El impacto que dio forma a la Vía Láctea

La Vía Láctea no estuvo formada siempre por un gran disco central del que surgen dos largos brazos curvos repletos de estrellas, polvo y gas, tal y como ahora la conocemos. En un principio, su forma era otra, más parecida a una galleta alargada que a una espiral pero algo la hizo cambiar.

Astrónomos norteamericanos creen que la causa fue el choque con la galaxia de Sagitario, una enana elíptica, que se abalanzó (cargada de materia oscura) un par de ocasiones contra la nuestra en los últimos 2.000 millones de años.

Los investigadores aseguran que “no hay dos sin tres“ y que pueda volver a suceder de nuevo.

Conocer la verdadera forma de nuestra galaxia no es fácil, precisamente porque formamos parte de ella y desde nuestra posición no apreciamos todo el conjunto.

El Sol, la Tierra y el resto del Sistema Solar se encuentran en una pequeña ramificación de uno de sus brazos, justo entre Perseo y el Escudo Centauro, los dos brazos principales, a unos 25.000 años luz del centro.

Sin embargo, los modelos teóricos de la Vía Láctea aceptan que ésta tiene forma de espiral, con dos enormes brazos repletos de cuerpos celestes.

La nueva investigación, publicada en la revista Nature y en la que participan astrónomos de las universidades de Pittsburgh, Iowa y California Irvine, explican cómo surgieron esos gigantescos apéndices.

Tras analizar datos obtenidos con telescopios y realizar cuidadosas simulaciones, los científicos sugieren que cuando las galaxias chocaron, la fuerza del impacto envió las estrellas a ambos lados en dos largos bucles.

Más tarde, éstos continuaron hinchándose con estrellas y poco a poco tiraron hacia afuera por la rotación de la Vía Láctea.

Los investigadores creen que fue la pesada materia oscura de Sagitario la que proporcionó el impulso inicial.

Cuando toda esa materia oscura propinó un ‘tortazo’ a la Vía Láctea, entre el 80 y el 90% de la misma le fue arrebatada. Este primer impacto provocó inestabilidades que fueron ampliadas y rápidamente formaron los brazos espirales y estructuras asociadas en forma de anillo en la periferia de nuestra galaxia

Explica Chris Purcell, autor principal del estudio.

Según los expertos, el choque que cambió nuestra galaxia se repetirá. Esta vez Sagitario golpeará la cara sur del disco de la Vía Láctea, eso sí, será al menos dentro de unos 10 millones de años ¿qué quedará de nosotros para entonces?

Vía | Nature

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