8 cosas que compartimos con los simios que no creíamos compartir (y II)

  • HACER LA GUERRA: lo de haz el amor y no la guerra no sólo fue una proclama pertinente para el ser humano, hay otros animales que hacen la guerra y matan a sus congéneres.
  • En 1974, los chimpancés de Gombe (y luego en la mayoría de colonias estudiadas en África) realizaban incursiones silenciosas en el territorio de los grupos vecinos, emboscando a los machos y matándolos a golpes.

  • USO DEL LENGUAJE: los monos poseen un vocabulario para referirse a los distintos depredadores y aves, en tanto que los simios y los loros son capaces de aprender léxicos de símbolos bastante extensos.
  • TEORÍA DE LA MENTE: creemos que somos los únicos que poseemos una teoría de la mente, capacidad de experimentar empatía, imaginar lo que estará pensando el otro. Pero en el caso de los chimpancés, la cosa no está tan clara.
  • Los chimpancés pueden afrontar el conocimiento de que otro individuo mantiene una creencia falsa, por ejemplo. Los chimpancés son capaces de engañar sistemáticamente.

    En una ocasión, una cría de chimpancé fingió que estaba siendo atacada por un adolescente para conseguir que su madre la dejara mamar.

  • SUBJETIVIDAD: se suele sostener que únicamente el ser humano posee consciencia y libre albedrío, sólo él puede escapar de la prisión de su mente. Pero incluso los mandriles ejecutan tareas de discriminación para demostrar que pueden tener un razonamiento abstracto.
  • SENTIDO MORAL: aunque ya en 1871, un adelantado a su tiempo, Charles Darwin, pulverizó una extensa lista de lo que se creían peculiaridades humanas tras la observación de los animales, igualmente sostuvo que sólo el ser humano tenía un sentido moral totalmente desarrollado.
  • Con todo, dedicó un capítulo entero al argumento de que existía una forma primitiva de sentido moral en otros animales:

    La diferencia mental entre el hombre y los animales superiores, por grande que sea, es sin lugar a dudas de grado y no de clase. Hemos visto que los sentidos y las intuiciones, las diversas emociones y facultades, como el amor, la memoria, la atención, la curiosidad, la imitación, la razón, etcétera, de las que el hombre se vanagloria, pueden encontrarse en los animales inferiores en estado incipiente o a veces bien desarrolladas.

    Evidentemente, seres humanos y simios son diferentes. Pero resulta perturbador que las semejanzas sean tan acusadas. Y que las diferencias cuantitativas, no cualitativas.

    Vía | Qué nos hace humanos de Matt Ridley

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