Solo querían fotografiar la aurora boreal, pero captaron algo extraordinario: tres checos dejaron sin aliento a la NASA

Aurora Boral Descubrimiento Marte

La imagen de Marte delante del cúmulo del Pesebre (M44), bajo una aurora en el norte de Suecia, fue la foto astronómica del día de la NASA el 14 de octubre de 2026

Redacción Xataka Ciencia

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El 14 de octubre de 2026, la Imagen Astronómica del Día de la NASA (APOD, por sus siglas en inglés) fue una fotografía tomada cuatro días antes cerca de Lansjärv, en el norte de Suecia, y que mostraba a Marte, un punto anaranjado, delante del cúmulo estelar del Pesebre, con una cortina de aurora encima y una hilera de árboles debajo. La firman tres checos, Petr Horálek, Josef Kujal y Vojan Höfer, que habían viajado a Escandinavia a por auroras, pero ni de lejos se esperaban unas condiciones tan excepcionales.

Tres papeles, una noche. Horálek, del Instituto de Física de la Universidad de Silesia en Opava, hizo la foto, Kujal, de la Sociedad Astronómica de Hradec Králové, se encargó del apoyo técnico, y Höfer organizó la expedición. Llegaron a Suecia el 10 de octubre, el mismo día de la foto, con un viento fuerte que no prometía mucho. Horálek explicaba a SCIENCEmag, la web checa de divulgación, las condiciones del entorno previo a su descubrimiento. Según dice, “el tiempo era extraordinariamente ventoso, pero cuando las nubes se disiparon a última hora de la tarde, el cielo quedó tan transparente que se pudo registrar el cúmulo con el brillante planeta Marte, anaranjado, en primer plano, realmente bajo sobre el horizonte”.

Además, la aurora hizo de foco como cuenta Höfer pues “iluminó tanto el paisaje que fue fácil registrar incluso los bosques del horizonte lejano”. En la ficha de la imagen en su web, Horálek detalla que era una noche sin Luna y que disparó con una Canon Ra y un teleobjetivo a 200 milímetros, a f/2,8, ISO 10.000 y 1,6 segundos de exposición, sobre trípode.

Una tormenta de categoría G3. La luz tiene un origen concreto: una eyección de masa coronal, o nube de plasma que el Sol lanzó el 8 de octubre y que, según el aviso del Centro de Predicción del Clima Espacial de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), llegó a la Tierra hacia las 14.34 UTC del día 10. A las 17.58 UTC, la perturbación del campo magnético ya alcanzaba el nivel G3, “fuerte”, el tercero de una escala de cinco. Esa categoría equivale a un índice Kp de 7 sobre 9 y, según la escala oficial de la NOAA, se da unas 200 veces por ciclo solar, con auroras que pueden bajar hasta unos 50 grados de latitud geomagnética.

Dicho de forma más masticable, las auroras bajaron lo bastante como para verse desde la República Checa, mucho más al sur que la franja habitual de auroras, como un resplandor bajo sobre el horizonte norte. SCIENCEmag añade una coincidencia, que la tormenta se produjo justo dos años después de otra de intensidad parecida, la del 10 de octubre de 2024, que llegó a la categoría G4, y que en Chequia casi nadie vio por el mal tiempo. En España, el gran episodio reciente fue en mayo de 2024, cuando una tormenta G4, la primera alerta de ese nivel en 19 años, dejó auroras visibles desde Tarragona, Jaén o Calar Alto, como contó Xataka en mayo de 2024.

El proceso que desencadena este fenómenos se debe a que las partículas cargadas del Sol chocan con el escudo magnético de la Tierra, que acumula energía y la descarga hacia la atmósfera, donde excita átomos y moléculas que la devuelven en forma de luz. Según la explicación de la NASA sobre las auroras, el verde, el color más común, sale del oxígeno a entre unos 100 y 200 kilómetros de altura; el rojo, del oxígeno por encima de los 200 kilómetros, y los azules y rosados, del nitrógeno. Y eso fue lo que “amplificó” la posibilidad de fotografiar Martes como lo consiguieron los tres autores de la instntánea.

Marte, de paso por el Pesebre. M44, también llamado la Colmena o Praesepe, está en la constelación de Cáncer, a unos 600 años luz. Como queda cerca del plano por el que vemos moverse a los planetas, de vez en cuando alguno pasa por delante, y Marte lo cruzó entre el 9 y el 12 de octubre, con su máxima aproximación al centro del cúmulo pocas horas después de la aurora. La cercanía no obstante es solo aparente, pues como advertía BBC Sky at Night Magazine días antes del encuentro “Marte no está ni de lejos cerca del cúmulo: es una cuestión de perspectiva”.

El cúmulo se ve a simple vista como una mancha difusa de magnitud 3,7, y Marte brillaba esos días con magnitud 1,1, según la guía semanal de Astronomy. La ficha de la NASA sobre M44 lo describe como uno de los cúmulos abiertos más cercanos a la Tierra, con unas 1.000 estrellas unidas débilmente por la gravedad y una edad de entre 600 y 700 millones de años. Galileo fue el primero en demostrar que aquella mancha no era una nube, sino que distinguió unas 40 estrellas.

Foto | NASA

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