¿Por qué tenemos el culo tan grande?

Allí donde la espalda pierde el nombre, en los seres humanos disponemos de un reservorio de grasa dividido en dos glúteos prominentes. Sin embargo, a la ciencia no le queda muy claro por qué el llamado prosaicamente como culo es tan grande.

La acumulación de grasa en la parte trasera de la pelvis es un fenómeno exclusivamente humano, sobre todo femenino, pero ¿hay alguna razón de que eso esté ahí, además de servir como atractivo sexual?

Cuestión de hormonas

La hormona responsable de que se forme tejido adiposo en el culo (así como los muslos o las caderas) es el estrógeno, y si las mujeres tienen más grasa en el culo se debe a que la testosterona (hormona masculina por excelencia) tiende a producir el efecto cotnrario.

Pudiera ser que el culo, como indican algunos biólogos evolutivos, sea un símbolo del estatus sexual, la salud y la capacidad fértil (a más estrógenos, mayo capacidad de procrear) de la mujer, pero no queda tan claro que esto sea solo así, tal y como explica Jorge Alcande en su reciente libro ¿Por qué los astronautas no lloran?:

La inversión energética y evolutiva requerida para geenrar las protuberancias corporales humanas es tal que parece sugerir la existencia de otra razón. La naturaleza no suele gastar tanto en rasgos que podrían ser suplidos por otros más baratos: por ejemplo, una diferente coloración de la piel en las zonas que quiere que llamen la atención.

¿Por qué?

Una hipótesis alternativa la presenta Dennis Bramble, investigador de la Universidad de Utah: tenemos tanto culo para correr. No tanto para correr a gran velocidad, sino para correr sostenidamente durante mucho tiempo, en plan maratón. Según Bramble, nuestros ancestros debían competir con las hienas, grandes corredoras de fondo, por la carroña, y en esa tesitura un buen culo era necesario.

Pero ¿necesario para qué exactamente? Un culo gordo es, también, resultado de tener dos grupos de músculos (el glúteo mayor y el glúteo menor) excepcionalmente desarrollados, tal y como remata Alcalde:

Ellos nos ayudan a mantener el equilibrio sin esfuerzo recogiendo la energía del trote y compensando el balanceo de la carrera. Los monos, cuyas nalgas son escuálidas, apenas mantienen su carrera unos minutos sin desfallecer.

Ahora los runners ya tienen algo más para salir cada noche a corretear por las calles.

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