Una cita bíblica que vale la pena desde el punto de vista científico: ¿el primer ensayo clínico conocido?

Este artículo quiero dedicarlo a aquéllos de vosotros que os pasáis por Xataka Ciencia para transcribirnos citas de la Biblia a diestro y siniestro, con tanta convicción como si Xataka Ciencia fuera un blog de Derecho y los versículos que citáis, artículos del Código Penal. Tanto esfuerzo por vuestra parte merece ser recompensado, y en virtud de ello os transcribo yo ahora una cita bíblica que sí he considerado relevante en un blog de ciencia.

Quizá la única vez que en la Biblia se refiere un ensayo clínico, y también el primer ensayo clínico que se conoce.

Un vistazo a…
La ciencia detrás del sueño y los efectos en nuestro cuerpo

Concretamente aparece en el Antiguo Testamento, y tiene que ver con la comida. Lo he podido leer estos días en el magnífico Mala Ciencia, de Ben Goldacre, del que os hablaré pronto por aquí.

Al parecer, Daniel no estaba de acuerdo con el jefe de los eunucos del rey Nabucodonosor a propósito de las raciones de los hijos del linaje real de los príncipes de Judea. En vez de que comieran manjares apetitosos y vino, Daniel apostaba por una dieta más vegetariana. Pero ese consejo preocupaba al eunuco, que temía que entonces se convirtieran en peores soldados, y el rey tomaría represalias contra él. Daniel, entonces, tuvo la buena idea de llevar a cabo un ensayo clínico para demostrar que no había nada que temer.

Se cuenta así en Daniel I, 1-16:

Entonces dijo Daniel a Melsar: “Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres para comer, y agua para beber. Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos según veas”. Consintió, pues, en esto, y probó con ellos diez días. Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros que comían de la comida del rey. Así pues, Melsar se llevaba la porción de la comida de ellos y el vino que habían de beber, y les daba solamente legumbres.

No se nos refiere si el ensayo era de doble ciego, si había aleatorización y otras exigencias metodológicas que dotan a un ensayo clínico de cierta credibilidad, pero oye, para tratarse de la Biblia, un libro que cuenta milagros con tan poco sentido crítico, no está nada mal. Nada, nada mal.

Vía | Mala Ciencia de Ben Goldacre

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