Cada vez resulta más barato enviar cosas al espacio gracias a empresas como Interorbital Systems o Bigelow Aerospace. Gracias a estas compañías privadas, el precio se ha desplomado por debajo de los 500 dólares por 500 gramos.
Con todo, la opción más barata es Masten Space Systems, de California. Por solo 99 dólares, muy pronto podremos enviar una “Sodasat” con el contenido que queramos (por ejemplo las cenizas de un ser querido) a 100 km de altura siempre que el peso no supere los 450 gramos y el contenido quepa en un contenedor del tamaño de una lata de refresco. Y, naturalmente, el contenido tampoco debe resultar narcótivo, radiactivo o explosivo.
Como el contenedor está presurizado, incluso podemos enviar algo vivo (del estilo de un bacteria, por ejemplo, ya que no se permite enviar animales como un gato).


Debido a la crisis, lo de viajar cada vez se está volviendo una actividad más restringida. Pero si no tenéis problemas con las dimensiones pequeñas, podríais adoptar entonces el ingenioso método para viajar económicamente alrededor del mundo que usaba Reese en un episodio de la serie de televisión
Cuando conduzco de noche por alguna carretera, envuelto en la música de la radio, sin apenas tráfico en la carretera, suelo imaginarme que piso el acelerador y que, sencillamente, persigo el horizonte sin otro objetivo que comprobar hasta dónde sería capaz de llegar. Quizá a otro continente. Quizá dar la vuelta al mundo. Pero, cuando de verdad estoy en plan aventurero, entonces imagino algo más ambicioso.