
El experimento ha tenido lugar en los Alpes, ha frenado el 50% de la pérdida de hielo y al contrario que sus alternativas, es biodegradable
Dos mantas de lana de oveja de 10 por 10 metros, instaladas el 22 de junio de 2026 sobre el glaciar Tsanfleuron, en la estación de Glacier 3000 (Les Diablerets, cantón de Vaud), han pasado el verano junto a una cobertura geotextil convencional del mismo tamaño. Los primeros resultados del proyecto Keep It Wool, impulsado por cuatro estudiantes de máster de la Universidad de Lausana y la fundación Summit, indican que la lana ofrece una protección comparable a la del material sintético y que ha frenado el deshielo en más de un 50% en las zonas cubiertas.
Cómo se probó: Los estudiantes Maxime Galley, Elliot Gaffiot, Jose Bastidas y Léonard Duloube, del máster en Turismo y Geografía de Territorios y Entornos de Montaña de la UNIL, instalaron dos prototipos de lana con distinto grosor (400 y 750 gramos por metro cuadrado) fabricados por la empresa suiza Fisolan, junto a una lona geotextil de referencia. Cada dos semanas, hasta septiembre, midieron la pérdida de nieve y hielo con estacas colocadas en el centro de cada zona cubierta. Las mantas quedaron lastradas con sacos de malta reciclados rellenos de gravilla. El experimento se desarrolló en colaboración con el Centro Interdisciplinario de Investigación de Montaña (CIRM) de la UNIL y con asesoría científica de la red suiza de monitoreo glaciar GLAMOS.
Por qué la lana: Desde hace unos veinte años, algunas zonas de glaciares suizos se cubren en verano con lonas de poliéster o polipropileno que reflejan parte de la radiación solar. Funcionan, pero con el viento, la lluvia y el desgaste liberan microplásticos que contaminan la nieve, el hielo y las aguas de montaña. La idea de buscar una alternativa surgió de la exposición Glaciers Under Cover, presentada en 2025 en Vevey por Nathalie Dietschy, profesora de Historia del Arte en la UNIL. El equipo eligió la lana de oveja como material biodegradable, renovable y de producción local. Hoy se destruye hasta el 70% de la lana suiza porque las ovejas se crían sobre todo por su carne, su leche y para mantener los pastos. Las dos mantas del experimento equivalen a la producción de alrededor de 400 ovejas, según la Summit Foundation. El responsable del proyecto, Timothée Steiner, explicó que uno de los objetivos era encontrar un uso productivo para un material que con frecuencia acaba convertido en residuo.
Resultados tangibles: Las mediciones de todo el verano muestran que las dos coberturas de lana frenaron el deshielo de forma comparable a la lona sintética, y que redujeron la fusión en más de un 50% respecto a las zonas sin protección. Niklaus Saegesser, tejedor de Fisolan, reconoció a Reuters que dudaba del resultado: "Pensé que no sería suficientemente estable". Elliot Gaffiot, uno de los estudiantes, fue más directo: "Ahora tenemos un resultado que podemos ver e incluso tocar. Funcionó increíblemente bien". El equipo advierte de que los datos aún deben analizarse en detalle antes de extraer conclusiones definitivas sobre la eficacia a largo plazo.
Un verano catastrófico: El experimento llega en un momento especialmente crítico. La red GLAMOS, que dirige el glaciólogo Matthias Huss, calculó que los glaciares suizos perdieron este 2026 el 5,5% de su volumen, la segunda mayor pérdida registrada tras la de 2022. Entre 2022 y 2026, la tasa de deshielo fue más del doble que la de cualquier periodo anterior de cinco años, con una pérdida acumulada de casi el 20% del volumen de hielo desde 2021. Huss calificó el año como "catastrófico" y advirtió que el glaciar Scex Rouge, a casi 3.000 metros, "probablemente no habrá hielo dentro de 10 o quizá 15 años".
Lo que no puede la lana: El propio equipo reconoce que estas coberturas, incluso a gran escala, no bastarían para frenar la desaparición de los glaciares. Hoy los geotextiles cubren apenas el 0,02% de la superficie glaciar suiza y permiten conservar unos 300.000 metros cúbicos de nieve al año, una cifra pequeña frente a los casi mil millones de metros cúbicos de hielo que el país pierde cada año. Steiner lo resumió con una imagen: "Pensar que podemos salvar los glaciares cubriéndolos con lonas es como poner un apósito sobre una herida que no deja de crecer". La vía principal sigue siendo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, un retroceso que ya ha obligado a Italia y Suiza a redibujar su frontera alpina, como Xataka ya explicó. Lo que sí puede ofrecer la lana es una alternativa más sostenible para aquellas pequeñas superficies donde ya se recurre a las lonas sintéticas, sin añadir microplásticos a un entorno que ya está perdiendo hielo a ritmo récord.
Foto | Zimy Da Kid, Summit Foundation
Ver todos los comentarios en https://www.xatakaciencia.com
VER 0 Comentario