Aristóteles era un ignorante (científicamente hablando)

Los siete sabios de Grecia son Tales de Mileto, Salón de Atenas, Chilón Lacedemonio, Brías de Priena, Pitaco de Mitilene, Cleóbulo de Lindio y Periandro de Corinto. La gente suele encumbrar la antigua cultura clásica (sobre todo citando a autores sin ton si son) porque siempre ha sido sinónimo de sabiduría, pero en realidad es bastante demodé.

Escojamos un autor del que ayer ya hablamos, Aristóteles, y desvelemos sus opiniones acerca de cuestiones científicas. Al poco descubriremos que el filósofo era, como los demás, un personaje atrapado en una conyuntura histórica y cultural. En su día, la repetición de sus opiniones por parte de los escolares provocó, por ejemplo, que durante siglos no se comprobaran sus afirmaciones.

Un vistazo a…
La ciencia detrás del sueño y los efectos en nuestro cuerpo

Aristóteles aseguraba que nuestro cerebro no recibe sangre y es la parte más fría del cuerpo, destinada a refrigerar el resto. Quizá el cerebro de Aristóteles lo fuera.

Que en el género humano, las ovejas, las cabras y los cerdos los machos tienen más dientes que las hembras.

Que la sangre de la mujer es más oscura y espesa que la del varón.

Que la mitad izquierda del cuerpo es más fría que la derecha.

Pero quizá las dos ideas de Aristóteles que perduraron durante más siglos enquistados en el conocimiento colectivo (abonado por la tradición y la religión) fueron que la Tierra era el centro del universo y que el vacío no existe.

Sobre la idea de que nuestro planeta pudiera desplazarse por el universo, Aristóteles se burlaba de los pensadores que ya habían valorado esta idea: “¡Qué ocurrencia! ¿Qué pasaría con los pájaros que vuelan si la Tierra se moviera?” Aristóteles era, por tanto, de los que creen que una mosca que vuela dentro del vagón de un tren debe desarrollar la misma velocidad del tren para no quedar hecha papilla contra la pared.

Aristóteles, señores, creía que los cuatro elementos básicos eran el agua, el aire, el fuego y la tierra, que el éter podría existir y que todas las cosas tienen un sitio idóneo en el cosmos y que si una piedra cae es porque se dirige a ocupar su lugar nat, que es el suelo. Así que la próxima vez que alguien cite a Aristóteles como figura de autoridad, espero que todo esto se tenga en cuenta.

Más información | Filosofía en Guía 2000

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