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La comida rápida tiene otra cosa negativa: el PFAS que hay en su envoltorio

La comida rápida tiene otra cosa negativa: el PFAS que hay en su envoltorio
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Las sustancias perfluoroalquiladas (PFAS) son cadenas de carbonos perfluoradas químicamente sintetizadas. Tienen un amplio uso en aplicaciones industriales y de consumo, en pinturas y barnices, en muebles, en tensioactivos para pozos de extracción petrolífera, en insecticidas e incluso abrillantadores de suelos, entre otros, y también lo encontramos en algunos papeles que son resistentes a las grasas como bolsas de palomitas de maíz para microondas, envoltorios de comida rápida, cajas para pizzas y envoltorios de caramelo.

Un nuevo estudio publicado en la revista Environmental Health Perspectives ha analizado los niveles de PFAS en las personas que comen comida rápida en comparación con los que comen comida casera.

Envases

Utilizando datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHNES) de los CDC, un conjunto de datos completo y mantenido regularmente, los investigadores observaron el PFAS en muestras de sangre recolectadas de más de 10.000 personas entre 2003 y 2014. Se encontraron cinco tipos de PFAS de uso común en la sangre de alrededor del 70 por ciento de los encuestados.

La encuesta también preguntó a las personas sobre la frecuencia con la que habían comido comida rápida en las últimas 24 horas, semana y mes.

Después de un período de 24 horas, aquellos que habían comido comida rápida mostraron constantemente un aumento en la cantidad de PFAS en su sangre. A diferencia de otros contaminantes comunes, que pasan rápidamente por el cuerpo humano, el PFAS puede persistir durante años, lo que significa que el consumo regular de comida rápida agrega más PFAS al sistema.

No está claro en qué umbral PFAS comienza a afectar la salud humana. Varios estudios han relacionado la sustancia química con el cáncer, los trastornos de la tiroides, los cambios hormonales y el aumento de peso.

Un estudio de 2017 realizado en 400 envoltorios y contenedores de comida rápida encontró que más de la mitad de los envoltorios de pan y postres contenían el compuesto de flúor. También estaba presente en casi el 40 por ciento de los envoltorios de sándwiches y hamburguesas, y en el 20 por ciento del cartón, los envases rígidos utilizados para contener patatas fritas. El producto químico se agrega comúnmente como una barrera para el embalaje porque resiste el agua y la grasa, lo que hace que los alimentos sean más fáciles de transportar.

En Estados Unidos, además de Washington y San Francisco, California, Nueva York y Rhode Island han propuesto restricciones al PFAS. Hace poco, Dinamarca fue el primer país en prohibir el envasado de alimentos. Para conocer el alcance en la población española, Castaño y su equipo han realizado el primer mapa de la exposición a estos compuestos basándose en los datos obtenidos en bioambient.es del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, un proyecto lanzado en 2008 para entender la distribución de los contaminantes ambientales como metales, pesticidas, retardadores de llama, sustancias alquilperfluoradas y bifenilos policlorados en la población española adulta trabajadora, y establecer valores de referencia. Los resultados se han publicado en la revista Science of the Total Environment.

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