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        <title>Magazine - spam</title>
        <link>https://www.xatakaciencia.com</link>
        <description>Publicación de noticias sobre gadgets y tecnología. Últimas tecnologías en electrónica de consumo y novedades tecnológicas en móviles, tablets, informática, etc</description>
        <pubDate>Fri, 12 Jun 2026 08:16:55 +0000</pubDate>
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                <title><![CDATA[Herramientas automáticas para detectar trolls: ¿quién vigila al vigilante?]]></title>
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                <pubDate>Thu, 07 Jan 2016 10:06:33 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/6f5009/wordpress-581849_960_720/1024_2000.jpg" alt="Herramientas&#x20;autom&#x00E1;ticas&#x20;para&#x20;detectar&#x20;trolls&#x3A;&#x20;&#x00BF;qui&#x00E9;n&#x20;vigila&#x20;al&#x20;vigilante&#x3F;">
    </p>
    <p>La primera generación de blogueros nació en la década de 1990. Entonces no había intermediarios entre autores y lectores, y todo era tan nuevo y excitante que se imponía una suerte de <a rel="noopener, noreferrer" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Netiqueta">netiqueta</a>. <strong>Todavía no existían los trolls</strong>, al menos no como especie.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Más tarde, <strong>WordPress</strong> y otras plataformas generalizaron los blogs. Ahora todo el mundo podía mantener un blog en cinco minutos, y con ello nació una nueva estirpe de comentaristas: los que solo te escribían para spamear o trollear.</p>
<!-- BREAK 2 --><!--more--><p>Plataformas comerciales como Tumblr o WordPress gestionan los comentarios a través de compañías externas como Disqus. A su vez, Disqus colabora con otra compañía llamada Impermium, que detecta automáticamente <em>si hay spam en un comentario</em>. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Sin embargo, el siguiente paso consiste en detectar también a los trolls, tal y como explica <strong>Evgeny Morozov</strong> en su libro <em>La locura del solucionismo tecnológico</em>:</p>
<!-- BREAK 4 -->
<blockquote>
  <p>la compañía dice haber desarrollado una tecnología para “identificar no solo el spam o los enlaces maliciosos, sino todo tipo de contenido dañino (como violencia, racismo, irreverencia flagrante o incitación al odio), que permite a los propietarios actuar contra ellos en tiempo real, antes de que llegue a los lectores”. Asegura tener 300.000 páginas web como clientes (lo cual no es tan sorprendente si está incorporada a herramientas externas de uso extendido como Disqus).</p>
</blockquote>

<h2>Vigilar al vigilante</h2>
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 <div class="asset-content">
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      </div>
</div>
<p>El problema de esta herramienta es: “¿quién vigila al vigilante?” Es decir, una sola empresa decide sobre millones de comentarios cuáles se tildan de aceptables o inaceptables, <strong>en una especie de pesadilla distópica orwelliana a lo Gran Hermano</strong>.</p>
<!-- BREAK 5 -->
<blockquote>
  <p>En lo que a intermediarios respecta, se trata de algo impactante: una sola compañía californiana decide qué se considera incitación al odio o irreverencia en muchos de los sitios más populares del mundo sin que nadie examine si sus propios algoritmos son sesgados o demasiado conservadores.</p>
</blockquote>

<p>También se ha desarrollado <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/tecnologia/un-algoritmo-para-cazar-trolls-por-internet" data-vars-post-title="Un algoritmo para cazar trolls por Internet" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/tecnologia/un-algoritmo-para-cazar-trolls-por-internet">un algoritmo</a> para atrapar comentarios típicamente de troll. Y esto solo es el principio de.</p>

<p>Este tipo de herramientas pueden constituir una criba importante para mantener limpio un blog, pero también, quizá, es una forma de suprimir la naturalidad, la espontaneidad e incluso el caos que nacen de las interacciones en libertad que <strong>siempre ha caracterizado a un blog</strong>. Frente a ello, de momento, parece que la mejor postura es la que mantenemos con un Gremlin: no darles de comer, y menos a partir de las 12:00 pm (o sí, <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/no-alimenteeis-al-troll-aunque-por-el-bien-de-la-humanidad-quiza-habria-que-hacerlo" data-vars-post-title="No alimentéis al 'troll'... aunque, por el bien de la humanidad, quizá habría que hacerlo" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/no-alimenteeis-al-troll-aunque-por-el-bien-de-la-humanidad-quiza-habria-que-hacerlo">a veces</a>).</p>
<!-- BREAK 6 --><script>
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            </item>
                                <item>
                <title><![CDATA[Los orígenes de las cadenas de mensajes: si no copias este artículo, morirás]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/tecnologia/los-origenes-de-las-cadenas-de-mensajes</link>
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                <pubDate>Wed, 16 Jan 2013 21:12:47 +0000</pubDate>
                                <description>
                    <![CDATA[
                              <p>
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    </p>
    <p></p>
<p><strong>Quien no haya recibido un correo similar a éste</strong>, que levante la mano: “<em>Copia y pega este mensaje a diez de tus contactos o sufrirás diez años de mala suerte</em>.” Este tipo de <em>spam</em> es ubicuo y, hasta cierto punto, cargante (aunque constituya una excelente herramienta darwiniana para separar la gente escéptica de la magufa).</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Sin embargo, a pesar de que las cadenas de mensajes pudieran parecer un efecto secundario del precio de dichos mensajes (casi cero) y el esfuerzo y tiempo que supone reenviarlos (un <em>click</em>, un segundo), las cadenas de mensajes <strong>hunden sus raíces en tiempos en los que el correo electrónico no había sido inventado</strong>.</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>Si partimos de la base de que una cadena de mensajes tiene como objetivo la replicación, independientemente de su contenido, entonces hemos de remontarnos, como mínimo, al año 1902. Es la fecha que propone <strong>Daniel W. VanArsdale</strong>, un experto en la evolución de las cadenas de mensajes, que halló el siguiente mensaje fechado en ese año: “<em>Haz siete copias de esto exactamente como está escrito</em>”. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<p><strong>James Gleick</strong>, en su libro <strong>La información</strong>, abunda en la propagación de las cadenas de mensajes:</p>

<blockquote>Las cadenas de mensajes se expandieron con la ayuda de una nueva tecnología del siglo XIX: el papel carbón, colocado entre dos hojas de papel en blanco. Más tarde el papel carbón estableció una relación simbiótica con otra tecnología, la máquina de escribir. Durante las primeras décadas del siglo XX se produjeron diversos brotes virales de cadenas de mensajes. (…) Cuando se difundió su utilización, otras dos tecnologías posteriores supusieron un aumento de los órdenes de magnitud en la fecundidad de las cadenas de mensajes: la máquina fotocopiadora (1950) y el correo electrónico (1995).</blockquote>

<p></p>
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      </div>
</div>
<p>La moda de las cadenas de mensajes alcanzó tal grado de histeria en Estados Unidos entre los años 1935 y 1936, que incluso el Departamento Estatal de Correos, así como diversas agencias de opinión pública, <strong>se vio obligado a intervenir para acabar con este movimiento</strong>. Estérilmente, por supuesto. Al llegar la fotocopiadora, la cosa se puso mucho peor.</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>Los expertos en ciencias de la información <strong>Charles H. Bennett</strong>, de <span class="caps">IBM</span> en Nueva York, y <strong>Ming Li</strong>, de Ontario, Canadá, <strong>analizaron una serie de cadenas de mensajes de la época de la fotocopiadora</strong>. Recopilaron un total de 33, todas ellas variantes o mutaciones de una misma carta: se diferenciaban en las faltas de ortografía, omisiones de ciertas palabras o en la colocación de determinadas frases, tal y como señalaban en su informe:</p>
<!-- BREAK 5 -->
<blockquote>Como un gen, tienen una longitud media de aproximadamente dos mil caracteres. Como un potente virus, la carta amenaza con matarte y te induce a pasarla a “tus amigos y compañeros” (alguna variación de esta carta probablemente haya llegado a millones de personas). Como un rasgo que puede ser transmitido, promete beneficios para ti y para aquellos a los que la pasas. Como genomas, las cadenas de mensajes experimentan una selección natural, y a veces partes de ellas incluso se pasan entre “especies” coexistentes.</blockquote>

<p>En Estados Unidos es ilegal enviar cartas en cadena que implique un esquema piramidal u otro tipo de aliciente financiero recogidos en el Título 18, Código de los Estados Unidos, Sección 1302, del P<em>ostal Lottery Statute</em>. El resto, tienen vía libre. Y probablemente seguirá por mucho tiempo. Las empresas informáticas aducen que, <strong>por su capacidad de crecimiento potencialmente exponencial</strong>, son también un oneroso problema administrativo debido al consumo excesivo de ancho de banda y espacio de almacenamiento que pueden originar. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>
<strong>Ha habido Cartas Divinas por lo menos desde la Edad Media</strong>. Y se podría ver que en el <em>Libro de los Muertos</em> un <em>meme</em> que prometía la resurrección a los que copiaran la tumba. Aunque si nos ponemos laxos, y un poco metafóricos, acaso la primera manifestación de una cadena de mensaje sea la escrita en <strong>el Apocalipsis</strong>, 22:19: “<em>Y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, quitará Dios su parte del árbol de la vida</em>”. Es evidente, pues, que las cadenas de mensajes han llegado para quedarse.</p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>Y bueno, ya os podéis imaginar lo que viene ahora: cada día que pase sin que retwitteéis este artículo, morirá un gatito. Y si, además, añadís que lo he escrito <strong><a rel="noopener, noreferrer" href="https://twitter.com/SergioParra_">yo</a></strong>, @SergioParra_ <strong><a rel="noopener, noreferrer" href="https://www.youtube.com/watch?v=Xg3WkzyrueY">entonces os tocará la lotería</a></strong></p>
<!-- BREAK 8 --><script>
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            </item>
                                <item>
                <title><![CDATA[Spam inteligente]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/computacion/spam-inteligente</link>
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                <pubDate>Sun, 20 Dec 2009 15:21:28 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/2e70c3/no_spam_matas_gatos/1024_2000.jpg" alt="Spam&#x20;inteligente">
    </p>
    <p>Aunque parezca un oxímoron, al estilo de “Inteligencia militar”, el <strong>spam puede llegar a ser inteligente y benévolo</strong>. En un mundo donde <a rel="noopener, noreferrer" href="http://www.papelenblanco.com/legislacion/sin-copyright-de-que-vivo">se está discutiendo acaloradamente</a> si debemos preservar el <em>copyright</em> a fin de proteger a los artistas o eliminarlo por revelarse como un sistema de compensación económica obsoleto, vale la pena plantearse que <strong>el spam inteligente podría constituir una alternativa interesante</strong>.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Muchas películas y series ya se financian con la colocación y presencia de productos comerciales que en nada alteran el argumento (sólo es atrezzo) pero que tienen un impacto publicitario en el consumidor. Es lo que se llama “product placement”. <strong>Por eso vemos a determinado personaje beber Coca Cola o teclear en un MacBook</strong>. </p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>Este método, cada vez más socorrido en un mundo en el que fácilmente podemos pasar por alto los cortes publicitarios (haciendo zapping, visionando los contenidos online, empleando dispositivos como <a rel="noopener, noreferrer" href="http://es.wikipedia.org/wiki/TiVo">TiVo</a>, podría desencadenar una carrera armamentística de marketing entre publicistas llenando de logos corporativos el traje de Batman y expertos en programas de edición borrándolos para mantener inmaculada su esencia.</p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>La solución, pues, pasa por construir publicidad que no sea percibida como publicidad sino como <strong>información altamente relevante para nosotros</strong>. Tan relevante que podría inducirnos a volcarnos en ella en exclusiva, con tanto interés como le profesamos a un capítulo de <em>Urgencias</em>.</p>
<!-- BREAK 4 --><!--more--><p>A bajo nivel, es lo que ya hacen los anuncios de Google Adsense, o de portales como Amazon, que se basan en tu historial como comprador para enviarte recomendaciones. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>Esta publicidad personalizada no es una entelequia <strong>si ésta surge como resultado del sistema emergente de los medios</strong>, evaluada y vinculada de forma automática al usuario. Es una publicidad inteligente ascendente, filtrada por los propios usuarios, tanto de forma activa como pasiva.</p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>Sin embargo, cabe suponer que podrían darse adulteraciones o manipulaciones por parte de publicistas para que nos llegaran anuncios que, a priori, no parecen haberse generado a raíz de nuestro perfil como consumidor. Para evitar este escenario, deben llevarse a cabo dos medidas que <strong>Steven Johnson</strong> relata así en su libro <em>Sistemas emergentes</em>:</p>
<!-- BREAK 7 -->
<blockquote>Primero, necesitamos una regulación anti spam poderosa que asegure que podemos borrarnos de una lista de correo en cualquier momento sólo con enviar un e-mail. En segundo lugar, los propios sistemas de anuncios inteligentes deberían ser evaluados por la comunidad de usuarios, en sitios de consumidores como Epinions. Obtenemos recomendaciones de libros basadas en nuestra evaluación de otros libros; nos suscribimos a un servicio de recomendación de libros basado en las evaluaciones del servicio. Un agente de publicidad que alterara sus filtros para promover los productos más caros vería declinar su rating cuando los consumidores descubrieran que los anuncios inteligentes no eran tan inteligentes después de todo.</blockquote>

<p>Gracias la inteligencia colectiva gestionada por el software que promoviera su emergencia, muy pronto podríamos dejar de necesitar una asociación de defensa del consumidor: no porque las corporaciones hubieran ganado al Estado sino porque <strong>los consumidores habrían aprendido a regularse por sí mismos</strong>. </p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>Vía | <em>Sistemas emergentes</em> de Steven Johnson </p>
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