¿Qué pasa cuando no sabemos qué hora es? ¿Y cuando no sabemos si es de día o de noche? Un hombre lo comprobó encerrándose una buena temporada bajo la tierra.
La cronopsicología es una nueva disciplina científica orientada a estudiar las relaciones entre el tiempo y la mente. Gran parte del trabajo en esta área está dedicado a los ritmos circadianos, el trabajo por turnos y el síndrome de desfase horario o jet lag. El paso del tiempo está marcado por los acontecimientos, su secuencia, duración y contenido. La percepción del mismo es hoy campo de controversia entre psicólogos y neurólogos.
En 1952, el espeleólogo y geólogo francés Michel Siffre se metió bajo tierra durante dos meses para seguir el movimiento de un glaciar a través de una caverna subterránea de hielo. Y ya que estaba pensó: “voy a hacer un pequeño experimento científico.”

Por primera vez, y después de cincuenta años desde que se planteó el proyecto, un experimento de la 


Calgary posee el clima más inestable del mundo a lo largo del año. La ciudad de Calgary se encuentra en la provincia de Alberta, Canadá. Es la tercera ciudad de Canadá en términos de población: en 2008, su censo era de 1.042.892 habitantes. Es un destino muy popular para los deportes de invierno; en 1988 se convirtió en la primera ciudad canadiense en acoger los Juegos Olímpicos de Invierno. Según una encuesta realizada por la revista Forbes en 2007, Calgary también fue calificada como la ciudad más limpia.
Según David Maister, un experto en “la psicología de las colas”, ha ideado una serie de efectos psicológicos que se producen en todas las personas que están haciendo cola, sin importar si es la cola del supermercado, la del cine, una caravana de coches en hora punta o cualquier otra.
Ya se había constatado que, en lugares más elevados, el tiempo transcurría más deprisa, como se desprende de la Teoría de la Relatividad de Einstein. Lo que ha sorprendido a lo físicos es que este efecto también se produce en alturas mínimas: 33 centímetro o un par de peldaños, y ya envejecerás más rápido.
Si ayer hablábamos de números muy grandes, hoy toca los números pequeños. Números que sirven para definir cosas que apenas podemos ver con instrumental avanzado o para medir tiempos tan fugaces que casi no pueden considerarse “tiempo”.