
Blackadore Caye, frente a la costa de Belice, adquirida en 2005 por 1,75 millones de dólares
El complejo turístico sustentable que debía acompañarla sigue sin concretarse
Leonardo DiCaprio compró en 2005 la isla de Blackadore Caye, en Belice, por 1,75 millones de dólares, con la intención de recuperar un ecosistema deteriorado por la erosión costera, la sobrepesca y la pérdida de manglares. La isla, de 104 acres (unas 42 hectáreas), era entonces un terreno deshabitado que el actor conoció en unas vacaciones, según recogió The New York Times en abril de 2015, cuando el proyecto se hizo público.
Una década después de la compra, DiCaprio presentó "Blackadore Caye, a Restorative Island", un proyecto de restauración y complejo turístico diseñado por el arquitecto Jason McLennan. El plan contemplaba 68 villas y 48 residencias privadas, con cerca de la mitad de la isla reservada para conservación. El diseño incluía repoblación de manglares y protección de especies marinas, con sistemas de energía renovable y gestión responsable del agua. Buscaba también reducir la generación de residuos, prohibir los plásticos y alojar un centro de bienestar vinculado a Deepak Chopra.
"El objetivo principal es hacer algo que cambie el mundo. No habría podido ir a Belice, construir en una isla y hacer algo así, si no fuera por la idea de que podría ser un hito en el movimiento ambientalista", aseguró DiCaprio en declaraciones recogidas por Spa Business. El actor defendió también el valor natural del país: "Belice es verdaderamente único. Tiene el segundo sistema de arrecifes de coral más grande del mundo y una de las vidas marinas más biodiversas, como la población de manatíes y casi todas las especies de peces que puedas imaginar. Luego están los templos mayas y su cultura".
El proyecto encontró resistencia desde su presentación. Organizaciones ambientalistas y pescadores locales advirtieron del impacto de un complejo de lujo sobre un litoral sensible y del posible cierre de zonas de pesca tradicionales. La presión llevó a los promotores a descartar las construcciones sobre el agua, según documentó en noviembre de 2016 la ONG Bonefish & Tarpon Trust. El entonces primer ministro de Belice, Dean Barrow, respaldó la iniciativa por sus posibles beneficios económicos y de empleo.
Pese al respaldo, el desarrollo acumuló retrasos. La apertura, prevista inicialmente para 2018, se aplazó a 2020 y después quedó en suspenso, según informó el medio especializado Top Hotel News en 2022. El proyecto sigue sin concretarse, según The Times of India en octubre de 2026, y la restauración ecológica de la isla permanece incompleta.
Foto | UNclimatechange vía Wikimedia Commons
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