Agricultores tamaño mini (I)


A veces la naturaleza nos puede sorprender. Cuando estudias una carrera tan apegada con la agricultura como la mía te das cuenta de varias curiosidades. Cosas que pasan desapercibidas para muchas otras personas.

Las hormigas, por ejemplo, son unos seres muy odiados por multitud de personas. En la agricultura son un problema porque nunca vienen solas. Pero personalmente, las encuentro de lo más interesante. Tienen un comportamiento fascinante.

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Una de las miles curiosidades es la labor que realizan con otras especies del micromundo animal, convirtiéndose en todas unas granjeras.

El caso más conocido es la relación que guardan las hormigas con los pulgones. Estos insectos hemípteros (como muchos otros) secretan un líquido dulce denominado mielada cuando se alimentan de savia. Los azúcares de la mielada son una fuente de alimento con alto contenido energético, que recolectan muchas especies de formícidos.

En algunos casos, los pulgones secretan la mielada en respuesta a los golpecitos que les dan con las antenas. Las hormigas, a cambio, mantienen a raya a sus predadores y trasladan a los pulgones de unas zonas de alimentación a otras. Cuando migran a una nueva área, muchas colonias se llevan los pulgones para asegurarse un suministro de alimento.

Las hormigas también mantienen cochinillas para recoger su mielada. Estas cochinillas pueden llegar a convertirse en una seria plaga de las piñas si hay hormigas dispuestas a protegerlas de sus enemigos naturales.

Otro ejemplo son las orugas mirmecófilas de la familia Lycaenidae. Éstas son reunidas en manadas por las hormigas, que las llevan a alimentarse durante el día y las protegen dentro del hormiguero durante la noche. Las orugas tienen una glándula que secreta mielada cuando les dan masajes. Algunas orugas emiten vibraciones y sonidos que son percibidos por las hormigas, son llamadas para que sean “ordeñadas”.

Pero no solo tenemos hormigas ganaderas, otras cultivan cierta especies de hongos de los géneros Leucoagaricus o Leucocoprinus de la familia Agaricaceae. En este mutualismo entre las hormigas y los hongos, cada especie depende de la otra para sobrevivir.

¿Veis? Al final, no somos tan distintos a otros animales. Y esperad a leer la segunda parte, es un caso más microscópico.

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