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¿Una nueva forma de usar células madre podría revertir la muerte?

¿Una nueva forma de usar células madre podría revertir la muerte?
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Según un estudio que se espera que se inicie a finales de este año, los investigadores esperan utilizar células madre de una manera nueva y altamente controvertida: revertir la muerte.

Volver a la vida

El procedimiento pasaría por inyectar las células madre en las médulas espinales de la gente que se ha declarado clínicamente muerta cerebralmente, según explica Ira Pastor, CEO of Bioquark, el laboratorio que está detrás de este plan.

Los sujetos también recibirán una mezcla de proteínas inyectadas, estimulación nerviosa eléctrica y terapia con láser dirigida al cerebro. ¿Alguien ha pensado en Frankenstein?

El objetivo final: propiciar que crezcan nuevas neuronas y estimularlas para que se conecten entre sí y, de ese modo, vuelvan la vida al cerebro muerto. ¿Un objetivo de ciencia ficción?

De momento, sí. La literatura científica, por muy escasa que sea, parece demostrar que no se puede llevar a cabo lo que Bioquark espera que ocurra. No es la primera vez que comienza el ensayo. El estudio se inició en Rudrapur, India, en abril de 2016, pero nunca inscribió a ningún paciente, según explica Pastor, aunque lo cierto es que el estudio fue detenido.

Green Cell1

Objetivo controvertido

Ahora, Pastor ha anunciado que la compañía está en las etapas finales de hallar una nueva ubicación para albergar de nuevo sus ensayos.

Si el protocolo es el mismo que en el ensayo bloqueado en India, se tratará de inscribir a 20 pacientes que recibirán un número diversos de tratamientos. Primero está la inyección de células madre aisladas de la propia grasa o sangre del individuo. Segundo, una fórmula peptídica inyectada en la médula espinal, supuestamente para ayudar a nutrir el crecimiento de las nuevas neuronas. En tercer lugar, un régimen de estimulación nerviosa y terapia con láser de más de 15 días para estimular las neuronas para que se formen conexiones.

Pero el proceso está plagado de cuestiones espinosas que lo tornan poco fiable. Por ejemplo, ¿cómo consiguen los investigadores completar los trámites de la prueba cuando la persona que participa está, legalmente, muerta? Si la persona recobrara la actividad cerebral, ¿qué tipo de habilidades funcionales tendría él o ella? ¿Están las familias recibiendo esperanzas para una cura duradera?

El neurólogo Ariane Lewis y el bioeticista Arthur Caplan escribieron en un editorial de 2016 sobre este ensayo, refiriendo que "no tiene fundamento científico" y que da a las familias "una esperanza cruel y falsa de recuperación". Pastor también replicó.

Lo cierto es que los cuatro tratamientos señalados anteriormente todavía tienen esacaso apoyo en la literatura científica. Las inyecciones de células madre en el cerebro o la médula espinal han mostrado algunos resultados positivos para los niños con lesiones cerebrales, pero poco más. En los dispositivos láser transcraneales, la evidencia es mixta: se ha demostrado que el enfoque estimula el crecimiento de neuronas en algunos estudios en animales, pero no se consigue en humanos. La literatura sobre la estimulación eléctrica del nervio mediano (que se ramifica desde la médula espinal hacia abajo del brazo y hacia los dedos) consiste principalmente en estudios de casos, pero si hay muerte cerebral parece imposible que pueda funcionar.

Por el momento, según 38 artículos publicados a lo largo de 13 años, si las directrices de la Academia Americana de Neurología para la muerte cerebral se cumplen, no existe la evidencia de que una persona con muerte cerebral haya recuperado la función cerebral. Nunca. Con todo, Pastor continúa teniendo esperanza en que su tratamiento múltiple ofrecerá resultados interesantes. Estaremos atentos a la primera resurrección científicamente comprobada. Hasta entonces, escepticismo.

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