
Las nuevas tecnologías basadas en altas presiones hidrostáticas se han convertido en una alternativa a los tratamientos tradicionales de conservación de alimentos.
Gracias al procesado por altas presiones como el que desarrolla NC Hyperbaric, la industria alimentaria tiene la posibilidad de introducir en el mercado productos más naturales, frescos y seguros.
La conservación de los alimentos ha sido uno de los principales quebraderos de cabeza del ser humano a lo largo de la historia.
Técnicas como el secado, salado, ahumado, escabechado, fermentado, cocido o congelado, han acompañado al hombre en su incesante búsqueda por prolongar la vida útil de los alimentos.
Sin embargo, no fue hasta principios del siglo XIX cuando comenzaron a establecerse las bases científicas apropiadas para su conservación.
Desde entonces, la investigación y mejora de la tecnología han ido evolucionando hasta desarrollar soluciones como el procesado por altas presiones (HPP).


Según los expertos de la Universidad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), es fundamental llegar a un acuerdo internacional que evite la clonación reproductiva en todos los países del mundo. El ejemplo que nos ponen para entender la necesidad de este acuerdo es el siguiente, si una pareja tiene un hijo clonado en un país donde no existen leyes que prohíban la clonación reproductiva, ¿qué ocurrirá cuando este niño vuelva al país originario de sus padres?, ¿será un humano ilegal?, ¿podrá gozar de los mismos derechos que cualquiera de los habitantes del país?
Natacha Mendes, investigadora del Instituto de Antropología Evolutiva de Leipzig, ha llevado a cabo una experiencia que recuerda la conocida fábula de Esopo, en la cual un cuervo se ayuda de piedras para elevar el nivel del agua en una jarra y así poder bebérsela.