
El hallazgo de unas segundas termas con tuberías de plomo originales confirma el carácter imperial de este enorme complejo en la Costa Brava
Las excavaciones también han identificado el vínculo del yacimiento con el misterioso culto a Sabazio a través de un asa con forma de serpiente bicéfala
Según recoge el Diari de Girona, los arqueólogos de la Universitat de Girona (UdG) acaban de toparse con un descubrimiento asombroso: un segundo conjunto termal de lujo en la villa romana del Collet, en Sant Antoni de Calonge (Baix Empordà). ¿Dos complejos monumentales para bañarse en la misma casa? Pues sí. La excavación ha desenterrado dos piscinas del siglo II d.C., restos de bancos y el sofisticado sistema de canalización que, a día de hoy, aún conserva sus tuberías de plomo originales.
Tal y como asegura Marc Bouzas, investigador principal y codirector de los trabajos, las dimensiones de estas estructuras despejan cualquier duda. "La descubierta de estas termas nos confirma el estatus de esta villa imperial, que era mucho más grande de lo que hemos excavado hasta ahora", reza el comunicado oficial. Se trata de una residencia orientada al mar donde la opulencia y el estatus visual lo eran prácticamente todo. En la propia Roma, las élites ya habían descubierto el poder curativo y social de las termas, y parece que en la costa gerundense no quisieron quedarse cortos.
Una serpiente de dos cabezas y un misterio
Pero aquí hemos venido a hablar de arqueología y de secretos enterrados. En el año 2021, durante las primeras campañas en este mismo yacimiento, el equipo desenterró un asa de cerámica muy particular. Formaba parte de un gran recipiente (del que no se ha encontrado el resto) y estaba esculpida con forma de serpiente de dos cabezas. Tras años de investigación, por fin la han podido catalogar. Data de la época de Augusto, entre el 27 a.C. y el 14 d.C., y vincula este paraje del Mediterráneo occidental con el culto privado al dios oriental Sabazio.
Si el nombre te suena a chino (o a frigio, en realidad) no te culpo. Sabazio era una divinidad ecuestre y señor del cielo, originario de las regiones de Tracia y Asia Menor. A medida que las legiones y los comerciantes expandían sus redes, fueron arrastrando consigo infinidad de ritos mistéricos que se celebraban en la más estricta intimidad. El culto a Sabazio es uno de los más herméticos de la Antigüedad.
Los registros históricos muestran que sus devotos utilizaban en las procesiones unas inquietantes manos votivas de bronce cubiertas de símbolos místicos, entre ellos piñas, balanzas y una serpiente enroscada. En plena ceremonia iniciática, la costumbre dictaba que los adeptos debían pasarse un reptil por debajo de la túnica. Desafortunadamente, no conservamos grandes manuales sobre cómo se organizaba la liturgia a nivel cotidiano, pero diría que encontrar el emblema bicéfalo de Sabazio en una finca imperial catalana demuestra que sus propietarios participaban activamente de los ritos más esotéricos y selectos del momento.
Mucho más que una casa de campo
El yacimiento del Collet no es cualquier cosa. Está asentado sobre un espolón rocoso que en su momento de máximo esplendor casi se adentraba en el agua, regalando a sus habitantes una panorámica total de la bahía de Palamós. Si bien sus orígenes más antiguos se remontan a la época republicana, fue en el siglo I d.C. cuando sus dueños demolieron el complejo original para construir un imponente edificio residencial flanqueado por grandes torres.
Levantar un primer baño privado ya suponía un gasto inasumible para la mayoría de los ciudadanos libres. Ordenar construir un segundo conjunto termal completo, en pleno siglo II d.C., para recibir a los invitados con vistas al mar Mediterráneo, está a otro nivel económico. Habrá que ver qué más secretos revelan los estratos inferiores de Calonge en el futuro. De momento, la estampa de unos terratenientes mezclando saunas exclusivas y cultos orientales en la Costa Brava resulta francamente evocadora.
Foto | Xavier Pi (ACN)
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