Cuando la justicia depende del hambre del juez

Las resoluciones judiciales deberían estar basadas exclusivamente en las leyes y en los hechos. El formalismo legal sostiene que los jueces aplican razones jurídicas a los hechos de manera racional, mecánica y deliberativa. Las decisiones, de entrada, no deberían depender del juez. ¿Es realmente así? Todos sabemos que no. Eso es algo que no debería sorprendernos. Lo que sí es más sorprendente es que un mismo juez puede determinar diferentes sentencias en función de variables externas. En este caso, de la hora del día. Al menos, esa es la conclusión de un estudio.

Los investigadores tuvieron en cuenta datos de 1.112 sentencias judiciales que tenían que ver con revocaciones de libertad condicional. Registraron, entre otros muchos parámetros, la hora del día en la que se emitía la sentencia. También tomaron nota de las dos pausas diarias en las que el juez paraba para comer algo, un bocadillo por ejemplo.

Después de analizar las diferentes sentencias con una determinada metodología las conclusiones fueron que la probabilidad de un veredicto favorable era mayor al inicio de la jornada de trabajo o después de la parada de la comida, que más tarde en la secuencia de los casos. Desde la perspectiva del prisionero, existe una clara ventaja si la decisión se toma al comienzo de la sesión (es decir, ya sea al comienzo del día o inmediatamente después de la parada).

Es el juez quien determina el momento de las paradas durante la jornada laboral, pero no puede hacerlo en unas horas fijas porque no sabe cuándo vendrá el próximo caso. Por otro lado, el orden en el que se celebran los juicios no queda determinado por el orden en el que llegan los presos sino por el orden en el que llegan los abogados. Estos últimos están en una sala en la que no ven cómo se van desarrollando las audiencias y las paradas, por lo que tampoco pueden aparecer en el momento después del que ha habido una pausa por parte del juez.

En el gráfico anterior se puede observar la proporción de las decisiones favorables a los presos en función del orden del juicio. Las primeras decisiones después de la parada están marcadas con círculos. Las líneas punteadas son los momentos de los descansos. En el estudio se encontró que el porcentaje de resoluciones favorables cae gradualmente desde un 65% a casi 0% dentro de cada sesión, y vuelve a subir de golpe al 65% después de un descanso.

Estos resultados son un tanto inquietantes, pues ponen de relieve que hay variables externas pueden que influir en las decisiones judiciales. Y ya no hablamos de que cada juez tenga un sesgo por su ideología o prejuicios, sino que el mismo juez puede reaccionar diferente en función de esas variables externas. Resumiendo: que la ley se aplica diferente por sucesos jurídicamente irrelevantes en muchos casos.

Por si fuera poco, también podemos generalizar y pensar en otro colectivo que no jueces. Si dicho colectivo tuviera que tomar decisiones más importantes o que afecten a más personas, como los políticos, los resultados hubieran sido similares a buen seguro: O sea que sus decisiones podrían depender de variables que nada tienen que ver con los hechos.

Y es que, a veces, es muy difícil entender por qué los humanos tomamos las decisiones que tomamos.

Fuente | Extraneous factors in judicial decisions
Foto | Pixabay

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