Libros que nos inspiran: ‘La invención del aire’ de Steven Johnson

El agua con gas lo inventó un clérigo y químico inglés llamado Joseph Priestley. Solo por ello, merece la pena leer esta biografía del científico inglés del siglo XVIII escrita por Steven Johnson: La invención del aire.

Y es que Priestley descubrió, entre otras cosas, el oxígeno.

Oxígeno

La biografía de Priestley sólo es la excusa para tocar superficialmente que las ideas no florecen en genios, sino en ecosistemas, porque Priestley ejemplifica, así como otros científicos que revolucionaron su tiempo, que la idea del genio individual, excluido y especial es una idea romántica que tiene poco sustento a la luz de la historia de las ideas.

La invención del aire: Un descubrimiento, un genio y su tiempo (Noema)

Los grandes avances se han producido gracias a la comunicación epistolar, a las cafeterías donde se reunían grupos de intelectuales interdisciplinares, a las instituciones que obligaban a sus miembros a comunicarse entre sí. Y que todo eso se ha multiplicado por un millón gracias a la mejor herramienta para conectar personas e ideas: Internet.

Con todo, la excusa de la biografía de Priestley contiene el número suficiente de páginas y de ideas interesantes como para valer por sí misma la lectura de La invención del aire. Como, además de este periplo vital, también encontramos un esbozo de estas revolucionarias ideas sobre cómo funcionan los cambios de paradigma cultural (o mental), esta obra de Steven Johnson, de nuevo, vuelve a resultar brillante se mire por donde se mire (y tiene varias facetas por donde mirar, como los buenos diamantes).

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