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Los ratones de laboratorio temen a los hombres, no a las mujeres

Los ratones de laboratorio temen a los hombres, no a las mujeres
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Todos conocemos la importancia de los ratones de laboratorio para la Ciencia. A pesar de que muchas personas se opongan al uso de animales para dicha causa, gracias a éstos hemos podido desarrollar multitud de avances científicos tanto en el campo de la Biología como en de la Medicina o la Psicología.

Ahora parece ser que, según demuestra un nuevo estudio, los científicos de sexo masculino estresan a los roedores, pudiendo llegar a provocar pánico y miedo, sentimiento que con el sexo femenino no sucede.

El estudio, publicado en el último número de Nature Methods, demuestra cómo algunos animales pueden reaccionar de manera diferente a los hombres o las mujeres. El hallazgo supone un problema para aquellos que trabajen con roedores, puesto que el sexo del experimentador puede afectar los resultados de la investigación.

Jeffrey Mogil y sus compañeros del Departamento de Psicología de la Universidad McGill utilizan lo que se conoce como "escala de la mueca" para comparar las respuestas del ratón al dolor en presencia de experimentadores masculinos o femeninos.

Los investigadores provocaron dolor a varios ratones inyectándoles un agente inflamatorio. Más tarde compararon las muecas faciales de los ratones en presencia de investigadores hombres y mujeres.

Mogil y su equipo observaron una marcada reducción de la sensación del dolor, conocida como analgesia inducida por el estrés, cuando era un hombre el que llevaba a cabo el experimento.

En consonancia con ese hallazgo, los ratones en presencia de hombres también mostraban un aumento en la temperatura corporal y en los niveles de corticosterona, una hormona del estrés.

La misma situación se repetía cuando las científicas se vestían con camisetas usadas por sus compañeros masculinos, lo que sugiere que algo hay en el olor del hombre que desencadena el estrés en los roedores. Puede ser que la testosterona o algún tipo de feromona masculina provoque este miedo, pero se desconocen las razones exactas del hecho en sí.

Curiosamente, roedores usados como mascotas no guardan este tipo de padecimiento. Claro está que no desempeñan la misma función que sus parientes en el laboratorio, por lo que el estudio podría tener implicaciones de largo alcance para futuras investigaciones con ratones, ratas y otros roedores.

Vía | The Verge

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