Dan Buettner, experto en longevidad: la gente que más vive no está haciendo burpees, yoga ni CrossFit, está caminando

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  • El autor de 'The Blue Zones' sostiene que en las Zonas Azules de Okinawa, Cerdeña o Icaria el movimiento se reparte por todo el día en lugar de reservarse a una clase

  • La OMS pide entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada y trabajo de fuerza al menos dos días a la semana

Redacción Xataka Ciencia

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Solemos pensar que ejercicio es igual a sufrimiento: entrenamientos de alta intensidad, rutinas planificadas al milímetro y clases con nombres que cuesta pronunciar. Pero, ¿y si la gente que más años vive no hace nada de eso? Es lo que defiende Dan Buettner, autor de ‘The Blue Zones’ y estudioso de las Zonas Azules (las regiones del mundo conocidas por su longevidad): para vivir más y mejor no hace falta apuntarse a la última clase de moda del gimnasio.

Buettner lo ha contado casi con esas palabras. En un pódcast del Catalyst Coaching Institute se preguntaba si los habitantes de esas regiones hacen burpees, van a CrossFit o asisten a clases de yoga, y la respuesta era que no, pues viven en lugares donde ir al trabajo, a casa de un amigo o a comer fuera implica, sencillamente, caminar. Es decir, el movimiento no es una cita en la agenda, sino algo que pasa por el camino. Pero atención, que nada de esto descalifica el entrenamiento físico, sólo recuerda que, mientras nos quejamos de que no tenemos tiempo, a veces nos falta practicar el hábito más básico, que es movernos.

Las denominadas Zonas Azules, se encuentran en lugares como Okinawa (Japón), la región de Barbagi, (interior montañoso de Cerdeña), e Icaria (Grecia) entre otros lugares. Buettner identifica hábitos compartidos que, según él, ayudan a explicar por qué allí se llega a edades avanzadas con buena calidad de vida: una alimentación basada sobre todo en vegetales, los vínculos sociales, el sentido de propósito y el movimiento natural. Y en esa lista, ya lo habrás adivinado, el gimnasio no aparece. La misma web resume ese último principio diciendo que las personas más longevas del mundo no levantan pesas ni se apuntan a gimnasios.

¿Cómo se mueve entonces esta gente? Sin proponérselo ya que caminar no siempre es salir a hacer ejercicio con un objetivo consciente. Puede ser el trayecto al trabajo, la visita a un amigo, ir a comer fuera... A eso se se le puede sumar el jardín, porque, según esa web, allí cultivan jardines y no cuentan con comodidades mecánicas para las tareas de la casa y el cuidado de esa zona de la misma. Son movimientos que se repiten durante todo el día y que, acumulados, mantienen el cuerpo activo. La actividad física deja de ser una obligación aislada y pasa a ser una parte natural de la vida (una para la que siempre hay tiempo). Eso sí, no hay fórmula mágica. Los patrones de vida de estas zonas dependen de muchos factores, y el resultado no sale de un solo hábito.

Lo bueno de caminar es que es una actividad accesible, adaptable, y fácil de incorporar al día a día. Salvo condición médica específica, no requiere equipamiento especializado ni una técnica compleja, y puede hacerse a distintos ritmos según la edad, la condición física o las circunstancias de cada persona. La ficha de la OMS sobre actividad física asocia la actividad regular con un menor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, menor riesgo de diabetes tipo 2, y una mejor salud mental. El caminar también está entre las formas más populares de estar activo, y lo mejor es que pasear al aire libre es una oportunidad para desconectar de las pantallas.

Pero hay algo más importante: caminar interrumpe el sedentarismo. Podemos entrenar durante una hora y pasar las ocho siguientes sentados frente al ordenador, y así uno puede quedarse igual. Incorporar pequeños paseos a lo largo de la jornada puede ayudar a reducir ese tiempo de inactividad y sumar movimiento sin reorganizar el día por completo.

Ahora bien, caminar no lo es todo, pues las directrices de la OMS de 2020 en BJSM piden a los adultos entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, así como actividades de fortalecimiento muscular de intensidad moderada o superior al menos dos días por semana, y por supuesto la reducción de conductas sedentarias. Vamos, que el paseo es un complemento y no sustituye al trabajo de fuerza.

Cada actividad tiene sus beneficios y todas pueden formar parte de una vida saludable, del yoga al pilates. Pero nuestro cuerpo necesita moverse más allá de los 45 minutos que tenemos cerrados en la agenda para esa clase, y es mucho más fácil de lo que imaginamos.

Foto | Lokman Sevim (vía Pexels)

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