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		<title>Magazine - subterraneo</title>
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Xatakaciencia es un weblog colectivo dedicado a la divulgación científica, la ecología y el cambio climático		</description>
		<pubDate>2013-05-20 15:23:16</pubDate>

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      <title><![CDATA[El sótano de las golondrinas]]></title>
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      <pubDate>Wed, 01 Feb 2012 13:22:35 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/02/sotano-de-las-golondrindfdfas.jpg" alt="" />El ser humano, en su intento de descender bajo la tierra, <strong>no ha llegado demasiado lejos</strong>. Por supuesto, debo omitir <em>Viaje al Centro de la Tierra</em>, de <strong>Julio Verne</strong>. <em>Desciende por el cráter del Snaefellsjökull cuando la sombra de Scartaris lo acaricie, antes de las calendas de julio, viajero audaz, y llegarás al centro de la Tierra</em>, dice Verne. Lo cierto es que si os asomáis al <strong>Snaefellsjökull</strong>, no distinguiréis más que el fondo del volcán, poco más.</p>

	<p>Sin embargo, bajo nuestros pies hay más vida que sobre la superficie del mundo. Algunos científicos estiman que podrían existir <strong>hasta 100 billones de toneladas de bacterias viviendo bajo nosotros</strong>, en lo que se conoce con el pomposo nombre de <strong>ecosistemas microbianos litoautótrofos subterráneos</strong>. Así que, a pesar de que <strong>Thomas Gold</strong>, de la Universidad de Cornell, ha calculado que todas las bacterias del interior del mundo se colocaran en la superficie se cubriría el planeta hasta una altura de 15 metros, apenas sabemos con certeza lo que hay allí abajo.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/02/sotano-de-las-golondrinas.jpg" alt="" />Por ejemplo, el abismo natural más profundo jamás encontrado, descubierto en 1966 en una enorme planicie de piedra caliza, es una cueva de la selva de San Luis Potosí, en México, <strong>con casi 400 metros de profundidad y 60 metros en sus partes más angostas</strong>. Es un pozo inmenso, casi vertical: en él cabría perfectamente el Empire State Building. Y también permite a una persona realizar un salto base sin paracaídas: en 12 segundos llegará al fondo sin peligro de chocar con las paredes. </p>

	<p>Es el llamado <strong>sótano de las golondrinas</strong>, conocido así porque los vencejos, para abandonar el fondo de la cueva, vuelan en espiral, originando un espectáculo que corta el aliento, y al atardecer se lanzan por turnos en picado para regresar a la altura de sus nidos.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/02/sotanos.jpg" alt="" />Este accidente orográfico fue descubierto en 1976 por un equipo de ornitólogos de la universidad de Texas, que estaban realizando un estudio detallado de las aves en las fosas de la Huasteca potosina. <strong>Dave Whitacre</strong>, <strong>Devi Ukrain</strong> y otros ornitólogos descubrieron en esta fosa un ejemplo más de la importancia que tienen tales fosas para las poblaciones de aves de la región, al proveerles en sus escarpadas paredes de refugio contra los predadores.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Otros hormigueros (y III): ciudad de Derinkuyu]]></title>
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      <pubDate>Sun, 29 Jan 2012 23:27:39 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/2729939_640px.jpg" alt="" />En la zona de Capadocia, Anatolia Central, Turquía, existen innumerables ciudades subterráneas que hoy en día están deshabitadas, pero que su aspecto y proporciones exceden las fantasías de numerosas novelas de ciencia ficción. <strong>Un paisaje lunar que ha sido víctima de continuas invasiones a lo largo de la historia debido a que conectaba con diversas rutas comerciales</strong>. Es decir, quien controlaba Capadocia, controlaba también las rutas comerciales, teniendo así garantizado un porcentaje de todas las riquezas transportadas que pasaran por allí. </p>

	<p>Sin embargo, bajo tierra es donde se esconden sus detalles más interesantes. <strong>La más impresionante de las 37 ciudades encontradas hasta el momento quizá sea la ciudad de Derinkuyu</strong> (pozo profundo, en turco), que se encuentra a 30 kilómetros en la región sur de Nevsehir. Tiene 80 metros de profundidad y ofrecía refugio frente a los invasores romanos, persas y mongoles para unas 100.000 personas. </p>

	<p>A pesar de todo, <strong>hasta 1963 no se tenía ningún conocimiento de la existencia de este submundo</strong>. Porque el imperio otomano había estabilizado la región después del siglo <span class="caps">XIV</span> y las ciudades subterráneas que había servido de refugio para sus antepasados fueron selladas y olvidadas. Su descubrimiento no fue llevado a cabo por un arqueólogo aventurero de sombrero Fedora y látigo de circo, sino por un simple hombre que se proponía hacer unas reformas en su casa. Al derrumbar uno de los muros del sótano, se encontró de repente con una extraña habitación que llamó la atención de los investigadores. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Poco a poco fueron descubriendo que esta habitación llevaba a otra, y a otra, todas ellas conectadas por pasillos y más pasillos. Hasta encontrar así una ciudad subterránea que databa del siglo <span class="caps">VII</span>, aunque muchos arqueólogos estima que el primer nivel de la ciudad ya fue construido por los hititas alrededor del 1400 a. C., uno de los pueblos más avanzados del mundo antiguo. Así pues, estaban frente a una ciudad milenaria llena de habitáculos equipados para llevar a cabo las tareas que los habitantes de Capadocia acostumbraban a llevar a cabo sobre la superficie de la tierra. Es decir, <strong>que hallaron almacenes, bodegas, cisternas, prensas para el vino y el aceite, establos, cocinas, comedores, escuela y hasta una capilla cruciforme de 20 por 9 metros, con una altura de 3 metros, situada en el séptimo nivel</strong>. También se halló una chimenea de ventilación de 55 metros de profundidad, que también se empleaba como pozo de agua; aunque no era usado por todos los niveles para evitar un posible envenenamiento masivo perpetrado por parte de los enemigos. </p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/aaa.jpg" alt="" />Las zonas que debían estar más esterilizadas, como el hospital o los almacenes de comida, tenían las paredes cubiertas de cal, que evitaba que las blandas paredes desprendieran partículas de polvo. <strong>Muchos de los pasillos también estaban provistos de unos agujeros en el techo</strong>: era un ingenioso sistema de seguridad que consistía en esperar en un nivel superior a que el invasor pasara por allí para introducir una lanza por el agujero, que terminaba clavándose en la cabeza del incauto invasor. También poseían un rudimentario sistema de megafonía que se servía de conductos y del eco que estos generaban para mandar mensajes o alarmas desde una suerte de sala de mandos en el nivel inferior hasta los niveles superiores. </p>

	<p>Además de todo ello, <strong>existía un pasillo mucho más largo que el resto</strong>, de 9 kilómetros, que conectaba Derinkuyu con una ciudad subterránea todavía más antigua e igualmente fascinante: Kaymakli. Bien, esto último sólo es una suposición, pues este largo pasillo permanece obstruido por el momento.</p>

	<p>Actualmente, ya se han excavado un total de 10 a 12 niveles, lo que equivale a unos 40 metros de ciudad. Aunque se estima que la ciudad podría llegar a una profundidad de hasta 80 metros, quizá más. Las visitas turísticas (abiertas en 1965) sólo se permiten hasta los primeros 8 niveles, que están convenientemente iluminados con luz eléctrica, lo cual le arranca un poco del halo de misterio que en su día debería de tener la ciudad, sólo iluminada por antorchas. Aunque a muchos turistas no les importa porque han llegado hasta aquí bajo sugestión, fuertemente influidos por la lectura de La respuesta de los dioses, del suizo <strong>Erich von Däniken</strong>. Un amante de los misterios que mantiene la esperpéntica hipótesis de que estas ciudades subterráneas se construyeron hace miles de años para servir de refugio de alguna clase de guerra extraterrestre. Claro. Ahora se entiende mejor la razón de que von Däniken <strong>haya abierto un parque de atracciones del misterio en Suiza</strong>, al parecer sin demasiado éxito. Pero volvamos a la Capadocia.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/ciudad-subterranea-derinkuyu-capadocia-4.jpg" alt="" />El resto de niveles de Derinkuyu son áreas reservadas para la exploración arqueológica, decenas de pasillos interconectando diferentes zonas y niveles, zigzagueando, bifurcándose y retorciéndose hasta conseguir que el paseante nunca sepa dónde va a terminar. Sin embargo, la visita en pantalones cortos y cámara fotográfica en ristre os permitirá contemplar un universo lo suficientemente grande como para  sobrecogeros. <strong>Además de que tendréis la oportunidad de examinar los sistemas de seguridad que usaban sus habitantes para aislarse del exterior en el caso de que los invasores trataran de acceder a los pasillos</strong>: portalones móviles en forma de discos de piedra de media tonelada de peso, medio metro de ancho y 1,5 metros de diámetro. Una oquedad en su cara interna era lo que permitía que el disco sólo pudiera se desplazado desde el interior de la ciudad. La alarma sonaba, desplazaban el disco y ya nadie podía penetrar a la ciudad desde el exterior. </p>

	<p>Derinkuyu, gracias a sus fuentes y depósitos internos de comida, <strong>podía acomodar sin problema a 3.000 habitantes</strong>. Pero en casos extremos, se estima que estas ocultas dependencias podrían ser ocupadas hasta por 50.000 personas. Una ciudad subterránea que también era fortín militar, una versión antigua y desproporcionada de lo que hoy en día son los refugios antiaéreos. Imaginaos la situación: todo el mundo vivía en la superficie, de repente se avecinaba un ataque de invasores, y la población desaparecía bajo tierra en pocas horas, sin dejar ni rastro de presencia humana sobre la tierra, como si un demiurgo hubiera pulsado la tecla delete o supr de su ordenador cósmico.</p>

	<p>La razón de que sea esta inhóspita región la que albergue megametrópolis subterráneas se debe, en gran parte, <strong>a lo particular de su suelo</strong>. Todo el paisaje se formó hace diez millones de años por la erupción de tres grandes volcanes. <strong>Las primeras erupciones crearon una capa de roca blanda llamada toba, y las posteriores crearon una más dura de basalto, un material denso que aislaba la toba inferior y retrasaba su erosión</strong>. Un terreno de blanda roca volcánica que luego resulta asombrosamente fácil de excavar y que, también, mantiene su integridad sin demasiadas dificultades una vez cavado el túnel. Así los habitantes de la Capadocia podían comportarse como hacendosas hormigas, agrandando ciudades sin descanso hasta crear todo un submundo que se estima que, globalmente, era capaz de dar cobijo a casi un millón y medio de personas.  </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Otros hormigueros (II): Ville souterraine ]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/sabias-que/otros-hormigueros-ii-ville-souterraine</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/sabias-que/otros-hormigueros-ii-ville-souterraine</guid>
      <pubDate>Sun, 29 Jan 2012 10:31:55 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image11127" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/a-tourisme-montraal-daniel-choiniare.jpg" class="centro" alt="a-tourisme-montraal-daniel-choiniare.jpg" />Hasta que el <strong><a href="http://www.xatakaciencia.com/medio-ambiente/hormigueros-para-chinos-i-beijin">mundo subterráneo de Beijing</a></strong> esté terminado, actualmente la ciudad bajo el suelo más grande del mundo es la <em>Ville souterraine</em> de <strong>Montreal,</strong> Canadá. Debido a las bajas temperaturas registradas en invierno, bajo la ciudad de Montreal se construyeron <strong>32 kilómetros de túneles que conectan 7 estaciones céntricas de metro</strong>, 7 grandes hoteles, multitud de edificios de oficinas, 2.000 tiendas y 40 cines en un área de 12 kilómetros cuadrados. </p>

	<p>Una urbe que mantiene el calor para los 500.000 habitantes de Montreal que la recorren cada día. La Ville Souterraine fue renombrada como <strong>RÉSO</strong>, un homónimo de la palabra francesa réseau, que significa <em>red</em>.<br />
<!--more--></p>

	<p>Hay <strong>más de 120 puntos de acceso exterior a la ciudad subterránea</strong>. Cada punto de acceso es un punto de entrada a uno de los 60 complejos residenciales o comerciales, que comprende 3,6 kilometros de superficie, incluyendo el 80% de todas las oficinas y el 35% de todo el espacio comercial en el centro de Montreal.</p>

	<p>La mayor parte de la ciudad subterránea está abierta durante las horas de funcionamiento de todo el metro (5:30 AM a 1:00 AM).</p>

	<p>El primer eslabón de la ciudad subterránea surgió con la construcción de las oficinas <strong>Place Ville-Marie</strong> y el centro comercial del metro, construido en 1962 para cubrir un hoyo feo de las vías del tren al norte de la Estación Central. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Hormigueros para chinos (I): Beijin]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/medio-ambiente/hormigueros-para-chinos-i-beijin</link>
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      <pubDate>Sat, 28 Jan 2012 18:26:54 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image11123" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/250px-mao_zedong_portrait.jpg" class="centro" alt="250px-mao_zedong_portrait.jpg" />Son muchas las ciudades que guardan otros mundos bajo sus cimientos, sobre todo las que están ubicadas en regiones con climas adversos. <strong>Ciudades subterráneas que en muchas ocasiones son más interesantes que la urbe que queda sobre ellas</strong>. Tal vez si la gente supiera de estos mundos subterráneos, muchos turistas dejarían de visitar la superficie y se encasquetaría un casco provisto con linterna para aventurarse por los hormigueros para humanos. </p>

<h2>BEIJING</h2>

	<p>Uno de los mayores problemas de China es <strong>su desbordamiento de habitantes por metro cuadrado</strong>. Conscientes de ello, la ciudad de Beijing (o Pekín, como se conoce tradicionalmente a la capital de la República Popular de China),<strong> la segunda ciudad más poblada del país</strong> (y también la primera ciudad del mundo que alcanzó el millón de habitantes por primera vez, allá en 1750), está valorando la posibilidad de olvidarse de los rascacielos para centrarse en los <em>rascasuelos</em>. </p>

	<p>A causa de la avalancha de inmigrantes que llegan a la ciudad procedente de las zonas rurales, hoy Beijing cuenta con una población aproximada de 16 millones de habitantes. Una masificación humana que es el origen de no pocos problemas de <strong>contaminación medioambiental</strong>, congestión de tráfico y disputas por el uso de las tierras en el centro de la urbe. Y si hacemos caso al informe Pronosticando la población de Beijing en el Futuro, publicado por el Instituto de Investigación Demográfica de la Universidad de Beijing, se calcula que en el 2020 la ciudad alcanzará los <strong>20 millones de habitantes</strong>. </p>

	<p><strong>Qu Zhenwu</strong>, profesor de este Instituto, lo expresa así: </p>

	<p><blockquote>Debido a la llegada masiva de inmigrantes, el número de residentes en Beijing ha mantenido un crecimiento imparable durante los últimos cinco años, a pesar de que la natalidad confirió un crecimiento nulo a la capital china.</blockquote><br />
<!--more--></p>

	<p><img class="centro" id="image11124" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/1195844474_f.jpg" class="centro" alt="1195844474_f.jpg" />Es por esa razón que el gobierno planea construir<strong> 90 millones de metros cuadrados subterráneos para el año 2020</strong>. Para adelantar trabajo, se aprovecharán de la inmensa red de túneles y 1.000 estructuras antiaéreas ya existentes, construidas entre los años 1969 y 1970 por <strong>Mao Zedong</strong>, fundador de la China moderna, a fin de salvaguardar la población (unas 250.000 personas) de un posible ataque a la ciudad. Una antigua red de 85 kilómetros cuadrados espoleada por la paranoia nuclear que fue excavada a mano por <strong>300.000 pequineses</strong>, entre soldados, civiles y niños en edad escolar. </p>

	<p>Un laberinto de túneles que une la estación de ferrocarril, la Ciudad Prohibida, la Plaza de Tian´anmen y Zhongnanhai, el complejo secreto donde reside la cúspide socialista. Para haceros idea de la monstruosidad de esta obra, uno es capaz de llegar hasta Tianjin, una ciudad industrial a 150 kilómetros al sur, <strong>sin necesidad de salir a la luz del sol</strong>. Miles de pasillos que entran y salen de la superficie por diferentes lugares y en cuyas paredes se pueden aún contemplar los retratos de los dirigentes maoístas o instrucciones del tipo: <em>En caso de ver fuego nuclear, tírense al suelo con las manos sobre la cabeza</em>. </p>

	<p><img class="centro" id="image11125" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/20090315143155-antes-y-despues.jpg" class="centro" alt="20090315143155-antes-y-despues.jpg" />Túneles de hasta 18 metros de profundidad, decorados muchos de ellos con alfombras rojas, como de club de alterne, <strong>en los que jamás se alcanzan temperaturas superiores a los 27 grados gracias al complejo sistema de ventilación</strong>. Un refugio que era capaz de albergar en sus entrañas durante 4 meses al 40 % de la población de entonces. Como a Mao le molestaba sobremanera el ambiente húmedo de aquella ciudad subterránea, mandó sustituir las mantas de algodón por otras de seda, hasta entonces exclusivas de los emperadores, que fueron tejidas diligentemente por miles de soldados. Por eso no es extraño que ahora los turistas puedan visitar aquí abajo una fábrica de seda, en la que se hace una demostración del proceso de obtención de los capullos de los gusanos de seda. </p>

	<p>Un mundo que, finalmente, <strong>nunca fue usado</strong>. Un mundo que ahora es un atractivo enclave turístico, en el que incluso uno puede adquirir sábanas, pijamas o cojines como souvenir en la tienda de seda.</p>

	<p>Toda esta infraestructura se unirá a los nuevos túneles que se están cavando actualmente con la tecnología más avanzada. Así pues, estamos hablando de que en el año 2020 <strong>existirá un espacio habitable bajo las calles de Beijing capaz de otorgar 5 metros cuadrados per cápita</strong>. </p>

	<p>Hasta el momento, ya se han construido fábricas, almacenes, restaurantes, hoteles, hospitales, colegios, teatros, salas de cine con aforos de 300 espectadores, pistas de patinaje, granjas de setas y demás en 17 áreas, incluyendo el distrito comercial de Wangfujing y el Central Business District. <strong>Un total de 30 millones de metros cuadrados subterráneos llenos de todas las cosas que ya hay en la superficie</strong>, como reflejos especulares del mundo de allá arriba. Para evitar posibles congestiones, el 60 % de este espacio bajo tierra se ha reservado para estacionamientos y redes viales. </p>

	<p><img class="centro" id="image11126" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/ciudad-secreta-beijingjpg.png" class="centro" alt="ciudad-secreta-beijingjpg.png" />Un submundo que crece a una velocidad regular de 3 millones de metros cuadrados por año. Un mundo paralelo en cuya entrada, tras bajar las 20 escalinatas que hallaréis tras la puerta número 62 de la calle Xidamochang en Qianmen, podréis contemplar un tablero con la inscripción horizontal de caracteres chinos que dice: <em>la Gran Muralla Subterránea de Beijin</em>, bajo el cual descansa el busto del ex presidente chino <strong>Mao Zedong</strong>.</p>

	<p>Los habitantes de Beijing están aceptando de buen grado este nuevo espacio habitable <em>underground</em>. Tanto es así, que los estudios de viabilidad revelan que los restaurantes subterráneos, por ejemplo, ya obtienen unos beneficios equiparables a los restaurantes de superficie, incluso mayores en algunos casos. <strong>También se estima que el turismo asistirá en masa a esta nueva ciudad china en la que nunca se distingue el cielo</strong>, por ello en los últimos años se han construido nada menos que 100 hoteles subterráneos. Es decir, que el traslado de infraestructuras, transportes, oficinas y centros comerciales y de ocio del mundo de arriba al mundo de abajo es total y absoluto, originando así una Beijing multidimensional en la que ya no todos aspirarán a vivir en la última planta del rascacielos más alto sino también en la última subplanta en lo más profundo de la tierra. </p>

	<p>Para ventilar toda esta red del subsuelo se han horadado <strong>2.300 agujeros de ventilación por los que circulan constantemente el fresco aire de la superficie</strong>. Los claustrofóbicos, sin embargo, no creo que se sientan mucho más cómodos con este dato. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La sala de Sarawak: la cavidad subterránea más grande del mundo]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/geologia/la-sala-de-sarawak-la-cavidad-subterranea-mas-grande-del-mundo</link>
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      <pubDate>Wed, 14 Dec 2011 13:28:34 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/12/cav01w.jpg" alt="" /><strong>¿Queréis visitar la cámara subterránea más grande del planeta?</strong> Entonces deberéis viajar a la isla de Borneo, en el sudeste asiático, una isla gigantesca, la tercera mayor del mundo (tan grande como la Península Ibérica), habitada por 17,7 millones de personas; 2,2 millones de ellos son indígenas Dayak. </p>

	<p>Sin embargo, la mayoría del territorio de Borneo está compuesto de una selva virgen prácticamente inexplorada, un mundo perdido en el océano Índico que, entre otras maravillas, <strong>alberga el segundo bosque tropical más extenso de la Tierra</strong>, después del Amazonas. </p>

	<p><strong>Un húmedo bosque con superávit de especies animales</strong>: 3.500 (muchas de ellas aún sin identificar). Otras tantas descubiertas hace muy poco. Por ejemplo, el pez gato, de dientes protuberantes y un vientre adhesivo que le permite pegarse a las rocas. O una rana arbórea de ojos verdes. O un pez miniatura, que se ha convertido en el segundo vertebrado más pequeño del mundo (mide menos de 1 centímetro de largo, así que es casi invisible a la vista). O el gato rojo de Borneo (que es rojo, claro). </p>

	<p><strong>También hay superávit de especies vegetales</strong>: existe, por ejemplo, una zona de 6,5 hectáreas que contiene más de 700 especies de árboles, cuando en un área forestal parecida situada en el norte de Europa sólo se hallarían unas 50 especies. Admás, únicamente uno de estos árboles, como <strong>el dipterocarpea</strong>, puede ser el rascacielos de lujo de 1.000 especies de insectos diferentes. Como véis, mucha más diversidad racial que en un anuncio de Benetton. <strong>Y es que el 6 % de toda la flora y fauna del planeta está aquí</strong>. Un vergel inimaginable en el que el ser humano es considerado un intruso, aunque entre sus altas montañas y caudalosos ríos pueden encontrarse pequeñas tribus que existen al margen de la civilización. La versión boscosa del epicentro triangular de las Bermudas. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/12/57324512_5bc3acf2a1.jpg" alt="" />En el centro de la isla, en la ciudad de Miri, se encuentra el <strong>Parque Nacional de Gunung Mulu</strong>. Como la mayoría de lugares especiales de Borneo, su acceso es prácticamente imposible. De modo que la opción más práctica es viajar hasta el parque en avioneta. Una de esas avionetas destartaladas y ruidosas que, a su paso sobre el bosque, origina la desbandada de miles de aves quizá aún desconocidas por la ciencia. </p>

	<p>El promontorio más llamativo del parque es un pináculo de arenisca de 2.337 metros de altura, que asoma entre la fronda como un faro emergiendo de un océano verde. Bajo esta mole se halla el objetivo de nuestro viaje: la <strong>Sala de Sarawak</strong>.</p>

	<p>Imaginaos la versión subterránea un laberinto tan inmenso que sería la envidia del Minotauro, un dédalo de cavernas y grutas de unos 295 kilómetros, la mayoría de ellas inexploradas por el hombre. Aunque está densamente poblada de una vida ciega, que aletea, se alimenta de sangre y emplea la misma tecnología de los submarinos para guiarse por la oscuridad: <strong>murciélagos</strong>. Millones de ellos. Una pesadilla para los más sensibles. El lugar predilecto de Batman para instalar su Batcueva.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/12/dsc9454reduced.jpg" alt="" />Pero aún debemos ir un poco más abajo. Deberéis seguir el cauce del río que se adentra entre las profundidades de la cueva, un largo pasaje de 230 metros de altura que, en determinados segmentos, os obligará a sumergirnos en el agua o a <strong>hacer de funambulistas por cornisas no aptas para lo que sufren vértigo</strong>. Pero el tortuoso viaje vale la pena. Porque en el subsuelo de este laberinto del que no podríais salir nunca aunque estuvierais provisto del hilo de Ariadna, es donde se encuentra la cámara subterránea conocida como la <em>cueva de la buena suerte</em>, la Sala de Sarawak, la más grande de que la se tiene constancia en todo el mundo. </p>

	<p>Y es que allí dentro <strong>podrían caber holgadamente 10 aviones Jumbo en línea</strong>. Las dimensiones de este mundo bajo tierra son apabullantes: 700 metros de longitud, 400 metros de anchura y unos 70 metros de altura. <strong>El mayor espacio cerrado conocido</strong>. Lo suficientemente grande como para diluir la sensación de claustrofobia que podría provocar el recordar que estamos atrapados en las entrañas de la tierra.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/12/dsc4197-copyreduced.jpg" alt="" />Fue descubierta hace relativamente poco: en enero de 1981. Quién sabe lo que se les habría perdido a allá abajo a <strong>Andy Eavis</strong>, <strong>Dave Checkley</strong> y <strong>Tony Blanco</strong>, los tres espeleólogos ingleses que dieron con ella. Pero la cuestión es que enseguida supieron que se encontraban ante algo realmente gigantesco cuando encendieron potentes lámparas en un extremo de la cámara y comprobaron que la luz no llegaba hasta la otra pared, devorada por la densa oscuridad. La historia de este fabuloso descubrimiento fue descrito en 1985 en el libro <em>Mundo subterráneo</em> de <strong>Donald Jackson</strong>.</p>

	<p>Si en algún lugar pudiera existir de verdad la ciudad de ficción ideada por <strong>Italo Calvino</strong>, Isaura, en su novela <em>La ciudad invisible</em>, probablemente ese lugar sería Sarawak. Isaura (situada en algún lugar de Asia, según la novela) no tenía superpoblación de murciélagos, pero sí que estaba provista de mil pozos que sus habitantes excavaban verticalmente en busca de agua. Una ciudad donde existen dos religiones. Los que creen que los dioses habitan en las profundidades del lago subterráneo sobre el que se edificó la ciudad. Y los que creen que los dioses habitan en los cubos que ascienden colgados de la cuerda nada más emerger del brocal de los pozos, y también en las poleas, en las palancas de las bombas, en los caños verticales, en los sifones y demás. En Sarawak, los dioses probablemente habitarían en el interior de los chillones murciélagos que vuelan por doquier.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/12/sin-titulo-4.jpg" alt="" />Después de Sarawak, las siguientes cámaras subterráneas por orden descendente de tamaño se hallan muy cerca de nosotros. La segunda más grande del mundo está en Cantabria-Vizkaia, la llamada <strong>Sala Gev</strong>, en la Torca del Carlista, en la que cabrían sin problemas de espacio las catedrales de Burgos y de Santiago juntas. </p>

	<p>La tercera en tamaño es la <strong>Sala de Verna</strong>, en el Sistema de la Piedra de San Martín, en Saint Engrace, Francia, muy cerca de la frontera con España. Está a 700 metros de profundidad y tiene 190 metros de altura y 250 metros de anchura. Es tan grande que por su interior han volado en globo aerostático (proyecto desarrollado por una escuela politécnica francesa) y también ha construido una presa hidroeléctrica para sacar partido del caudal de una cascada, que proporciona energía a una población de 20.000 personas. <strong>En ella podrían alojarse 6 copias de la catedral de Notre Dame</strong>.   </p>

	<p>Vía | <a href="http://elbauldejosete.wordpress.com/2008/09/19/la-sala-de-sarawak/">El Baúl de Josete</a></p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA[Coober Pedy: gente que vive bajo tierra]]></title>
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      <pubDate>Sun, 27 Nov 2011 12:19:25 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image10427" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/11/883422.jpg" class="centro" alt="883422.jpg" />En Australia existe un pueblecito llamado <strong>Coober Pedy</strong>, a 850 kilómetros al norte de Adelaida o a 690 kilómetros al sur de Alice Springs, que a simple vista parece un asentamiento minero como otro cualquiera. Mucho polvo rojizo, mucho calor, la nada más absoluta hasta donde alcanza la vista. El único árbol, de hecho, fue soldado a partir de chatarra de hierro. Quizá llame la atención el campo de golf sin césped, pura tierra seca, que sólo se usa por la noche a fin de evitar las tórridas temperaturas y que se juega con pelotas incandescentes para poder localizarlas en la oscuridad. Todo un espectáculo. Pero lo cierto es que lo más interesante del pueblo <strong>no está en su superficie sino bajo la tierra</strong>. <br />
<!--more--></p>

   
Debido a las duras condiciones climatológicas de Australia (imaginaos los 48 grados centígrados del verano), <strong>los trabajadores de esta mina de ópalo han optado por un sistema radical a la hora de asentarse con su familia</strong>: vivir bajo tierra. De esta forma, todas y cada una de las residencias de los habitantes de Coober Pedy, incluidas las iglesias, los hoteles, los restaurantes, los comercios o las galerías de arte, están en el subsuelo, lejos de los ardientes rayos del sol. Algo así como aquellos habitáculos que la familia Skywalker tenía en el planeta Tatooine, en la película <em>Star Wars</em>. No en vano, Coober Pedy es un anglicismo del nombre indígena Kupa Piti, que significa &#8220;hombre blanco en un agujero&#8221;.

	<p>La mitad de los habitantes de Coober Pedy, gran parte de ellos aborígenes, <strong>viven en casas excavadas bajo tierra</strong>, llamadas dugouts por los aborígenes. Lo hacen desde el momento en que 1915 se halló aquí un ópalo gigantesco. Atraídos por una especie de Fiebre del Ópalo (una de las piedras semipreciosas más valoradas del mundo) parecida a la Fiebre del Oro acaecida en la California de 1849, llegaron hasta estas remotas tierras inmigrantes de todos los puntos del planeta, pero sobre todo de procedencia eslava, como yugoslavos y serbios, que fueron los primeros en vivir bajo tierra aprovechando los túneles que excavaban para encontrar ópalo. </p>

	<p><img class="centro" id="image10428" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/11/wonders_16.jpg" class="centro" alt="wonders_16.jpg" />Una técnica que habían heredado de unos soldados australianos veteranos de la Primera Guerra Mundial, expertos en trincheras, que en 1918 se refugiaron de esta forma del calor a fin de buscar ópalos. Los serbios también fueron los responsables de construir la primera Iglesia Serbia subterránea con paredes de tierra compacta. Sería sólo <strong>la primera de muchas iglesias subterráneas que construirían los mineros que practicaban religiones diferentes</strong>. Este detalle multicultural también se puede apreciar en el acento australiano de sus habitantes: muy pocos lo poseen.</p>

	<p>Desde entonces, como topos humanoides procedentes de hasta 45 nacionalidades distintas, fueron construyendo una ciudad bajo la superficie de la tierra que se mantenían frescas en los días más calurosos y que no tenían nada que envidiar a una casa corriente, con luz eléctrica y aire acondicionado incluidos. No es extraña esta invasión de buscadores de fortunas: se decía que trabajar aquí por unos años solía traducirse luego en una riqueza suficiente como para retirarse de por vida a cualquier lugar del mundo. Actualmente, la extracción de ópalo está en manos de grandes empresas mineras, que usan máquinas de extracción, pero <strong>aquí continúan viviendo muchos mineros que buscan en solitario sus propios ópalos usando las técnicas más tradicionales</strong>. Una mirada aérea al lugar permite adivinar que, bajo las numerosas montañas de tierra que se observan, hay innumerables pozos mineros: más de 300.000. En el censo de 2006, Cobber Pedy tenía una población de 1.916 habitantes (1.084 hombres y 832 mujeres).</p>

	<p>Coober Pedy entra en la misma categoría de ciudades como las que se ubican en Nuevo México o Capadocia, las llamadas construcciones trogloditas. Pero, desde 1987, cuando llegó la Autopista Stuart a Coober Pedy, el lugar se ha convertido en un punto turístico bastante importante. De modo que si os apetece visitar este pueblo subterráneo, tendréis la oportunidad de dormir en <strong>el único hotel del mundo que está bajo tierra</strong>. Es el Desert Cave Hotel, un hotel con aire Ikea que dispone de gimnasio, sauna, restaurante italiano, bodega, tienda souvenirs y taller de ópalos. Si en vez de comprar el ópalo queréis obtenerlo por vuestros propios medios, el hotel organiza excursiones para excavar en las minas en busca de vuestra propia piedra de ópalo. Para vivir esta pequeña aventura, el hotel también os surtirá de pico, pala y un permiso para cavar.</p>

	<p>Coober Pedy también ha servido de escenario para muchas películas, como<em> Mad Max, más allá de la Cúpula del Trueno</em>, protagonizada por <strong>Mel Gibson</strong> y <strong>Tina Turner</strong>. O <em>Planeta Rojo</em> (sin duda se parece a Marte, con sus propios colonizadores), <em>Pitch Black</em> o <em>Priscilla, reina del desierto</em>. Sin olvidar que fue también uno de los lugares que visitaron los participantes de la segunda temporada del concurso televisivo <em>El gran reto</em>. </p>      ]]></description>
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