Conocemos de la existencia de esta tormenta en el polo norte de Saturno desde que, hace 26 años, las sondas Voyager nos enviasen sus primeras imágenes. El Hubble también nos ha hablado de esta formación hexagonal que ocupa todo el polo norte del planeta, y de nuevo con Cassini se ha despertado el interés por la tormenta en cuestión, añadiendo a la imagen la de un segundo hexágono más oscuro en el centro.
La tormenta tiene 25000 km de diámetro, por lo que en su interior cabrían casi cuatro veces nuestra Tierra y, a pesar de su forma, parece comportarse de forma similar al vortex que hay en los polos de nuestro planeta, aunque no se ha visto ninguna formación de estas características en ninguno de los planetas vecinos. Su profundidad es mayor de lo que se creía hasta ahora, llegando a 100 km bajo las nubes más altas.

Los descubrimientos se llevaron a cabo gracias al instrumento de radar de Cassini, que observó formas del terreno muy oscuras en la superficie de Titán, con tamaños muy superiores a otras similares descubiertas cercanas al polo boreal del satélite. De todas formas, los datos de radar muestran únicamente una parte de este mar, de tal manera que sólo es posible estimar un mínimo valor de su tamaño, de unos 100.000 kilómetros cuadrados.
Un simple cálculo nos da la temperatura esperada de la atmósfera superior de un planeta relaciona la cantidad de luz del sol absorbida por la energía perdida a la atmósfera más baja. Pero los valores calculados no coinciden con las oberservaciones reales de los