
Invictibellatrix amberina, un carnívoro de garras largas de hace 120 millones de años, es el primer megaraptor identificado en Europa
Su caja craneana pasó casi un siglo en un cajón del Museo de Historia Natural de Londres
En 2020, el paleontólogo Paul Barrett revisaba las colecciones del Museo de Historia Natural de Londres cuando reconoció en un trozo de hueso algo valioso, la caja craneana de un dinosaurio, o sea la parte del cráneo que envuelve el encéfalo. Dicho fragmento llevaba allí desde 1924 sin que nadie lo estudiara, como han contado los autores en su análisis del hallazgo, y que ha acabado perteneciendo a una especie que nadie conocía aún.
Se la ha bautizado como Invictibellatrix Amberina, y es el primer megaraptor descrito en Europa, y que vivió en la actual Inglaterra hace unos 120 millones de años, durante el Cretácico Inferior. Lo confirma el estudio, firmado por un equipo del University College de Londres (UCL) y del propio museo y publicado el 14 de octubre de 2026 en la revista Royal Society Open Science.
El hueso apareció al pie de un acantilado de Sudmoor Point, en la costa suroeste de la isla. Fue recogido por el paleontólogo aficionado Reginald Walter Hooley, y el museo lo adquirió en 1924 junto con más de un millar de piezas de su colección. El autor principal del estudio, Cassius Morrison, ha calificado como "un auténtico misterio que este fósil haya pasado desapercibido tanto tiempo, guardado en un cajón durante casi cien años" al tiempo que avanza que "en la isla de Wight se encuentran muchísimos huesos".
Como era el Invictibellatrix, primo lejano del T-Rex
Los megaraptores eran parientes cercanos de los tiranosaurios, incluido el archiconocido T-Rex, pero cazaban de otra manera. Con la cabeza estrecha y ligera, atacaban con brazos grandes rematados en enormes garras curvas, y no con las mandíbulas, todo lo contrario de los brazos diminutos del T. rex que Xataka repasaba en octubre de 2023. El Invictibellatrix es uno de los miembros más pequeños y antiguos del grupo, y a partir de sus parientes, Morrison calcula de tres a cuatro metros de longitud, algo más de metro y medio de altura y un peso similar al de un tigre grande.
Según Morrison, probablemente tenía plumas, sus garras medirían de diez a veinte centímetros y comería dinosaurios pequeños, lagartos y mamíferos, con un papel en la cadena alimentaria parecido al de la hiena actual, de lo que se desprende que "no era el superdepredador de su época, pero para los humanos este dinosaurio habría sido más peligroso que un T. rex". Un dato inquietante es que, de haber compartido periodo de existencia con él, "habríamos sido presas del tamaño perfecto, alrededor de un tercio de su peso corporal. Sin duda nos habrían perseguido [mientras que] un Rex no se habría molestado, porque habríamos sido demasiado pequeños".
El nombre que ha recibido tiene cierta calidad lírica, Invictibellatrix significa "guerrera invicta", y homenajea el papel que los megaraptores tendrían después como grandes depredadores del hemisferio sur; los autores quieren, además, dar "esperanza y fuerza" a quienes sufren acoso o discriminación. Amberina alude al ámbar de las rocas donde apareció el fósil y al nombre de mujer. Han financiado el trabajo la Palaeontographical Society, la Royal Society y la agencia UK Research and Innovation.
Un trozo de cabeza que sirvió para identificar la especie
Pero lo realmente sorprendente es cómo consiguió identificarse esta especie con un solo fragmento de cráneo. El equipo escaneó el hueso con microtomografía, un TAC de alta resolución, y reconstruyó en 3D la caja craneana y el molde de su encéfalo para compararlos con los de otros terópodos, como tiranosaurios y espinosaurios. Rasgos como el agujero ovalado por el que entraba la médula espinal, yuna cresta en forma de reloj de arena delataron una especie nueva. Además, los programas que ordenan el árbol evolutivo la situaron una y otra vez entre los megaraptores, como detalla la nota de prensa del UCL.
Pero hay ciertas limitaciones a la prueba, como el hecho de que el tamaño, las plumas y las garras se deduzca de especies emparentadas, no del fósil en sí. Y el lugar de los megaraptores en el árbol de los dinosaurios sigue siendo objeto de debate hoy en día. El estudio los sitúa entre los tiranosauroideos, pero reconoce que otros análisis los colocan en ramas distintas y, por eso, evita llamarlos "tiranosauroideos megaraptores". Sobre el origen geográfico de Invictibellatrix, el propio artículo admite que sus análisis son "ambiguos".
Los megaraptores más antiguos conocidos procedían sobre todo de Tailandia y Japón, y los tardíos, de Australia y Argentina, y antes de este hallazgo, la idea de que bajaron desde Asia hacia Gondwana, el supercontinente del sur, cruzando Europa y África, carecía de pruebas halladas en el viejo continente, pero como resume Charlie Scherer, coautor y doctorando del UCL, "esta nueva especie es la primera prueba que tenemos de que los megaraptores también estuvieron en Europa y de que llegaron a Gondwana por esta vía, y no saltando de isla en isla más al sur".
El modelo de distribución del equipo apunta a que el grupo estaba repartido por casi todo el planeta a comienzos del Cretácico, y desapareció del norte decenas de millones de años después, en una extinción regional cuya causa el estudio no explica. En el sur, en cambio, alcanzaron tamaños gigantes, con garras de hasta 35 centímetros y ejemplares como el Maip macrothorax, en la actual Argentina, quemedía de nueve a diez metros. En Wight, Invictibellatrix probablemente convivió con otros carnívoros, como el Neovenator, pariente del Allosaurus, o el espinosáurido Ceratosuchops, de dieta piscívora.
En todo caso, el hallazgo señala dónde buscar: según Morrison, puede haber megaraptores esperando en África e incluso en la Antártida, y el estudio atribuye su escasez en el sur del Cretácico Inferior a que se ha muestreado poco. Barrett además subraya "el valor excepcional" de las colecciones históricas de los museos, pues es gracias a una que se ha podido descubrir esta especie y comenzar a estudiarla.
Foto | Sergey Krasovskiy y Pedro Salas / PA
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