El teléfono representó un nuevo paso adelante en este proceso de reducir el espacio y el tiempo. A finales del siglo XIX y principios del XX muchos acogieron con estusiasmo la difusión del teléfono en EEUU, con la esperanza de que eliminaría las barreras de clase y democratizaría la sociedad. Otros pensaron que reduciría la soledad, especialmente en comunidades agrícolas, incrementando la interacción social. ¿Os suena?
Otros, los agoreros de siempre, les preocupó, tal y como ocurrió y ocurre con Internet, que el teléfono interrumpiera la vida doméstica continuamente, perturbando la tranquilidad del hogar (¿os imagináis que esta gente, en vez de adaptarse al teléfono, tuviera que acoger sin transición alguna una blackberry?).
También hubo preocupación sobre la pérdida de intimidad derivada de tener un operador entrometido que pudiera escuchar a escondidas. Otros pensaron que las conversaciones telefónicas apresuradas serían socialmente peligrosas, ya que “los interlocutores no pueden prepararse o reflexionar sobre lo que discuten, como cuando se comunican por carta”.
El teléfono también representó una amenaza para muchas costumbres tradicionales, como visitar a los amigos sin previo aviso. Algunos también se preguntaron cómo afectaría el teléfono a los rituales de cortejo y conduciría a contactos sexuales inadecuados. ¿Os suena?
En 1912, el sociólogo Charles Horton Cooley observó que, debido al teléfono y otras tecnologías:
en nuestra vida, la intimidad del barrio se ha roto como resultado del crecimiento de una intrincada malla de contactos más amplios, que nos convierte en desconocidos a los ojos de personas que viven en la misma casa (…) disminuyendo nuestra comunión económica y espiritual con nuestros vecinos.
¿Os suena? Horton Cooley podría estar describiendo Facebook perfectamente.
Todos estos miedos acabaron desapareciendo, probablemente porque la gente se acostumbró. Con todo, la realidad es que el teléfono hizo más por extender y fortalecer los vínculos locales que por debilitarlos.
Las interacciones locales se volvieron más fáciles y la mayoría de las llamadas fueron y siguen siendo de gente que vive en un radio de ocho kilómetros de la casa a la que llaman. El teléfono complementa las interacciones sociales, no las suplanta, como bien declaró un partidario del teléfono en 1911, H. N. Casson en The social value of the telephone (alguien que hoy sería tachado de geek irredento, claro):
El teléfono nos ha permitido ser más sociales y cooperativos. Ha abolido literalmente el aislamiento de la familia separada. Hasta tal punto se ha convertido en un órgano del cuerpo social, que ahora llegamos a acuerdos, testificamos, ponemos pleitos, damos discursos, proponemos matrimonio, otorgamos títulos, atraemos a los votantes y hacemos casi todas las transacciones verbales a través del teléfono.
Pero ¿realmente estos rasgos son extrapolables a Internet o estamos haciendo trampa? En absoluto. Hay numerosos estudios sobre Internet que atestiguan que los efectos secundarios de la red en los seres humanos, aunque también son negativos, generalmente son muy positivos.
Por ejemplo, a finales de la década de 1990, dos sociólogos, Keith Hampton y Barry Wellman, estudiaron un barrio de las afueras de Toronto, al que denominaron Netville.
En la tercera y última entrega de esta serie de artículos sobre el Internet victoriano os hablaré de Netville.
Vía | The Victorian Internet de Tom Standage / Conectados de Nicholas A. Christakis y James H. Fowler
Comentarios
pero 8 kilometros es bastante, y te comunicas con gente que conociste en otros sitios, yo también creo que estos avances en comunicación son positivos, pero algunas cosas están un poco forzadas, por ejemplo antes entre vecinos de la misma manzana siempre había más contacto que ahora, hace mes y medio por ejemplo, se mudó un vecino nuevo a la casa de al lado y ni de vista le conozco xD
Y además, no tengo interés en ello.-
El objeto aquí es, que es negativo solo si crees que es más importante llevarte bien con tu vecino que con un amigo que conociste en otro sitio y vive más lejos. Para mi no lo es.-
no sé si me explico, antes, estabas obligado a conocer gente en un area limitada, por lo que tus relaciones se basarían fundamentalmente en las personas que tienes alrrededor de forma inmediata, eso si se perdió en pro de que las relaciones se dispersen por un area mucho mayor sin estar todas concentradas.-
Relacionandolo con el post de las 150 personas que escribiste hace unos días y tomando por ejemplo la vida de pueblo, dónde todos se conocen con todos, podríamos deducir que sin estos medios de comunicación, todas las personas conocerían a los que tienen cerca, que a su vez, se conocerían entre ellos formando un grupo mucho más cerrado que los actuales que por el contrario, te llevan a conocer a más gente de más lejos haciendo que te relaciones con gente de toda la ciudad, o incluso el país o mundo, por lo cual, esa red es más amplia, pero además, tus conocidos no se conocen entre si, porque conocerías "socialmente" a las mismas cantidades de personas pero con otra configuración geográfica.-
En reumen, estos avancen son positivos, y quienes opinan lo contrario, es porque prefieren obligar a la gente a formar un grupo local cerrado porque no hay contacto con gente de otros sitios que dejar las puertas abiertas a que cada uno conozca a quién le de la gana..xD
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