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		<title>Magazine - steven-pinker</title>
		<link>http://www.xatakaciencia.com</link>
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Xatakaciencia es un weblog colectivo dedicado a la divulgación científica, la ecología y el cambio climático		</description>
		<pubDate>2012-02-14 03:17:46</pubDate>

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      <title><![CDATA[Cientos de artículos de ciencia para leer gratuitamente (en inglés)]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/otros/cientos-de-articulos-de-ciencia-para-leer-gratuitamente-en-ingles</link>
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      <pubDate>Fri, 30 Sep 2011 08:22:35 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/09/byliner_screen_shot3.jpg" alt="" />Imaginaos tener acceso a <strong>los artículos de ciencia más interesantes</strong> publicados por <em>Scientific American, The New York Times</em> o <em>National Geographic</em>. <a href="http://byliner.com/topics/science">Byliner</a> lo permite.</p>

	<p>Desde Byliner tendréis acceso a artículos de grandes divulgadores como <a href="http://byliner.com/richard-dawkins">Richard Dawkins</a>, <a href="http://byliner.com/jared-diamond">Jared Diamond</a>, <a href="http://byliner.com/mary-roach">Mary Roach</a>, <a href="http://byliner.com/aj-jacobs">A. J. Jacobs</a>, <a href="http://byliner.com/malcolm-gladwell">Malcolm Gladwell</a> o <a href="http://byliner.com/steven-pinker/stories">Steven Pinker</a>, entre otros muchos.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Por ejemplo, ya podéis leer el último artículo publicado por el genial <strong>Steven Pinker</strong> en <em>The Wall Street Journal</em>, que constituye un avance para los que, como yo, arde en deseos de echarle el guante al último libro de Pinker, de próxima publicación: un estudio que intenta demostrar que hoy en día somos menos violentos que antes. </p>

	<p>Es decir, otra afrenta a <a href="http://www.xatakaciencia.com/psicologia/los-peores-enemigos-del-progreso-son-los-pesimistas">los pesimistas de siempre, nostálgicos del pasado</a>.</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://byliner.com/">Byliner</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[[Libros que nos inspiran] ‘El mundo de las palabras’ de Steven Pinker]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/libros-que-nos-inspiran/libros-que-nos-inspiran-el-mundo-de-las-palabras-de-steven-pinker</link>
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      <pubDate>Wed, 25 May 2011 12:37:22 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/05/9788449320538.jpg" alt="" /><strong>Steven Pinker</strong> se encuentra en el <em>top10</em> de mis divulgadores favoritos. E incluso podría afirmar que se encuentra entre los 5 primeros si me pongo a rememorar lo que sentí al leer, años ha, su asombroso <em>Cómo funciona la mente</em>. Algo así como un reprogramador mental para entender mejor por qué somos como somos y hacemos lo que hacemos. No en vano, Pinker, neurocientífico cognitivo, fue nombrado como una de las 100 personas más influyentes por la revista <em>Time</em> en 2004 y entre los 100 intelectuales más destacados por la revista <em>Foreign Policy</em>.</p>

	<p><strong>El mundo de las palabras</strong> tal vez no sea una obra tan redonda, pero sin duda es de lectura obligatoria para quienes aprecian la lengua y quieren desentrañar los secretos del poder de las palabras. Y es que estamos ante un erudito libro sobre las palabras. Pero no tanto un estudio filológico o lingüístico de las palabras como una osada exploración científica (neurológica, biológica, psicológica, memética y más) de las palabras, de sus usos, de sus construcciones, de sus implicaciones.</p>

	<p>Algunos de <strong>los asertos de Pinker son discutibles</strong>, pero tiene una prosa tan musical y es capaz de hilvanar tan bien sus argumentos, que difícilmente lograremos permanecer completamente objetivos.</p>

	<p>Sin duda <strong>el capítulo más divertido es el dedicado a las palabrotas</strong>, en el que Pinker ofrece listados de palabras malsonantes, análisis de las palabras que ya son tabú en <span class="caps">EEUU</span> o casos de pacientes que perdieron el habla que, sin embargo, pueden seguir maldiciendo, lo cual indica que las palabrotas quizá sean un tipo diferente de palabras, conectadas de algún modo a nuestro cerebro más primitivo. </p>

	<p><!--more--></p>

<blockquote>El lenguaje es una ventana a la naturaleza humana, y expone características profundas y universales de nuestros pensamientos y nuestros sentimientos que no se pueden equiparar con las propias palabras (…) En la forma que tenemos de utilizar las palabras hay incrustada una teoría del espacio y del tiempo. También hay una teoría de la materia y una teoría de la causalidad. Nuestro lenguaje lleva consigo un modelo de sexo (en realidad, dos modelos) y las ideas de la intimidad, el poder y la imparcialidad.</blockquote>

	<p><strong>Steven Pinker</strong> también propone algunos conceptos muy comunes para los que no existe <em>le mot juste</em>: una melodía que se nos va de la cabeza; un hecho que se puede aprender cientos de veces sin que se nos quede en la memoria; o el insomnio de las primeras horas de la mañana debido a que la vejiga está llena, pero uno está demasiado cansado para levantarse, ir al baño y dormirse de nuevo.</p>

	<p>En definitiva, <strong>El mundo de las palabras</strong> es un libro imprescindible para todo aquél que ame el lenguaje, la lectura, la comunicación y, ante todo, que tenga curiosidad sobre el verdadero origen de las palabras, más allá de las etimologías.</p>

	<p>Editorial Paidós<br />
Colección Transiciones<br />
624 páginas</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Todas las lenguas del mundo son igual de complejas?]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/antropologia/todas-las-lenguas-del-mundo-son-igual-de-complejas</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/antropologia/todas-las-lenguas-del-mundo-son-igual-de-complejas</guid>
      <pubDate>Mon, 04 Jan 2010 10:50:44 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2010/01/artik04_11.jpg" alt="" />A pesar de las apariencias, <strong>todas las lenguas y dialectos inventados por el ser humano disponen de una suerte de gramática universal</strong> y, también, de unos niveles de riqueza y complejidad parejos. O al menos las diferencias nada tienen que ver con el desarrollo de la sociedad en sí.</p>

	<p>Lejos de tópicos como que el lenguaje barriobajero es menos denso que el lenguaje culto (si apartamos a un lado nuestros condicionantes estéticos, el dialecto de un negro del Bronx tiene tantos matices como el de un escritor pedante: consultad <em>La tabula rasa</em> de Steven Pinker para profundizar en los motivos), podemos afirmar a la luz de los descubrimientos antropológicos que <strong>las lenguas habladas por los pueblos “primitivos” contemporáneos son tan “civilizadas” como los nuestras</strong>.</p>

	<p>La complejidad de las reglas gramaticales pude variar, sí, pero esta complejidad varía <strong>con independencia de los niveles de desarrollo político y tecnológico</strong>. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Como dice <strong>Marvin Harris</strong> en Nuestra especie:</p>

<blockquote>Por ejemplo, el kwakiutl, una oscura lengua de los indios de América del Norte, tiene el doble de casos que el latín. Otros elementos para catalogar las lenguas “primitivas”, tales como la presencia de palabras adecuadamente generales o específicas, demostraron ser indicadores igual de poco fiables de los niveles de evolución. Por ejemplo, los agtas de Filipinas disponen de treinta y un verbos distintos que significan “pescar”, cada uno de los cuales se refiere a una forma particular de pesca. Pero carecen de una simple palabra genérica que signifique “pescar”. En las lenguas del tronco tupí habladas por los amerindios de Brasil, existen numerosas palabras que designan especies distintas de loros, pero no existe una palabra genérica para “loro”. Otros lenguajes carecen de palabras para lo específico; cuentan con palabras distintas para los números comprendidos entre el 1 y el 5, y después se sirven sencillamente de una palabra que significa “mucho”.</blockquote>

	<p>Pero carecer de determinadas palabras específicas nada tiene que ver con el nivel evolutivo de una lengua, sino que refleja <strong>necesidades culturales</strong>. El caso de los agtas, que viven esencialmente de la pesca, no precisan de una palabra para la pesca en general sino de las diversas formas específicas de pescar.</p>

<blockquote>Lo mismo ocurre con nosotros que vivimos en las grandes ciudades. En nuestro habla cotidiana nos las arreglamos como conceptos vagos como hierba, árbol, arbusto, matorral o enredadera, pero no necesitamos palabras para identificar entre 500 y 1.000 especies vegetales distintas por su nombre. En los trópicos, donde las personas no utilizan demasiada ropa, se suelen hablar lenguas que agrupan &#8220;mano&#8221; y &#8220;brazo&#8221; en un sólo término y &#8220;pierna&#8221; y &#8220;pie&#8221; en otro. La gente que vive en climas más fríos y que visten prendas especiales (guantes, botas, mangas, pantalones, etc.) para las diferentes partes del cuerpo, disponen más frecuentemente de palabras diferentes para &#8220;mano&#8221; y &#8220;brazo», &#8220;pie&#8221; y &#8220;pierna&#8221;. Así pues, ninguna de estas diferencias puede considerarse prueba de una fase más primitiva o intermedia de la evolución lingüística.</blockquote>

	<p>Así pues, las aproximadamente 3.000 lenguas de este mundo tienen una estructura fundamental común, y unos cuantos cambios menores de vocabulario según los requisitos de la determinada sociedad. </p>

	<p>Como decía el lingüista antropológico <strong>Edward Sapir</strong> “Por lo que toca al a forma lingüística, Platón camina mano a mano con el porquero macedonio y Confucio con el salvaje cortador de cabezas de Assam.”</p>

	<p>Vía | <em>Nuestra especie</em> de Marvin Harris</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Una visión científica sobre el aborto (y IV)]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/biologia/una-vision-cientifica-sobre-el-aborto-y-iv</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/biologia/una-vision-cientifica-sobre-el-aborto-y-iv</guid>
      <pubDate>Tue, 26 May 2009 17:30:02 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2009/05/untitled5.jpg" alt="" />Según la biología moderna, lo que llamamos “persona” emerge poco a poco de un cerebro que se desarrolla gradualmente. El cerebro empieza a funcionar en el feto, <strong>pero sigue conectándose hasta bien entrada la infancia e incluso la adolescencia</strong>. Las fronteras, pues, cada vez son más difusas. Y este problema también se produce en los instantes finales de la vida de una persona, pues la <strong>muerte no es otra cosa que un fallo gradual e irregular de diversas partes del cerebro y el cuerpo</strong>.</p>

	<p>Entre la vida y la muerte hay muchos grados y tipos de existencia, algo que se agudizará a medida que avance la tecnología médica. </p>

	<p>De nuevo <strong>Steven Pinker</strong>:</p>

<blockquote><p>Esto no significa que no existe ninguna política defendible y que haya que dejarlo todo en manos del gusto personal, el poder político o el dogma religioso. Como señala el bioético Ronald Green, significa sencillamente que tenemos que reconceptualizar el problema: de encontrar una línea divisoria en la naturaleza a decidir una línea divisoria que mejor equilibre lo bueno y lo malo de cada dilema político. En cada caso debemos tomar decisiones que se puedan llevar a la práctica, que consigan el máximo grado posible de felicidad y que reduzcan al mínimo el sufrimiento actual y futuro. Muchas de nuestras políticas actuales ya son compromisos de este tipo: se permite la investigación con animales, aunque se regula; a un feto muy desarrollado no se le reconoce un estatus legal completo como persona, pero no se puede abortar a menos que sea necesario para proteger la vida o la salud de la madre. Green observa que el cambio de buscar a decidir esas líneas divisorias constituye una revolución conceptual de dimensiones copernicanas.</p></blockquote>

	<p><!--more--></p>

	<p>Para rematar esta idea, permitidme que os copie otro fragmento de <strong>Richard Dawkins</strong> y su libro <strong>El espejismo de Dios</strong>:</p>

<blockquote><p>¿Sufre un embrión? (presumiblemente no si es abortado antes de que posea un sistema nervioso; y si hasta posee un sistema nervioso, con toda seguridad sufrirá menos que, digamos, una vaca adulta en un matadero). ¿Sufre una mujer embarazad; o su familia, si ella no tiene un aborto? Muy probablemente sí; y, en cualquier caso, debido a que el embrión carece de un sistema nervioso, ¿no debería el bien desarrollado sistema nervioso de la madre tener derecho a decidir?</p></blockquote>

	<p>En este mismo libro, Dawkins reproduce la siguiente hipotética conversación entre dos doctores, que se ha difundido ampliamente por Internet:</p>

<blockquote><p>Sobre la terminación del embarazo, quiero tu opinión. El padre era sifilítico, la madre tuberculosa. De los cuatro niños nacidos, el primero era ciego, el segundo murió, el tercero era sordomudo, el cuarto también era turberculoso. ¿Qué hubieras hecho tú?” “Yo hubiera terminado el embarazo”. “Entonces, hubieras asesinado a Beethoven.</p></blockquote>

	<p>Un argumento que es fácil de poner en cuestión: porque <strong>el mundo no es más probable de ser privado de un Beethoven por el aborto que por la casta abstinencia del coito</strong>. ¿Deberán las mujeres dejarse violar por si acaso de esta forma nacerá un genio musical? Igualmente, ¿por qué no usar el ejemplo del aborto de Hitler? </p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2009/05/atomo.jpg" alt="" />Por último, me gustaría usar la ciencia para bajar a las capas más pequeñas del ser humano, que quizá indirectamente abran la mente en el asunto del aborto, la viabilidad de los embriones, el sufrimiento o la artificialidad que implica el influir en todo ello. </p>

	<p>¿Qué es lo que da su identidad a una persona individual? ¿Son los átomos que componen su cuerpo? ¿Depende su identidad de la particular elección de electrones, protones y otras partículas que componen esos átomos? En una persona viva existe una continua renovación del material que compone su cuerpo. Esto <strong>se aplica también a las células del cerebro de una persona</strong>. </p>

	<p>Si se intercambiara un electrón en el cerebro de una persona con un electrón de un ladrillo, entonces el estado del sistema sería exactamente el mismo estado que antes. Lo que distingue a la persona de un ladrillo es la <em>pauta</em> con que están dispuestos sus constituyentes y no la individualidad de los propios constituyentes. </p>

	<p>Y para rematar este extenso artículo que sólo aspira a remover las ideas preconcebidas acerca del espinoso asunto del aborto y fomentar un debate profundo, nada como las sabias palabras de <strong>Carl Sagan</strong> en su libro más famoso, <strong>Cosmos</strong>:</p>

<blockquote><p>Yo soy un conjunto de agua, de calcio y de moléculas orgánicas llamado Carl Sagan. Tú eres un conjunto de moléculas casi idénticas, con una etiqueta colectiva diferente. Pero ¿eso es todo? ¿No hay nada más aparte de las moléculas? Hay quien encuentra esta idea algo degradante para la dignidad humana. Para mí es sublime que nuestro universo permita la evolución de maquinarias moleculares tan intrincadas y sutiles como nosotros.</p></blockquote>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Una visión científica sobre el aborto (III)]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/biologia/una-vision-cientifica-sobre-el-aborto-iii</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/biologia/una-vision-cientifica-sobre-el-aborto-iii</guid>
      <pubDate>Tue, 26 May 2009 17:18:26 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2009/05/condon.jpg" alt="" />   3) <strong>¿Qué tiene de especial el momento de la concepción? </strong>Para la doctrina moral que encontramos en algunas confesiones cristianas constituye el instante en el que el alma entra en el cuerpo, catalogándose así de asesinato el aborto, la eutanasia y la obtención de células troncales de los blastocitos. Pero desde la neurociencia, el alma (o el Yo) es algo inherente a la actividad neuronal que se desarrolla <strong>gradualmente </strong>en el cerebro del embrión.</p>

	<p>De nuevo habla <strong>Steven Pinker</strong>:</p>

<blockquote><p>Vista la dificultad que plantean estas decisiones, resulta tentador acudir a la biología para buscar o ratificar unas fronteras como la de “cuándo empieza la vida”. Pero esto no hace sino subrayar el conflicto entre dos formas irreconciliables de concebir la vida y la mente. El concepto intuitivo y moralmente útil de un espíritu inmaterial simplemente no se puede compaginar con el concepto científico de la ontogenia y la filogenia de una actividad cerebral que surge gradualmente.  Dondequiera que tracemos la línea entre la vida y la no vida, o entre la mente y la no mente, aparecerán casos ambiguos que cuestionarán nuestras intuiciones morales.</p></blockquote>

	<p><!--more--></p>

<blockquote><p>Del mismo modo que el microscopio desvela que un filo agudo en realidad está lleno de muescas, la investigación sobre la reproducción humana muestra que el “momento de la concepción” no es un momento en absoluto. A veces penetran la membrana externa del óvulo varios espermatozoides, y se requiere cierto tiempo para que el óvulo expulse los cromosomas de más. ¿Qué es y dónde está el alma durante ese intervalo? Incluso cuando penetra un solo espermatozoide, sus genes permanecen separados de los del óvulo durante un día o más, y se necesita otro día más o menos para que el genoma recién surgido controle la célula. De modo que el “momento” de la concepción en realidad es un hecho que abarca entre veinticuatro y cuarenta y ocho horas.</p></blockquote>

	<p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2009/05/womanpregnancytest.jpg" alt="" />Pero el problema no acaba aquí. El “conceptus” no está destinado a convertirse en bebé. <strong>Entre dos tercios y tres cuartas partes de ellos nunca llegan a implantarse en el útero y se produce un aborto espontáneo</strong>, en algunos casos porque son genéticamente defectuosos, y, en otros, por alguna razón que no podemos identificar todavía. </p>

	<p>¿Estos asesinatos naturales son buenos porque son naturales? Si no son buenos, ¿por qué en vez de gastar tanta energía en fiscalizar los abortos cometidos por las mujeres no se exige una mayor implicación científica para evitar que se produzcan tantos abortos naturales? Como dice Pinker, esto “implica que deberíamos dedicar la investigación médica sobre la curación del cáncer y las enfermedades cardíacas a evitar el aborto espontáneo de un gran número de embriones microscópicos”. <strong>Porque la mayoría de muertes de seres humanos del mundo se producen de esta forma y no de otra</strong>, si seguimos a rajatabla la idea de que un embrión es un ser humano potencial. </p>

	<p>¿Cada día no dedicado a reivindicar mayores esfuerzos en esta dirección no es un día en el que estamos cometiendo indirectamente un número inabarcable de muertes? </p>

	<p>Se me ocurre que, tal vez, las mujeres, después de cada relación sexual, deberían ingresar inmediatamente en clínicas altamente especializadas para asegurar la viabilidad de estos posibles embriones microscópicos. </p>

	<p>Esta es sólo una de las situaciones sobre las que deberíamos reflexionar si en verdad concediéramos total credibilidad a la idea de que la vida humana empieza justo en el instante de su concepción. Y que no empieza, por ejemplo, cuando el ser vivo merece una consideración moral por sus sentimientos (su capacidad de amar, pensar, hacer planes, disfrutar y sufrir), todos los cuales dependen de un sistema nervioso que funcione. </p>

	<p>Estos ejercicios de gimnasia cognitiva para sostener determinadas creencias ante la biología moderna surgen de nuestra innata incapacidad para digerir nuevos y contraintuitivos descubrimientos. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Algunas pruebas sobre el instinto del lenguaje (y II)]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/genetica/algunas-pruebas-sobre-el-instinto-del-lenguaje-y-ii</link>
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      <pubDate>Sun, 24 May 2009 12:03:27 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2009/05/explicar-hablar-t13366.jpg" alt="" />Otro ejemplo de este fenómeno se produjo en los años 1980 en Nicaragua, donde se instauraron por primera vez escuelas para sordos que encabezaron la invención de un lenguaje totalmente nuevo. Las escuelas enseñaban la lectura labial con escaso éxito, pero en el patio de recreo los niños añadían las diversas señas manuales que empleaban en casa y establecieron una <strong>lengua franca vulgar</strong>. </p>

	<p>En el plazo de unos pocos años, a medida que los niños más pequeños aprendían esta lengua franca, se transformó en un verdadero lenguaje por señas con toda la complejidad, economía, eficacia y gramática de una lengua hablada. De nuevo, <strong>fueron las mentes instintivas de los niños las responsables de la transformación de una lengua franca en un lenguaje criollo</strong>.</p>

	<p>Esto también parece indicar que el instinto del lenguaje “se apaga” a medida que el niño alcanza la edad adulta. Por ello también nos resulta difícil, ya de adultos, aprender nuevos acentos o incluso nuevos idiomas. </p>

	<p>Una demostración cruel de este fenómeno se dio en Genie, una niña de 13 años descubierta en un piso de Los Ángeles. Había sido retenida durante toda su vida en una habitación, privada de todo contacto humano. Sin un ambiente lingüístico en el que sus resortes innatos se desarrollaran, Genie sólo aprendió dos palabras para comunicarse: “Bastayá” y “Nadamás”. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Cuando Genie fue liberada y se mezcló con más gente, adquirió un nuevo y rico vocabulario. Pero, como ya era demasiado adulta y sus resortes innatos ya habían quedado mermados, jamás, por mucho que practicó, consiguió manejar correctamente la gramática. </p>

	<p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2009/05/untitled4.jpg" alt="" />Cada vez son más las pruebas que indican que el lenguaje brota en nosotros en cuanto estamos rodeados de gente que usa un lenguaje. Y tampoco os creáis que es necesario un gran bombardeo de palabras y frases enrevesadas. Con independencia del tiempo que le hablemos a los niños, estos desarrollarán <strong>una destreza lingüística bastante predecible por sus características genéticas</strong>. Diversos estudios con gemelos, por ejemplo, han demostrado que la tendencia a desarrollar un lenguaje tardío es muy heredable. </p>

	<p>Pero, por si quedara todavía alguna duda, son las ciencias más rigurosas las que nos ofrecen pruebas incontestables acerca de la existencia del instinto del lenguaje. Desde la neurología se ha demostrado que si se daña determinada parte del cerebro, se produce lo que se conoce como <strong>afasia de Broca</strong>, una incapacidad para emplear o comprender todo lo que no sea la gramática más sencilla.</p>

	<p><em>El elefante mató al león. ¿Quién resultó muerto?</em> Un afásico de Broca tendría verdaderas dificultades para responder a esta pregunta, ya que la pregunta exige una sensibilidad a la gramática cifrada en el orden de las palabras que justamente esta parte del cerebro conoce. </p>

	<p>Otra área del cerebro dañada produce la <strong>afasia de Wernicke</strong>: los que la sufren suelen hablar con gran cantidad de palabras pero sin mucho sentido. </p>

	<p>Aunque para lesiones cerebrales de resultados extraños, la que sigue. El <strong>síndrome de Williams</strong>, motivado por un cambio en un gen del cromosoma 11, produce que los niños afectados por él tengan una inteligencia general muy baja, pero a la hora de usar el lenguaje lo hacen de una forma muy rica y locuaz que ya quisieran muchos poetas. Hablan sin parar, de forma muy original y usando tal cantidad de palabras que parecen haberse tragado un diccionario entero.</p>

	<p>Si a un niño con síndrome de Williams le pides que te mencione un animal, te dirá uno raro, como un cerdo hormiguero, en vez de un perro o un gato. </p>

	<p>Y es que así es el lenguaje. Como cualquier otro instinto.</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.alianzaeditorial.es/cgigeneral/newFichaProducto.pl?obrcod=103355&id_sello_editorial_web=34">El instinto del lenguaje, de Steven Pinker</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Algunas pruebas sobre el instinto del lenguaje (I)]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/genetica/algunas-pruebas-sobre-el-instinto-del-lenguaje-i</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/genetica/algunas-pruebas-sobre-el-instinto-del-lenguaje-i</guid>
      <pubDate>Sun, 24 May 2009 11:42:31 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2009/05/speak.jpg" alt="" />Que el lenguaje es un instinto es una idea que hoy en día muchos psicolingüistas ya defienden sin demasiado problema.</p>

	<p>Décadas antes, fue <strong>Noam Chomsky</strong> el primero en defender la idea de una <strong>gramática universal</strong> que se manifestaba gracias a nuestro código genético: los genes dotan a una parte del cerebro humano de la capacidad especializada de aprender el lenguaje. </p>

	<p>Lo que se aprende desde cero es el vocabulario y ciertas variaciones gramaticales, pero existe un conjunto universal de reglas mentales. </p>

	<p>Fue el psicolingüista <strong>Steven Pinker</strong> el que hizo más por refrendar las ideas revolucionarias de Chomsky. Según Pinker, todos los humanos hablan lenguas de una complejidad gramatical comparable, hasta los que viven aislados en las tierras altas de Nueva Guinea desde la Edad de Piedra. </p>

	<p>Todas las personas son igualmente coherentes y cuidadosas siguiendo las reglas gramaticales implícitas, incluso las que no están educadas y hablan lo que se considera <em>argot</em>. Incluso esa forma de hablar en apariencia tan coja de la clase baja de los barrios más pobres obedece a reglas tan racionales y complejas como las de un <em>lord</em> inglés que se expresa de forma afectadísima. </p>

	<p>Bajo este prisma, defender una u otra manera de expresarse sólo se puede hacer impulsado por un prejuicio. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Por otro lado, la prueba más asombrosa de que estas reglas gramaticales son innatas y no se aprenden por imitación, como el vocabulario, la hallamos en lo que se llama el <strong>lenguaje criollo</strong>: una lengua con reglas gramaticales que nace de una <strong>lengua franca</strong>, es decir, sin reglas coherentes, adoptada para un entendimiento común entre personas que no tienen la misma lengua materna. </p>

	<p>El experimento natural más importante en este sentido fue el que estudió <strong>Derek Brickerton</strong> sobre un grupo de peones extranjeros de diferentes nacionalidades que trabajaron juntos en Hawai en el siglo <span class="caps">XIX</span>. Estos peones desarrollaron una lengua franca para poder comunicarse entre ellos: carecía de reglas gramaticales coherentes y consistía en una mezcla de palabras y frases para poder salir del paso. </p>

	<p>Pero estos peones tuvieron hijos. La nueva generación, que creció en este ambiente caótico, de forma automática empezó a asimilar la lengua pero aplicándole las reglas gramaticales universales innatas. La lengua franca adquirió, en boca de estos niños, reglas de inflexión, orden de palabras y gramática coherente, volviéndola una lengua mucho más eficaz y eficiente: un lenguaje criollo. </p>

	<p>Toda esta transformación sólo la hicieron un puñado de niños por instinto, sin usar gruesos manuales de gramática. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Los niños juegan con coches y las niñas, con muñecas]]></title>
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      <pubDate>Mon, 13 Apr 2009 10:56:04 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2009/04/munecas-1-2288.jpg" alt="" />Así es. <strong>Los niños prefieren jugar con coches y las niñas, con muñecas</strong>, independientemente de queramos que sea de otra forma (entonces no será raro comprobar cómo el niño convierte a la muñeca en piloto de Fórmula 1 y la niña acuna al coche para que se duerma por las noches). Es algo intrínseco a nuestro sexo. Es algo biológico. Está más allá de la psicología o las buenas palabras de meapilas de lo políticamente correcto y de quienes, guitarra en mano, ya sabéis, dú-dúa, dicen que el sexo es una construcción social y que si unos padres homosexuales adoptan un niño, el niño acabará siendo también homosexual, o jugando a muñecas. </p>

	<p>Me da la risa locuela cuando oigo cómo algunos sostienen que no podemos estar determinados en tal grado por nuestros genes, sin advertir que su alternativa (estar determinados socialmente, culturalmente) es igualmente una determinación, si acaso más maquiavélica.</p>

	<p>Los videojuegos no nos vuelven más agresivos; la influencia de nuestros padres en nuestra forma de ser es prácticamente nula (exceptuando la herencia genética); el sexo viene de serie. Son cosas que poco a poco estamos descubriendo. Que los genes nos predestinan a una escala que Calvino nunca imaginó, que los genes superan al horóscopo y a la bola de cristal, y que ninguna teoría de causalidad humana, freudiana, marxista o cristiana ha sido nunca tan precisa como ahora se revela el alfabeto genético.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En los años 60, en Winnipeg, se le amputó su miembro viril a un niño al que le había quedado el mismo dañado a causa de una circuncisión mal practicada. Ya puestos, intentaron convertir al niño en niña empleando cirugía y tratamientos hormonales. John, que así se llamaba el niño, pasó a llamarse Joan. Se ponía vestidos y jugaba a muñecas. Según el psicólogo freudiano <strong>John Money</strong>, Joan creció estupendamente. En 1973 se afirmó que los roles de género estaban configurados por la sociedad.</p>

	<p>Hasta 1977 nadie se puso a verificar los datos. <strong>Milton Diamond y Keith Sigmundson</strong> sí lo hicieron, y se toparon con algo bien diferente. Joan era feliz, sí, pero era un hombre felizmente casado con una mujer. De niño nunca había querido llevar falda ni jugar con muñecas, prefería los pantalones y orinar de pie. A los 14 años, sus padres le pusieron en conocimiento de su verdadera identidad, abandonó los tratamientos hormonales y, aunque sus padres y su entorno se habían empeñado en criarlo como Joan, volvió a llamarse John. Incluso se extirpó de nuevo los pechos, que le repugnaban; aunque no los pechos ajenos, los de de otras mujeres. Se casó con una mujer y adoptó hijos. </p>

	<p>La naturaleza, pues, despeña un papel crucial en los roles de género. Y eso no es machista ni feminista, simplemente es algo innato: en la mayoría de las especies, la conducta del macho es sistemáticamente diferente de la conducta de la hembra. </p>

	<p>El cerebro es un órgano con género. Y un Ferrari o una muñeca pepona poco o nada harán por cambiar eso. Pero lo he simplificado mucho, si os apetece ahondar en el tema, os recomiendo la lectura del estupendo libro <em>La tabula rasa</em>, de <strong>Steven Pinker</strong>.</p>

	<p>Más información | <a href="http://buenamente.blogspot.com/2008/08/el-sustrato-biolgico-de-los-roles.html">Buenamente</a></p>      ]]></description>
      </item>
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