20;Carl&#x20;Zimmer&#x20;">
    </p>
    <p><strong>Carl Zimmer</strong> es un popular divulgador de ciencia que ha publicado ya 13 libros sobre biología, medicina y neurociencia, además de ser autor de uno de los blogs más prestigiosos sobre ciencia, <em>The Loom</em>.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Hasta donde yo sé, sin embargo, Zimmer no tenía obra traducida al español, algo que ha subsanado la editorial <strong>Capitán Swing</strong> publicando <a rel="nofollow, sponsored, noopener, noreferrer" target="_blank" class="js-ecommerce" id="link-ecommerce-1" href="https://www.webedia-afilia.com/redirect?url=https%3A%2F%2Fwww.amazon.es%2FPar%25C3%25A1sitos-Carl-Zimmer%2Fdp%2F8494548174%2Fref%3Dsr_1_1%3Fs%3Dbooks%26ie%3DUTF8%26qid%3D1479324234%26sr%3D1-1&category=libros-que-nos-inspiran&site=xatakaciencia&ecomPostExpiration=not_classified&postId=25772" data-vars-affiliate-url="https://www.amazon.es/Par%C3%A1sitos-Carl-Zimmer/dp/8494548174/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1479324234&sr=1-1">Parásitos</a>. <em>El extraño mundo de las criaturas más peligrosas de la naturaleza</em>. </p>
<!-- BREAK 2 --><!--more--><p>El libro, naturalmente, es una delicia, y con una erudición extraordinaria te conduce por el cuerpo humano como si el autor fuera un espeleólogo. Tras el viaje, <strong>llevaréis las alforjas del cerebro llenas de cosas, tantas que os cambiarán la percepción sobre vosotros mismos</strong>.</p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Y es que asumir que estamos rodeados, por dentro y por fuera, por unos cuantos millones de parásitos es difícil de describir con palabras, pero <strong>Zimmer</strong> lo hace. Tal y como señalan en el propio libro:</p>
<!-- BREAK 4 -->
<blockquote>
  <p>Desde las junglas húmedas de Costa Rica hasta el fétido entorno de las zonas rebeldes del sur de Sudán, Carl Zimmer nos guía a través de un viaje por el universo de los parásitos, un mundo en el que habitamos sin ser conscientes. Nos descubre que no solo son las formas de vida más exitosas de la Tierra, sino que favorecen el desarrollo del sexo, dan forma a los ecosistemas y son el motor de la evolución. Zimmer muestra cuánto han evolucionado estos organismos y describe la aterradora facilidad con que pueden devorar a sus hospedadores e incluso controlar su conducta, como el siniestro Sacculina carcini, que se establece en un desafortunado cangrejo y devora todo menos aquello que su anfitrión necesita para llevarse comida a la boca, que será consumida por él; o la criatura unicelular Toxoplasma gondii, que puede invadir el cerebro humano e influir en su conducta para asegurarse su supervivencia.</p>
</blockquote>
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                                <item>
                <title><![CDATA[Se cumple el 50 aniversario de los experimentos de obediencia de Stanley Milgram]]></title>
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                <pubDate>Fri, 26 Aug 2011 10:13:15 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <div><iframe width="640" height="510" src="https://www.youtube.com/embed/BcvSNg0HZwk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div>
    <p></p>
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  </div>
 </div>
</div>
<p></p>

<p>Escuchar historias sobre torturas, codicia empresarial, fraudes y mala conducta es algo cotidiano en las noticias que recibimos a diarios. Durante años, los científicos han intentado comprender por qué la gante común se puede ver obligada a cometer actos atroces. <strong>Gran parte de lo que conocemos sobre este tema se remonta a la obra de un hombre: Stanley Milgram</strong>.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Hace 50 años, Milgram, un Profesor adjunto de Psicología de la Universidad de Yale, inició una famosa y controvertida serie de <strong>experimentos para poner a prueba los límites de la obediencia</strong> de la gente a la autoridad, y así determinar hasta qué punto llegaría una persona para infligir dolor a otras sólo porque se lo hayan ordenado.<br /></p>
<!-- BREAK 2 --><!--more--><p><br />
El <strong>experimento consistió</strong> en cuarenta hombres que asumían el papel de &#8220;maestro&#8221; y otros de &#8220;aprendiz&#8221;. Los primeros formulaban una serie de preguntas a los segundos y les aplicaban descargas eléctricas cuando la respuesta era incorrecta. Aunque los &#8220;maestros&#8221; creían que aplicaban descargas eléctricas reales a los &#8220;aprendices&#8221;, estos últimos eran en realidad parte del equipo de investigación, y simulaban que las sufrían.</p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Estos experimentos <strong>sentaron las bases para la comprensión de por qué la gente aparentemente decente se podría animar a hacer cosas malas</strong>. Thomas Blass, biógrafo de Milgram y Profesor de Psicología de la Universidad de Maryland (Baltimore), afirma que los experimentos de Milgram proporcionan una poderosa afirmación:</p>
<!-- BREAK 4 -->
<blockquote>No es el tipo de persona que somos lo que determina nuestra manera de actuar, sino más bien el tipo de situación en la que nos encontramos.</blockquote>

<p>Lo que reveló el estudio de Milgram fue <strong>la fuerza de la presión social</strong>. El auge de la investigación en el estudio de las personas en sus entornos naturales es uno de los legados más importantes de su trabajo. Ahora, cincuenta años más tardes, sus experimentos sirven como un punto de inflexión en el campo de la psicología social.</p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>Os dejo con algunos vídeos de sus experimentos:</p>

<p></p>
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 <div class="asset-content">
  <div class="base-asset-video">
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  </div>
 </div>
</div>
<p></p>

<p></p>
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 <div class="asset-content">
  <div class="base-asset-video">
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  </div>
 </div>
</div>
<p></p>

<p>Vía | <a rel="noopener, noreferrer" href="http://tech.groups.yahoo.com/group/MindBrain/message/31937">Yahoo</a><br />
Más información | <a rel="noopener, noreferrer" href="http://pps.sagepub.com/content/3/4/301.abstract">Perspectives on Psychological Science</a></p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[Ser anormal no siempre es bueno... ser Tyler Durden, tampoco]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/psicologia/ser-anormal-no-siempre-es-bueno-ser-tyler-durden-tampoco</link>
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                <pubDate>Tue, 02 Aug 2011 19:37:50 +0000</pubDate>
                                <description>
                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/35db36/tyler-durden/1024_2000.jpg" alt="Ser&#x20;anormal&#x20;no&#x20;siempre&#x20;es&#x20;bueno...&#x20;ser&#x20;Tyler&#x20;Durden,&#x20;tampoco">
    </p>
    <p></p>
<p>Supongo que la mayoría de vosotros conoce la película <a rel="noopener, noreferrer" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fight_Club">El club de la lucha</a> (<em>Fight Club</em>). En una de las escenas más memorables (qué difícil es escoger solo una), <strong>Tyler Durden</strong> ordena a los nuevos reclutas que salgan a la calle y busquen pelea con cualquiera. La idea es provocar a alguien hasta el punto de que esa persona decida darles candela. A pesar de que los reclutas hacen todo lo posible para provocar la pelea (mojar a un señor con traje con una manguera, saltarse la cola, imitar los gestos de un viandante, etc.), nadie reacciona peleando, tal y como sucede en las películas o en las discotecas (cuyos monos danzantes van hasta arriba de alcohol y drogas).</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Lo que hace la gente ante un provocación tan flagrante, ante un comportamiento tan anormal, es sentir estupor, confusión, desconcierto. Tal vez, a continuación haya, eso sí, <strong>un pequeño arrebato de furia</strong>. En <em>El club de la lucha</em>, pues, reírse de la gente y quedar impune es muy <em>cool</em>. Y por esa clase de motivos la película gusta tanto a encefalogramas planos.</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>Quienes me leéis con regularidad ya conocéis mi aversión por las personas normales. Lo normal es atonal, monótono y neutro. La ortodoxia es aburrida. En el mundo hay mucha gente pero pocas personas, que diría <strong>Mafalda</strong>. Los locos abren los caminos que más tarde seguirán los sabios, que diría <strong>Carlo Dossi</strong>. Y hasta he escrito sobre cómo nos volvemos idiotas en cuanto pensamos en grupo, como en <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/si-mucha-gente-cree-una-cosa-no-significa-que-esta-sea-verdad-la-disonancia-cognitiva-de-los-grupos" data-vars-post-title="Si mucha gente cree una cosa no significa que ésta sea verdad: la disonancia cognitiva de los grupos" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/si-mucha-gente-cree-una-cosa-no-significa-que-esta-sea-verdad-la-disonancia-cognitiva-de-los-grupos">Si mucha gente cree una cosa no significa que ésta sea verdad: la disonancia cognitiva de los grupos</a> o <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/matematicas/la-mayoria-se-equivoca-matematicamente-comprobado" data-vars-post-title="La mayoría se equivoca: matemáticamente comprobado." data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/matematicas/la-mayoria-se-equivoca-matematicamente-comprobado">La mayoría se equivoca: matemáticamente comprobado</a>.</p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Pero ser anormal, dar la nota, aprovecharse de los demás, colarse en el cine y comportamientos afines <strong>no son tan estupendos como parecen</strong>. <br /></p>
<!--more--><p></p>

<p>En la década de 1960, el sociólogo <strong>Harold Garfinkel</strong> pidió a una serie de sujetos que se comportaran de forma anómala en determinadas situaciones convencionales, trastocando todo lo que se esperaba de ellos. Por ejemplo, durante un cuarto de hora debían fingir distanciamiento formal y hablar sólo para responder preguntas concretas, como robots. Lo que ocurría es que un porcentaje pequeño de los familiares del sujeto reaccionaban como si estuvieran gastándoles una broma. Pero la mayoría reaccionaban así:</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p></p>
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      </div>
</div>
<p><blockquote>Los familiares hacían un esfuerzo desmedido para racionalizar la extraña conducta y regresar a una situación normal. Los informes mencionaban reacciones iniciales de asombro, desconcierto, susto, ansiedad, vergüenza y furia. A continuación, al estudiante se le tachaba de antipático, desconsiderado, egoísta, malintencionado y grosero. Los familiares exigían una explicación: ¿Qué te pasa? ¿A qué cuento viene esto? ¿Te han echado del trabajo? ¿Estás enfermo? ¿Por qué te haces el interesante? ¿Por qué te has enfadado? ¿Te has vuelto loco o es que eres tonto? (...) Una de las madres, indignada al comprobar que su hija sólo hablaba si era para responder a alguna pregunta, empezó a gritar histéricamente, llamándola maleducada y desobediente, sin atender a las palabras tranquilizadoras de la hermana de la protagonista. Un padre acusó a su hija de no tener en cuenta a los demás y de ponerse como una niñata consentida.</blockquote></p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>Ser normal, pues, <strong>es sobre todo una forma de convivir con los demás</strong>. Ser normal no significa solamente seguir la norma como un esclavo sin cerebro sino que significa adquirir un estatus frente a los demás y <strong>crear un sistema de confianza generalizada</strong>. Ser normal no es de tontos, es ser comprensivo, empático y buena persona. Ser anormal no siempre significa ser un espíritu libre, también puede significar ser egoísta y desconsiderado. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<blockquote>Lo más importante de &#8220;ser normal&#8221; es que reduce considerablemente la presión cognitiva que ejercemos sobre los demás. (...) Por eso el desfase cultural que muchas personas experimentan en entornos sociales nuevos o desconocidos es un fenómeno tan constante y bien documentado. En esencia, se trata de una acumulación de ansiedad y frustración causada por la pérdida de pautas sociales habituales. Una gran parte de esta tensión se debe a no saber distinguir lo &#8220;normal&#8221; de lo &#8220;anormal&#8221;. </blockquote>

<p>Saludar, ceder el paso, respetar las normas, usar los cubiertos para comer&#8230; todo ello, para ciertas personas como <strong>Tyler Durden</strong>, son solo corsés sociales, ataduras psicológicas, lavados de cerebro para que todos seamos iguales y esencialmente no conflictivos con el poder. Y todo eso, finalmente, se traducirá también en un pensamiento rectilíneo y servil. Pero no es exactamente así, aunque haya parte de ello. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>Todos esos gestos <strong>son actos simbólicos que cumplen una función social importante</strong>: es la forma de ganarse la confianza de los demás. De hecho, son actos simbólicos tan eficaces que los psicópatas no dudan en usarlos para engatusar a la víctima y llevarla a su terreno. Y los psicópatas no son precisamente espíritus castrados y sin libertad: al contrario, hacen lo que quieren.</p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>Tal como señala <strong>Joseph Heath</strong> en su libro <em>Rebelarse vende</em>:</p>

<blockquote>En conclusión, ¿qué podemos decir de la imposición de una serie de normas sociales? ¿Es una tiranía de la mayoría? ¿Es una masificación o un intento de subyugar al individuo y eliminar su personalidad o creatividad? En absoluto. La contracultura decidió que las normas sociales son una imposición y concluyó que la cultura entera es un sistema autoritario. Se quiso trazar un paralelismo entre Adolf Hitler y Emily Post, considerandos ambos unos fascistas que pretendían imponer sus normas para eliminar el placer individual. Por lo tanto, rebelarse contra todas y cada una de las normas sociales era lo que había que hacer. </blockquote>

<p>Pues eso, que ser Tyler Durden mola, sí, pero solo <strong>si lo eres tú y no el vecino</strong>.</p>

<p>Vía | <em>Rebelarse vende</em> de Joseph Heath</p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[Ser lo que deberías ser: si te dicen que serás malo, tenderás a ser malo]]></title>
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                <pubDate>Thu, 23 Jun 2011 14:07:56 +0000</pubDate>
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    </p>
    <p></p>
<p>Siguiendo la línea de los estudios que ya os referí sobre cómo nuestros nombres pueden llegar a influir en nuestro porvenir (como <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/hasta-que-punto-nuestro-nombre-puede-condicionar-nuestra-vida-i" data-vars-post-title="¿Hasta qué punto nuestro nombre puede condicionar nuestra vida? (I)" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/hasta-que-punto-nuestro-nombre-puede-condicionar-nuestra-vida-i">¿Hasta qué punto nuestro nombre puede condicionar nuestra vida?</a> o <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/las-iniciales-de-nuestro-nombre-pueden-influir-en-nuestra-esperanza-de-vida" data-vars-post-title="Las iniciales de nuestro nombre pueden influir en nuestra esperanza de vida" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/las-iniciales-de-nuestro-nombre-pueden-influir-en-nuestra-esperanza-de-vida">Las iniciales de nuestro nombre pueden influir en nuestra esperanza de vida</a>), en los años 1950 se llevó a cabo una investigación que tal vez fuera pionera en este tipo de visión:<strong> somos en parte lo que deberíamos ser</strong>. </p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>La investigación la realizó el psicólogo <strong>Gustav Johoda</strong> sobre el pueblo Ashanti en la Ghana central. </p>

<p>Según la tradición de los Ashanti, los niños deben recibir un nombre espiritual asociado al día su nacimiento, y cada día <strong>está asociado a su vez a un conjunto de rasgos de la personalidad</strong>. <br /></p>
<!-- BREAK 2 --><!--more--><p></p>

<p>Por ejemplo, si naces en lunes te llamarán <strong>Kwadwo</strong>. Y llamarte así presupone que serás un tipo calmado, retraído y pacífico. Si naces en miércoles, te llamarán <strong>Kwaku</strong>, lo que supone que serás un poco travieso y de mala conducta. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Fijaos que no importa en nombre en sí sino el conjunto de ideas y prejuicios que llevan aparejados los nombres. Y como Johoda descubrió, esta temprana categorización tiene un impacto a largo plazo <strong>en la autoimagen de los niños Ashanti</strong>. </p>
<!-- BREAK 4 -->
<blockquote>Para averiguarlo, examinó la frecuencia con que los nacidos en diferentes días de la semana aparecían en los registros de los tribunales juveniles. El resultado demostró que el nombre dado a un niño en su nacimiento afectaba su conducta, ya que había muchos menos Kwadwos y más Kwakus en los registros.</blockquote>

<p>Si los pensáis bien, esto no deja de ser una extrapolación de<strong> la pluma de Dumbo</strong>: tener confianza en determinadas cualidades personales favorece esas cualidades personales, pero si todo tu entorno se empecina en recordarte que careces de esas cualidades, probablemente tus cualidades quedarán mermadas. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>Vía | <em>Rarología</em> de Richard Wiseman</p>
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                <title><![CDATA[Alterando el genoma para cambiar las conductas (y II)]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/genetica/alterando-el-genoma-para-cambiar-las-conductas-y-ii</link>
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                <pubDate>Wed, 13 Apr 2011 11:51:50 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/930fd9/dna/1024_2000.jpg" alt="Alterando&#x20;el&#x20;genoma&#x20;para&#x20;cambiar&#x20;las&#x20;conductas&#x20;&#x28;y&#x20;II&#x29;">
    </p>
    <p></p>
<p>Como os señalaba en <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/genetica/alterando-el-genoma-para-cambiar-las-conductas-i" data-vars-post-title="Alterando el genoma para cambiar las conductas (I)" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/genetica/alterando-el-genoma-para-cambiar-las-conductas-i">la anterior entrega de este artículo</a>, hay pruebas que sugieren que los genes desempeñan en el desarrollo de la mente humana más o menos el mismo papel que en la mente animal. Incluso hay trastornos de la mente y la conducta que <strong>pueden vincularse directamente a alteraciones de genes concretos</strong>.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Un sitio de Internet de los <span class="caps">NIH</span> (Institutos Nacionales de la Salud), cataloga literalmente miles de trastornos que pueden relacionarse con alteraciones de genes individuales. Por ejemplo:</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>-<a rel="noopener, noreferrer" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fenilcetonuria">La fenilcetonuria</a>, también conocida como <span class="caps">PKU</span>. (gen <span class="caps">PAH</span>)</p>

<p>-Diversas formas de <a rel="noopener, noreferrer" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Lisencefalia">lisencefalia</a>. (gen <span class="caps">ARX</span>)</p>

<p>-La <a rel="noopener, noreferrer" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Enfermedad_de_Huntington">enfermedad de Huntington</a> (llamada también corea de Huntington y conocida antiguamente como <strong>baile de San Vito</strong>), que es una enfermedad neurodegenerativa. En toda Europa hay unos 45.000 afectados. En Norteamérica, unos 30.000. (Triplete <span class="caps">CAG</span> del gen HD)</p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>-El <a rel="noopener, noreferrer" href="http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndrome_de_Angelman">síndrome de Angelman</a>, antiguamente llamado <strong>síndrome de la marioneta feliz</strong>, que es un trastorno que da lugar a un temperamento feliz acompañado de atraso mental grave y expresiones faciales inhabituales. (Disomía uniparental del cromosoma 15 (15q11-q13))</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>-Ciertas formas de <strong>Alzheimer</strong> y de la <strong>enfermedad de Parkinson</strong>.</p>

<blockquote>En los denominados &#8220;trastornos de un solo gen&#8221;, se considera más bien que el gen responsable es un eslabón roto de una cadena compleja, no algo que se baste por sí mismo para la serie completa de episodios neuronales que dará origen a una conducta particular. En trastornos aún más complejos, como la dislexia, el autismo o la esquizofrenia, los síntomas acaso dependa de interacciones sutiles, difíciles de detectar, entre múltiples genes (y también el entorno), pero hay sobradas pruebas de que los genes desempeñan un papel importante en los orígenes incluso de estos trastornos.</blockquote>

<p>Vía | <em>El nacimiento de la mente</em> de Gary Marcus</p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[Alterando el genoma para cambiar las conductas (I)]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/genetica/alterando-el-genoma-para-cambiar-las-conductas-i</link>
                <guid>https://www.xatakaciencia.com/genetica/alterando-el-genoma-para-cambiar-las-conductas-i</guid>
                <pubDate>Mon, 11 Apr 2011 19:29:52 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/c61448/mosca/1024_2000.jpg" alt="Alterando&#x20;el&#x20;genoma&#x20;para&#x20;cambiar&#x20;las&#x20;conductas&#x20;&#x28;I&#x29;">
    </p>
    <p></p>
<p>La gente de la calle ya ha asumido que los genes determinan el desarrollo de nuestro cuerpo. Incluso en el desarrollo de nuestro cerebro. Pero todavía es reticente a aceptar que <strong>los genes también influyen en la mente y en la conducta,</strong> que no nacemos como pizarras en blanco en las que el ambiente escribirá libremente.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Lo cierto es que nacemos con cosas ya escritas. Y aunque el ambiente también escribe, hay que tener en cuenta que tendemos a escoger a aquellos ambientes que favorecen al máximo lo que ya llevamos escrito. </p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>La influencia de los genes en la conducta animal ha sufrido grandes avances a finales de la década de 1990, cuando <strong>los neurocientíficos del desarrollo fueron capaces de alterar o romper</strong> (<em>knock out</em>) genes concretos. Hasta el punto de que se han vinculado rasgos concretos con genes concretos.</p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Por ejemplo, son especialmente valiosos los estudios realizados de los hábitos de recolección de comida de <strong>los gusanos</strong> (<em>Caenorhabditis elegans</em>) y de <strong>las moscas de la fruta</strong> (<em>Drosophila melanogaster</em>).<br /></p>
<!-- BREAK 4 --><!--more--><p></p>

<p>Algunos gusanos prefieren recolectar comida en grupo, y otros en solitario. Lo que produce esta diferencia es un aminoácido en la región de la plantilla de proteínas de un gen conocido como npr1:</p>
<!-- BREAK 5 -->
<blockquote>los gusanos que tienen el aminoácido valina en el lugar crítico son “sociales”; los que tienen fenilalanina, solitarios. En las moscas, un gen conocido como for (por forage, recolectar) controla una diferencia entre un grupo de moscas llamadas “exploradoras” que van de una zona de comida a otra, y un grupo de “sedentarias” que suelen quedarse en una zona concreta de comida. (Las sedentarias no son simplemente inactivas: cuando no hay comida alrededor, corren de acá para allá a la misma velocidad que las exploradoras.)</blockquote>

<p>Decenas de estudios han conseguido demostrar que no hay una simple correlación entre genes y conducta, sino que un gen determinado es la causa de un cambio en la conducta, como el que llevó a cabo <strong>Marla Sokolowski</strong>, de la Universidad de Toronto, o <strong>Larry Young</strong> y <strong>Tom Insel</strong>, de la Universidad de Emory. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>Éstos últimos mostraron cómo al cambiar la región SI reguladora de un gen individual se podía obtener un efecto significativo en la conducta social de los mamíferos. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>Otros ejemplos de estudios similares:</p>

<blockquote>Un equipo de investigadores de los Institutos Nacionales de la Salud (<span class="caps">NIH</span>, en inglés) dirigido por Dennis Murphy creí una variedad de ratones ansiosos y temerosos al volver inservible un gen que fabrica una proteína transportadora de serotonina. Otros cinco laboratorios han revelado que la alteración de un gen que produce receptores de serotonina también da origen a ratones con más miedo y ansiedad. Al modificar un gen denominado Hoxb8, Joy Greer y Mario Capecchi, de la Universidad de Utah, crearon un ratón que se acicalaba continuamente, tirando de su pelo y arrancándoselo hasta quedarse calvo. Y los ratones que se acicalaban demasiado son sólo la punta del iceberg. Por poner sólo algún ejemplo, las técnicas denominadas knockout también han producido ratones que carecen del instinto de alimentar, ratones “hiperactivos”, ratones hipersensibles que reaccionan especialmente ante el estrés, y ratones que, en situaciones de estrés, aumentan progresivamente su consumo de alcohol.</blockquote>

<p>Nadie ha modificado genomas humanos para observar qué pasa en la mente humana (por motivos éticos, básicamente), pero hay pruebas que sugieren que <strong>los genes desempeñan en el desarrollo de la mente humana más o menos el mismo papel que en la mente animal</strong>. </p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>Incluso hay trastornos de la mente y la conducta que pueden vincularse directamente a alteraciones de genes concretos. En la próxima entrega de este artículo os mencionaré una buena lista de ellos.</p>
<!-- BREAK 9 -->
<p>Vía | <em>El nacimiento de la mente</em> de Gary Marcus</p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[Nunca mires a los ojos del conductor de un coche]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/psicologia/nunca-mires-a-los-ojos-del-conductor-de-un-coche</link>
                <guid>https://www.xatakaciencia.com/psicologia/nunca-mires-a-los-ojos-del-conductor-de-un-coche</guid>
                <pubDate>Wed, 09 Mar 2011 20:17:50 +0000</pubDate>
                                <description>
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                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/1409bb/cars2_0/1024_2000.jpg" alt="Nunca&#x20;mires&#x20;a&#x20;los&#x20;ojos&#x20;del&#x20;conductor&#x20;de&#x20;un&#x20;coche">
    </p>
    <p></p>
<p>Como animales sociales que somos, nuestro rostro ha evolucionado para transmitir nuestras emociones a nivel infinitesimal. Y de todos los rasgos de nuestro rostro, <strong>el más poderoso y elocuente son los ojos</strong>. Precisamente el rasgo que se pierde cuando conducimos un coche.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Esta hecho, puestos a teorizar, podría ser una de las razones que agudiza la insolidaridad en la carretera. El contacto ocular entre los conductores y viandantes es casi inexistente o inexistente del todo, tal y como señala <strong>Tom Vanderbilt</strong>:</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<blockquote>La mayor parte nos movemos demasiado deprisa (empezamos a perder la capacidad de mantener el contacto visual más o menos a los 30 kilómetros por hora) o no es seguro mirar. A lo mejor nos tapa algo. A menudo los demás conductores llevan gafas de sol, o es posible que su coche tenga las lunas tintadas. (…) ¿Se han parado alguna vez en un semáforo y “sentido” que alguien de un coche cercano los miraba? Lo más probable es que les pusiera incómodos. El primer motivo es que eso puede violar la sensación de intimidad que sentimos en el tráfico. El segundo es que no hay motivo para ello ni una reacción neutral apropiada, condición que puede provocar una respuesta de “luchar o huir”.</blockquote>

<p>Para comprobar hasta qué punta ocurre esto, unos investigadores situaron a un conductor cómplice con un ciclomotor a la altura de los coches que esperaban en un semáforo, con la orden de mirar al conductor del coche más próximo. Los conductores que eran observados <strong>solían atravesar el cruce más deprisa que aquéllos a quienes no se miraba</strong>. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<blockquote>Otro estudio hizo que un peatón mirase fijamente al conductor que esperaba en el semáforo. El resultado fue el mismo. Es por eso que un intento de hacer ojitos con el conductor de al lado está condenado al fracaso, lo cual supone el mayor problema para las redes de citas en coche como Flirting in Traffic, que permiten a los conductores enviar mensajes (a través de un correo electrónico anónimo a una página web estilo MySpace) a las personas que llevan una pegatina especial.</blockquote>

<p>Vía | <em>Tráfico</em> de Tom Vanderbilt</p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[Algunos ejemplos curiosos de patrones de conducta enlatados]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/genetica/algunos-ejemplos-curiosos-de-patrones-de-conducta-enlatados</link>
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                <pubDate>Mon, 28 Feb 2011 23:54:03 +0000</pubDate>
                                <description>
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                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/c6dc01/yorobot-1/1024_2000.jpg" alt="Algunos&#x20;ejemplos&#x20;curiosos&#x20;de&#x20;patrones&#x20;de&#x20;conducta&#x20;enlatados">
    </p>
    <p></p>
<p>Todos somos un poco robots, por mucho que intentemos diferenciarnos de ellos. <strong>Todos albergamos un buen número de características innatas</strong>, que vienen de serie, y que configuran gran parte de lo que somos y lo que pensamos. </p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Tal vez en los animales sea más evidente. Como <strong>los cachorros de perro labrador</strong>, que son capaces de localizar la mirada de su amo.</p>

<p><strong>Los caballos</strong> pueden controlar su musculatura los suficiente para andar decentemente al cabo de pocos minutos de haber nacido. <br /></p>
<!--more--><p></p>

<p>Incluso hay algo así como algoritmos que vienen de serie para llevar a cabo conductas más complejas, como el ritual de apareamiento de <strong>una mosca de la fruta macho</strong>, que sigue a rajatabla a pesar de que nunca la haya visto hacer en nadie más. </p>
<!-- BREAK 2 -->
<blockquote>El macho comenzará dirigiéndose hacia la hembra; si todo va bien, después empezará a seguirla. A continuación le dará unos golpecitos con las patas delanteras y, si aún no ha sido rechazado, le cantará una canción haciendo vibrar las alas. Luego procederá a lamer los genitales de su deseada pareja. En ese momento arrollará el abdomen y por fin consumará la relación.</blockquote>

<p>Si observamos cómo se acicala <strong>un ratón corriente</strong> descubriremos que siempre sigue el mismo ritual: empezar por la cabeza, pasar al torso, a la región anal-genital y terminar en la cola. Este comportamiento es tan enlatado que, si incluso el ratón carece de patas al nacer, seguirá exactamente el mismo ritual. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>En verano de 2002, científicos de la Universidad de Utah descubrieron un gen que desempeña el papel de modulación de la secuencia entera. Sin este gen, los ratones se acicalarían sin parar <strong>hasta llegar a arrancarse el pelo de la piel</strong>.</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>El proceso de acicalamiento del <strong>faisán asiático rojo</strong> todavía es más enrevesado, tal y como apunta <strong>Gary Marcus</strong>:</p>

<blockquote>Cada dos días, tanto si lo precisa como si no, ese ave da rienda suelta a un proceso denominado “sacudida de polvo”, que es mucho más complejo que el elemental hacer espuma-enjuagar-y-repetir del reverso de nuestras botellas de champú. El faisán asiático no necesita modelos adultos, ni siquiera que haya polvo: efectuará la danza para sacudírselo incluso cuando haya sido criado de manera aislada sobre un suelo de tela metálica especial que impide que se acumule el polvo.</blockquote>

<p><em>Bip&#8212;-bip&#8212;-bip</em></p>

<p>Vía | <em>El nacimiento de la mente</em> de Gary Marcus</p>
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                <title><![CDATA[¿La televisión realmente aumenta los casos de violencia? (y III)]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/psicologia/la-television-realmente-aumenta-los-casos-de-violencia-y-iii</link>
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                <pubDate>Wed, 28 Apr 2010 16:53:13 +0000</pubDate>
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                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/9f2185/1236888211865_f/1024_2000.jpg" alt="&#x00BF;La&#x20;televisi&#x00F3;n&#x20;realmente&#x20;aumenta&#x20;los&#x20;casos&#x20;de&#x20;violencia&#x3F;&#x20;&#x28;y&#x20;III&#x29;">
    </p>
    <p></p>
<p>La intuición nos dice que si vemos mucha violencia en los medios de comunicación, al final quedaremos insensibilizados ante la violencia o, peor, <strong>acabaremos imitándola en el mundo real</strong>. </p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>También es lo que parece ocurrir en determinados experimentos de los años 1960 realizados por el psicólogo <strong>Albert Bandura</strong>, de Stanford, que demostraban cómo los niños se volvían más violentos ante el espectáculo de la violencia. </p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>El experimento consistía en mostrar a varios grupos de niños cómo unos adultos maltrataban una y otra vez con la mano, con un martillo de madera o con un bate de béisbol a Bobo, un muñeco tentetieso. Algunos de estos adultos recibieron elogios por la agresión; el resto fue castigado con coscorrones. A continuación, se ofreció a los niños, algunos de los cuales habían sido previamente frustrados quitándoles un regalo, <strong>la oportunidad de darle una lección al pobre muñeco Bobo</strong>. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Los niños que habían visto cómo se elogiaba la agresividad de los adultos <strong>fueron los que se desahogaron con más encarnizamiento</strong> con el chivo expiatorio en forma de muñeco Bobo.</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>Lógico, ¿verdad?</p>

<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>Pero los comentaristas de este experimento suelen pasar por alto algunos detalles, como han señalado los profesores de psicología californianos <strong>Robert M. Kaplan</strong> y <strong>Robert Singer</strong>. Por ejemplo, que los niños que habían visto que la violencia se castiga, también habían visto que esa violencia se castiga con violencia (con coscorrones), y además era violencia ejercida sobre un ser humano y no sobre un muñeco. Tampoco se suele decir que bastó el comentario “<em>¡Qué horror!</em>” por parte de una persona adulta presente <strong>para que ambos grupos de niños se abstuvieran de maltratar a Bobo</strong>.</p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>Toda la situación había sido preparada por el organizador del experimento, los niños tenían motivos para suponer que se les pedía un comportamiento agresivo, <strong>que los adultos esperaban eso de ellos</strong>. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>Como dicen Kaplan y Singer:</p>

<blockquote>Ahí se recluta a unas personas que por propia iniciativa, a lo mejor, nunca se quedarían a contemplar semejantes escenas; se crean enfados artificiales, se provocan situaciones experimentales que invitan expresamente a la violencia sin peligro para el actuante (cosa que nunca ocurre en la vida real), y se definen conductas agresivas que no lo son en realidad.</blockquote>

<p>La mayor aproximación posible a la vida real se consigue mediante estudios de campo que tratan de verificar si hay correlaciones entre el consumo de contenidos televisivos violentos y la aparición ulterior de agresiones. <strong>Hay correlaciones, pero muy bajas</strong>, tan bajas que las diferencias entre los agresores que consumieron películas violentas y los que no, resultan prácticamente despreciables. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>El profesor <strong>William J. McGuire</strong> resume estos resultados con un alegato de la libertad de la creación artística: </p>

<blockquote>Se podría objetar que cada acto violento, considerado aisladamente, es lamentable de por sí. Por tanto, sería preciso desterrar la violencia de la televisión en cuanto se demostrase que había sido causa directa de una agresión contra una persona, aunque fuese una sola vez. Pero una interpretación tan simplista del criterio de daño no toma en consideración las posibles consecuencias dañinas de la implantación de la censura. Toda intervención en las informaciones públicas y de la libertad de expresión artística o del espectáculo, debe indignarnos, en la medida en que abre la puerta a otras prohibiciones, y ésa es una cadena de nunca acabar. (…) Si se prohíbe la representación de la violencia por el daño que pueda acarrear, qué no diremos de otras actividades cuyas consecuencias nefastas son mucho más tangibles, como conducir, beber, tener relaciones sexuales o frecuentar la iglesia, y que pasarían a ser el blanco lógico del próximo ataque.</blockquote>

<p>Vía | <em>Falacias de la psicología</em> de Rolf Degen / <em>Superfreakonomics</em> de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner</p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[¿Por qué hacemos lo que hacemos? (III)]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/genetica/por-que-hacemos-lo-que-hacemos-iii</link>
                <guid>https://www.xatakaciencia.com/genetica/por-que-hacemos-lo-que-hacemos-iii</guid>
                <pubDate>Wed, 14 Apr 2010 00:44:34 +0000</pubDate>
                                <description>
                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/efa89c/fisica-quimica/1024_2000.jpg" alt="&#x00BF;Por&#x20;qu&#x00E9;&#x20;hacemos&#x20;lo&#x20;que&#x20;hacemos&#x3F;&#x20;&#x28;III&#x29;">
    </p>
    <p></p>
<p><strong>4. <span class="caps">ADOLESCENCIA</span>.</strong> </p>

<p>Todos hablamos de la edad del pavo, de lo insoportables e inestables que pueden llegar a ser los adolescentes, pero ¿cuánto hay de cierto en ello?</p>

<p>Al parecer, mucho. A partir de los 12 años, el ser humano empieza a transformarse a gran velocidad. El cuerpo se deforma, se estira, salen pelos en axilas y genitales, cambian las voces, llega la regla, el semen… <strong>una montaña rusa biológica similar a la de un gusano que se metamorfosea en mariposa</strong>. </p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Ninguna otra especie animal tiene adolescentes. Además, los adolescentes son relativamente recientes entre los seres humanos. A partir del estudio de huesos y dentadura de los homínidos fosilizados, <strong>se ha datado el surgimiento de esta etapa entre 800.000 y 300.000 años</strong>, momento en el que se produjo la última gran expansión del cerebro para adquirir el volumen actual.</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>Y es que la adolescencia tiene una función prioritaria en el cerebro, como explica <strong>Sarah Blakemore</strong>, del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Londres. La neurobiología demuestra que se produce una reorganización completa del cerebro en los adolescentes, junto con una vasta poda neuronal. No cambia de tamaño, sino que <strong>reestructura sus funciones para que podamos usarlo en nuestra edad adulta para muchas más cosas</strong>. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p><strong>5. <span class="caps">VELLO</span> PÚBICO</strong>. </p>

<p></p>
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<p>Nunca olvidaré el pudor que sentí cuando me creció mi primer pelo en las partes pudendas. ¿Por qué me debía convertir en hombre lobo empezando precisamente por esa zona? (Sin duda estaba muy influenciado por <a rel="noopener, noreferrer" href="http://www.imdb.com/title/tt0090142/">Teen Wolf</a>). Pero lo cierto es que el vello púbico es extraño: el pelo del resto del cuerpo se ha ido perdiendo (salvo en algunos casos que dan miedo). Así pues, ¿por qué el vello de los genitales y las axilas se empecina en seguir creciendo? <strong>¿Qué ventaja evolutiva presentan?</strong></p>
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<p>En los genitales se concentran las <strong>glandulas sudoríparas apócrinas</strong>, encargadas de propagar moléculas olorosas volátiles; y <strong>las ecrinas</strong>, que sirven para refrigerar la zona. Así pues, la función del vello púbico sería la de retener los efluvios corporales que señalan la madurez sexual.</p>
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<p>Otra hipótesis indica que este vello <strong>apareció hace 3,3 millones de años para proteger los genitales durante las relaciones sexuales</strong>, reducir el peligro de rozaduras cuando andamos y ayudar a mantener nuestra partes pudendas a una temperatura y humedad agradables.</p>
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<p>Vía | <a rel="noopener, noreferrer" href="http://cristinasaez.wordpress.com/2009/11/17/los-humanos-son-raros/">Cristina Sáez</a> </p>
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