Decíamos que una afirmación sobre la naturaleza del ADN es improbable que se descubra como incierta a estas alturas, aunque ello no elimina la posibilidad de que continuemos recabando información y hasta elaboremos críticas cada vez más agudas sobre ella.
Veamos ahora la afirmación del Papa sobre el hecho de que Jesús nació de una virgen y que su cuerpo resucitó después de muerto.
¿La autoridad del Papa es fiable? Millones de personas creen que sí. De hecho, no sólo creen que es fiable, sino que es infalible en todas las cuestiones de fe y moralidad. No importa lo que se descubra acerca de los fundamentos neurobiológicos sobre la moral, la felicidad o el dolor, el Papa seguirán pensando lo mismo y ni siquiera tienen la duda de que se está equivocando.

A rebufo de los candentes comentarios que ha generado el artículo
Es evidente que no sabemos (absolutamente nadie) cuándo adquirimos nuestra humanidad. Y trazar una línea clara es totalmente arbitrario. Pero todo el que insista dogmáticamente que ese rasgo coincide en el momento de la concepción no contribuye en absoluto en el debate.
Que no se me malinterprete. La fe religiosa no es la única fuente de irracionalidad que desdeña alegremente los descubrimientos de la ciencia. También los son la astrología, por ejemplo, o el avistamiento de ovnis.