Insulina y longevidad

Hace unos días informábamos sobre un estudio que relacionaba la leptina, una hormona presente en la leche materna, con el control de la obesidad. Hoy presentamos una nueva investigación que implica a otra hormona, la insulina, estableciendo la necesidad de mantener un peso adecuado para disfrutar de una vida longeva.

Ambos trabajos tienen como protagonistas a los sufridos ratones de laboratorio. Aún así, los resultados obtenidos son, en gran parte, extrapolables al ser humano y resultan especialmente útiles en el diseño de nuevos fármacos.

Como comentaba un amable lector, la obesidad se está convirtiendo en un serio problema en las sociedades desarrolladas. Quizás por ello, son muchos los estudios científicos que buscan la manera de paliarla, y no únicamente por una posible disminución de la calidad de vida de las personas obesas.

Según el doctor Morris White del Instituto Médico Howard Hughes, responsable de la investigación que nos ocupa, la fórmula más sencilla para vivir muchos años sería el resultado de sumar ejercicio y dieta sana. La novedad de lo que podría parecer obvio radica en la asociación entre un peso saludable y la limitación de la exposición cerebral a la insulina.

En los ratones utilizados en el estudio se observó que al disminuir las señales de insulina en las células cerebrales se incrementaba el tiempo de vida. La investigación se centró en los efectos de la proteína IRS2, la cual mide los niveles de insulina en el cerebro. Así, los ratones que presentaban la mitad de cantidad de la proteína, vivían un 18% más que los ratones normales.

En los seres humanos podría conseguirse el mismo efecto mediante estilos de vida saludables y el mantenimiento de un peso bajo.

La dieta y el ejercicio mantienen los tejidos periféricos sensibles a la insulina, lo cual reduce la cantidad y el tiempo de secreción de dicha hormona, necesaria para mantener la glucosa bajo control mientras la persona come. De esta manera, el cerebro queda expuesto a la insulina en menor grado.

En el futuro sería posible diseñar nuevas drogas capaces de limitar la actividad de la proteína IRS2 en los humanos.

El trabajo del doctor White establece cierta influéncia de la insulina en la longevidad, sin embargo, los factores que intervienen en el proceso de envejecimiento son muchos y muy complejos, existiendo, por ejemplo, muchas interacciones genéticas. Si no fuera así, no se explicaría el crecimiento paralelo del número de obesos y de las expectativas de vida.

El equipo del doctor White sigue trabajando en busca de posibles asociaciones entre las señales de la IRS2 y la demencia, en base a diversos estudios que vinculan la demencia con la obesidad y con elevados niveles de insulina.

Vía | BBC Mundo Más información | Insulin Signaling in Health and Disease (Science)

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