Los niveles de sociabilidad del autista

Las personas no se dividen entre autistas y no autistas, entre sociables y no sociables. Hay un amplio espectro, distintos niveles de sociabilidad entre alguien que, por ejemplo, sufre síndrome de Asperger y una persona muy sociable y extrovertida.

Si avanzamos por este continuo, podríamos encontrar a personas excéntricas que no recibirían un diagnóstico por trastorno del espectro del autismo, pero que, sin embargo, se apartan de su comunidad. Algunas de estas personas podrían ser diagnosticados con un trastorno de personalidad por evitación.

Y podríamos seguir encontrando escalones de introspección, tal y como explica Thomas Armstrong en su libro El poder de la neurodiversidad:

Avanzando aún más en el continuo, hallaremos individuos que pueden relacionarse bien con otras personas, pero que son muy introvertidos por temperamento y prefieren estar solos. Luego, gradualmente, observaremos niveles crecientes de sociabilidad en los individuos, hasta llegar en última instancia a la persona muy sociable (e, incluso, más allá, a la persona demasiado sociable). El caso es que las personas con discapacidades no existen como islas de incompetencias totalmente separadas de los seres humanos normales. En lugar de ello, existen a lo largo de continuos de competencia, en el que el comportamiento normal no es más que una parada en el camino.

Para establecer el umbral de autismo de un individuo se emplea el llamado test del Autism Spectrum Quotient, o cociente de autismo (AQ). La prueba consiste en responder a 50 preguntas sobre nosotros mismos en una página web. El resultado es un número que puede oscila entre 1 y 32. Cuanto más alto es el número, más próximos estaremos al autismo (el resultado medio es de 16,4).

Al ser una simple autoevaluación, no es precisamente un análisis muy científico, pero sin duda ofrece pistas sobre nuestra personalidad y un acercamiento a nuestro AQ.

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