3 consejos raros para hacer amigos: critica a los demás, pero positivamente (y III)

Una de las formas más comunes de estrechar lazos con los amigos es cotillear. Es decir, hablar de terceros, sobre todo si son amigos comunes. Nos encanta hablar de los otros cuando no están presentes para afianzar opiniones con el que sí que está presente. De hecho, la mayor parte del tiempo que usamos para hablar con los demás lo dedicamos a esta actividad (no, no sólo del fútbol vive el hombre).

Sin embargo, se puede hablar de los demás de dos maneras: bien o mal. Y según la forma de la que hablemos con los demás, resultaremos más o menos simpáticos.

Los cotilleos maliciosos son indudablemente peores que los positivos si buscamos caer bien a los demás, como sugiere el estudio de John Skowronski y sus colegas de la Universidad de Ohio, en Newark.

Los participantes vieron unas cintas de video en las que unos actores hablaban de una tercera persona (un amigo o conocido del actor). Algunos de los comentarios del actor sobre su amigo eran muy negativos, como “Odia a los animales. Hoy iba de camino a la tienda, vio un cachorrito de perro y le dio una patada para apartarlo de su camino.” Después, a los participantes se les pidió que puntuaran la personalidad del actor.

Gracias al efecto conocido como transferencia espontánea de rasgos, los participantes atribuyeron de manera sistemática los rasgos negativos que pronunciaba el actor con el mismo actor. Es decir, que si decimos cosas agradables sobre los amigos, nos verán como personas agradables. Pero si no dejamos de hablar maliciosamente de ellos, la gente, inconscientemente, asociará con nosotros esos rasgos negativos.

Cuando cotilleas sobre alguien, los que te escuchan asocian inconscientemente a tu persona las características que describes, lo que al final hace que te “transfieran” dichas características.

Vía | 59 segundos de Richard Wiseman

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