Los avances científicos en la lucha contra el SIDA, y el diseño de nuevos medicamentos para combatir el virus, no parecen tener un incidencia suficiente como para erradicar el VIH.
Existe una distancia importante entre las noticias esperanzadoras que periódicamente llenan las páginas de los medios especializados y el aumento de los contagios.
El doctor Pedro Cahn, presidente de la Sociedad Internacional del SIDA (IAS), ha expresado la falta de eficacia en los intentos de frenar el avance de las infecciones con palabras muy duras:
La ciencia nos ha dado las herramientas para prevenir y tratar eficazmente el virus del SIDA, pero el hecho de que todavía no hayamos logrado trasladar esto a la práctica es un fracaso vergonzoso.
Cahn realizaba dichas manifestaciones en el marco del cuarto encuentro de la IAS que, desde ayer, se celebra en Sidney, reuniendo a 5.000 expertos de 133 países. En el acto de apertura se habló de los mecanismos por los que los contagios aumentan.

Josep Figueras, director del Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud, sugiere que los programas contra el sida que recomiendan el uso del preservativo deberían impartirse en las escuelas cuando el niño cumple los cinco o seis años.
Un equipo de investigación , dirigido por Alison Simmons, del Instituto de Medicina Molecular Weatherall en Oxford (Reino Unido) han descubierto un nuevo mecanismo que permite al virus del SIDA escapar del sistema inmune y aumentar su proliferación, según publica en su edición digital de la revista Nature Inmunology.
Se trata del raltegravir, un inhibidor de la integrasa, proteína del virus del VIH que no había sido utilizado como diana terapeútica hasta el momento, y se ha publicado en The Lancet los primeros resultados de la fase II del estudio que pretende sacarla al mercado norteamericano este mismo año para los pacientes que han desrrollado resistencias a los tratamientos convencionales.
Se llama NF795gpC y ha sido desarrollado por investigadores del Instituo de Biotecnología y Biomedicina de la Universidad Autónoma de Barcelona. Para ello se han utilizado fragmentos inmunogénicos de la proteína gp41 (junto a la gp120 son las glicoproteínas más antigénicas de la envoltura del VIH) y se han insertado en la b-galactosidasa de Escherichia coli.