
El CO2 llegó en 2025 a 426,8 ppm, el 153% del valor preindustrial, según el Boletín de Gases de Efecto Invernadero de la OMM
La organización espera un aumento adicional en 2026 y la NOAA cifra en un 56% el alza del forzamiento radiativo desde 1990
Los niveles de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases de efecto invernadero de larga duración alcanzaron en 2025 cifras sin precedentes en la atmósfera, lo que consolida un mayor aumento de la temperatura a largo plazo y unos efectos climáticos que se prolongarán durante siglos. Lo recoge el nuevo Boletín de Gases de Efecto Invernadero de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), publicado el 27 de octubre de 2026.
La cifra central es la concentración media global de CO2 en superficie, que en 2025 fue de 426,8 partes por millón (ppm), el 153% del valor preindustrial de referencia, el de 1750, según el mismo Boletín. El metano y el óxido nitroso, el segundo y el tercer gas de efecto invernadero de larga duración más importantes ligados a la actividad humana, también marcaron un nuevo máximo.
La OMM publica cada año el Boletín, una de sus principales publicaciones, para ofrecer información científica de referencia a los negociadores de la conferencia de la ONU sobre el clima. La COP31 tendrá lugar en Antalya (Turquía) del 9 al 20 de noviembre de 2026 y busca convertir los compromisos climáticos en acciones concretas.
Ko Barrett, de la Vicesecretaría General de la OMM, resumió el alcance del informe en la nota de prensa del organismo: “Otro año, otro nuevo récord. Los gases de efecto invernadero están atrapando una cantidad sin precedentes de calor en la atmósfera, lo que da energía a fenómenos meteorológicos más extremos y a los riesgos asociados para nuestras economías y sociedades” (traducción nuestra, como las demás citas). Barrett añadió que los 11 últimos años han sido los más cálidos registrados, que esa tendencia está llamada a continuar y que el CO2 “tiene una vida muy larga”, por lo que afectará al clima global “no solo durante años, sino durante décadas e incluso siglos”. La OMM confirmó en enero de 2026 que el periodo 2015-2025 reúne los 11 años más cálidos de su registro.
El Boletín mide concentraciones, es decir, la cantidad de gas que se acumula en la atmósfera, y no las emisiones nuevas de cada año. Alrededor de la mitad del CO2 que se emite cada año permanece en la atmósfera, y el resto lo absorben los ecosistemas terrestres y los océanos. Según la misma nota, cuando el Boletín se publicó por primera vez, en 2004, la media anual de CO2 medida por la red de estaciones Global Atmosphere Watch de la OMM era de 377,5 ppm.
Según el Índice Anual de Gases de Efecto Invernadero de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), el forzamiento radiativo (el efecto de calentamiento sobre el clima) de los gases de larga vida aumentó un 56% entre 1990 y 2025, y el CO2 explica en torno al 81% de ese incremento. El ritmo de crecimiento del CO2 se ha triplicado desde la década de 1960: pasó de una subida media de 0,8 ppm al año a 2,4 ppm al año entre 2011 y 2020. Entre 2024 y 2025, la concentración media global subió 2,8 ppm, por encima de la media de la última década, pero algo por debajo del salto excepcional de 2023 a 2024.
Sobre por qué la subida de 2025 fue menor que la del año anterior, Oksana Tarasova, cargo científico sénior de la OMM, atribuye esa diferencia a “la recuperación de los sumideros terrestres de carbono” (los ecosistemas que absorben CO2) y a “la reducción de las emisiones de carbono por incendios en 2025, tras el fuerte El Niño de 2023/2024”. Ese fenómeno, explica, redujo la eficiencia de la biosfera con más sequía, vegetación más seca y más incendios forestales. Sin embargo, añade, “un aumento anual de 2,8 ppm sigue siendo una aportación sustancial de carbono a la atmósfera por la quema de combustibles fósiles”.
Para 2026, Tarasova espera “un aumento adicional de las concentraciones” por la quema de combustibles fósiles y por “el desarrollo de un potente El Niño”, que afectará a los sumideros terrestres de carbono igual que en 2023/2024. Los riesgos de una menor absorción de CO2 por parte del océano también van en aumento en un clima cambiante, señala.
Foto | Alexander Tsang (vía Unsplash)
PIVOTS A METER (borrar este bloque antes de publicar):
- Xataka, La NOAA lanza su pronóstico más duro: El Niño tiene un 81% de probabilidades de ser "muy fuerte" a finales de 2026 (16 de agosto de 2026): colocar en el último párrafo, junto a "potente El Niño".
- Xataka, Los árboles están creciendo y muriendo más rápido, y por eso pronto almacenarán menos carbono (28 de septiembre de 2020, pieza antigua): colocar en el párrafo de Tarasova, junto a "sumideros terrestres de carbono".
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