¿En qué se reencarna un aparato electrónico cuando muere?

Conocemos la suerte de un organismo biológico cuando muere: se convierte en un buffet libre para gusanos. Pero ¿qué ocurre cuando el muerto no es biológico sino electrónico?

Los restos de un aparto electrónico, cuando se mezclan y se trituran, pasan de llamarse chapajo. En verano, la tonelada de chapajo se paga a 300 €. Aunque lo habitual es que no supere los 100 €.

Del cristal de la pantalla de un ordenador, por ejemplo, se extrae plomo, que se emplea en la mezcla para el asfalto y para fabricar vitrocerámicas. La próxima vez que friáis unos huevos, seguro que os acordáis de Windows.

Los plásticos que recubren nuestros gadgets favoritos se mezclan con plástico nuevo para fabricar perchas, cubiertos o barreras acústicas de las autopistas. Si eres muy geek, ya sabes a quién deberías rezarle antes de llevarte la comida a la boca con unos cubiertos de plástico.

¿Y el chip de tu móvil, el que te han permitido mantener tantas conversaciones? Ese chip contiene hasta 10 gramos de materiales preciosos, como lo oyes. Materiales como el berilio. Éstos se funden en lingotes y se emplean en la industria del automóvil y en la relojería. Cuando mires la hora, quizá te acuerdes de aquel SMS especial que recibiste el día de tu cumpleaños.

Los objetos, como véis, tienen más vidas que los gatos. Todo cuanto nos rodea se reencarna, adopta nuevas formas. El hierro, el cobre (como el que hay en el motor de un secador para el pelo), el mercurio, todo se tritura y se reutiliza, todo se vuelve chapajo y vuelta a empezar.

Suena tan ecológico y sostenible como la noticia de Apple, dentro de su estrategia Green by Apple, en la que aseguran que su próxima generación de iPod no contendrá ni un miligramo de mercurio. Greenpeace ya puede estar satisfecha con la compañía de la manzana.

Vía | Quo.es

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