Deja de buscarle sentido: un estudios sugiere centrarse en los sonidos para aprender un idioma

Sonidos Para Aprender Idiomas
  • Un equipo de UCL y la Universidad de Tohoku registró la actividad cerebral de 67 estudiantes japoneses de inglés mientras distinguían dos vocales que no existen en su lengua

  • Quienes tenían mejor oído para los detalles acústicos procesaban esas vocales de forma parecida a los sonidos que no son del habla

Redacción Xataka Ciencia

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Para pronunciar bien un idioma nuevo, quizá convenga escucharlo primero como sonido y después como lengua, al menos así lo sugiere un estudio hecho en tandem por el University College London (UCL) y la Universidad de Tohoku, en Japón, que recoge The Guardian en su sección de ciencia. Los estudiantes con mejor oído para los matices acústicos procesaban unas vocales inglesas desconocidas de forma parecida a como el cerebro trata los sonidos que no son habla. Según su autor principal, la enseñanza de idiomas debería dar más peso a los sonidos y no quedarse en el vocabulario y la gramática.

Dos vocales sin equivalente. El trabajo, publicado en 2026 en Journal of Experimental Psychology: General, parte de una dificultad conocida, que al aprender otra lengua solemos encajar sus sonidos en los de la materna, y eso complica distinguir los que no tienen equivalente. Los investigadores midieron primero la capacidad para detectar diferencias acústicas mínimas en sonidos sintéticos que no se parecían a la voz humana (la precisión auditiva, en pocas palabras) de 67 estudiantes japoneses de inglés. Después registraron su actividad cerebral con resonancia magnética funcional (fMRI) mientras intentaban distinguir las vocales inglesas de "cat" y "cup", que no tienen correspondencia directa en japonés.

Oír sin pasar por el japonés. Según el estudio, los participantes con más precisión auditiva identificaban mejor esas vocales y, como detalla la nota de prensa de UCL, recurrían menos al sistema sensoriomotor izquierdo, una red cerebral que interviene en el procesamiento del lenguaje. Su actividad se parecía a la que aparece cuando el cerebro procesa sonidos que no son habla. Al no haber tanta interferencia de la lengua materna les resultaba más sencillo procesar con precisión los sonidos nuevos. En los de menor precisión ocurría lo contrario,  activaban más esa red y encajaban los sonidos desconocidos en los patrones de pronunciación del japonés, al menos esa es la interpretación de los autores del estudio. 

Igualmente, hay detalles que quedan fuera de la medición, por ejemplo, el dominio de las vocales se evaluó pidiendo a los participantes que las identificaran al oírlas, sin medir cómo las pronunciaban ni a qué velocidad aprendían. Los autores presentan el trabajo como exploratorio, comparan a los participantes en un único momento y piden diseños longitudinales o de intervención para confirmarlo, además de comprobar si el resultado se repite con otras parejas de idiomas.

Oído, exposición y aulas. Kazuya Saito-van Poeteren, autor principal y catedrático de Educación en Segundas Lenguas en el Instituto de Educación de UCL, cuestiona en declaraciones al diario el estereotipo de que los británicos son peores con los idiomas. El experto no cree que lo sean por razones biológicas, sino que pare él "el problema probablemente sea que mucha gente recibe muy poca exposición significativa, combinada con métodos de enseñanza que no necesariamente entrenan las habilidades auditivas necesarias para aprovechar al máximo esa exposición limitada". A su juicio, tener buen oído puede marcar mucha más diferencia cuando solo se oye y se usa el idioma unas pocas horas a la semana. Los alumnos con alta precisión auditiva aprovechan muy bien una exposición relativamente escasa, mientras que otros pueden necesitar bastante más antes de que los sonidos nuevos se asienten.

También cree que los colegios deberían centrarse mucho más en los sonidos, y no solo en la gramática y el vocabulario, pues en su opinión la enseñanza de lenguas extranjeras debería superar el enfoque basado en "más práctica" y avanzar "hacia uno que desarrolle el oído de los alumnos para aprender idiomas de acuerdo con sus características auditivas".

Por otra parte, Padraic Monaghan, catedrático de Cognición en la Universidad de Lancaster y ajeno a la investigación, valoró los resultados en el mismo diario apuntando que "el aprendizaje tradicional de idiomas se basa en la práctica estructurada, pero nuestro cerebro está preparado de forma natural para adquirir lenguas mediante la exposición". Añade que este estudio confirma lo vital que es escuchar para aprender, "aunque los alumnos varían en su sensibilidad a los sonidos, al menos en las primeras fases de contacto con los sonidos de una lengua nueva".

Foto | Imagen hecha con IA (ChatGPT)

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