Qué significa cuando los cuervos empiezan a reunirse en tu jardín

Que Significa Tantos Cuervos
  • Comida, dormideros y alarmas ante depredadores son las razones por las que decenas de aves negras coinciden en un mismo árbol

  • Hay formas de evitar que se instalen, pero tenerlas cerca también tiene sus beneficios

Redacción Xataka Ciencia

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Ver decenas, o hasta cientos, de pájaros negros o cuervos posados en los árboles de tu calle impone, no vamos a negarlo. Entre graznidos y vuelos coordinados, uno empieza a pensar que algo va mal y hasta empieza a recordar escenas de ‘Los Pájaros’ de Alfred Hitchcock. Pero, ¿va mal algo? No en realidad, que las cornejas se junten suele ser comportamiento normal y no señal de peligro, pues son aves inteligentes y sociales, y lo que parece un enjambre raro es, según la época del año, la rutina de la especie.

Hay comida a la vista. Las cornejas son oportunistas y, según la guía de la corneja americana de Cornell, comen granos, semillas, frutos, insectos, pequeños animales, carroña y basura. Si se arrejuntan cerca de nuestras viviendas o jardines es porque son atractivos para ellas: árboles maduros, huerto, comida de mascotas a la intemperie, cubos sin tapa o un comedero con lo que a ellas les gusta. Y cuando una descubre una fuente fiable, otras pueden seguirla, y su inteligencia y su memoria les ayudan a volver adonde hay comida.

Un dormitorio colectivo. Si llegan en masa hacia el atardecer, lo más probable es que estén preparándose para pasar la noche. Según el ornitólogo Kevin McGowan, en una FAQ de Cornell de 2010, los dormideros comunales son cosa sobre todo de otoño e invierno, con el máximo en invierno, pero se suelen vaciar al acercarse la cría, hacia marzo. Antes de ir al dormidero, las cornejas se juntan en una zona intermedia una o dos horas antes de que oscurezca, y allí llaman, se persiguen y se pelean… con todo el ruido que eso conlleva. Confluyen grupos de varias zonas, de modo que no todas las que ves viven cerca, y el dormidero puede estar en árboles de barrios residenciales o incluso en parques. Si llegan al anochecer y se van por la mañana, lo más probable es que vinieran buscando ese dormidero.

Alarma por un depredador. Pero a veces la “reunión” es una protesta. Según la misma guía de Cornell, las cornejas colaboran para acosar y echar a los depredadores, un comportamiento llamado “mobbing” (mira por donde, no es exclusivo de los humanos). Los graznidos también sirven para avisar a las demás, y si ves varias llamando sin parar, ya sea dando vueltas a un mismo árbol o fijas en un mismo punto, puede haber un depredador o un nido que defender. Un texto de BirdNote publicado por Audubon corrobora esta teoría y añade que si varias giran y se lanzan en picado hacia una conífera alta, probablemente haya una rapaz escondida, un halcón o un búho. La mejor época para verlo es primavera y principios de verano, cuando los adultos protegen el nido.

Cómo evitar que se instalen. Pero si tu jardín se ha convertido en su restaurante o su paradero, es recomendable asegurar los cubos de basura, guardar la comida de las mascotas, recoger el alpiste derramado y cubrir los cultivos vulnerables. Lo que no debes hacer es darles de comer a propósito, ya que como es lógico lo asociaran a algo positivo y puede animar a reuniones cada vez mayores. Puedes usar elementos disuasorios visuales (el clásico espantapájaros), u objetos reflectantes, aunque tienen una eficacia variable. Las cornejas y los cuervos son aves muy listas y se adaptan, pueden acostumbrarse a los objetos que no se mueven. En el caso de que quieras usar una réplica de sus depredadores (como un búho de plástico), McGowan cifra en unos 15 minutos lo que dura el efecto de esta ave falsa. Lo que está fuera de toda cuestión es hacerles daño o molestar nidos activos.

Cuándo preocuparse. En realidad, aparte de la molestia del ruido, no es un fenómeno por el que debas preocuparte… casi nunca. Pero si ves un ave herida, un número inusual de aves muertas, o señales de enfermedad en varias, es altamente recomendable avisar a la agencia local de fauna y evitar tocarlas. Guías como la de los CDC de EEUU (los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) matizan que, si hay que retirar un ave muerta, se haga con guantes o con doble bolsa de plástico, jamás con las manos desnudas.

Así que, mientras no haya señales de enfermedad, puede ser interesante ver el espectáculo como una ocasión para observar a uno de los pájaros más fascinantes de la naturaleza: buscan comida, se protegen entre sí, o se preparan para pasar la noche. Hasta puede que sea beneficioso en algunos casos permitirles acercarse, ya que entre su dieta también están los insectos, plagas de cultivos, o incluso carroña. Un poco de ruido bien vale que se ocupen de esas inconveniencias, y no son nada siniestro.

Foto | Ralph (vía Pexels)


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