Para contar esta historia debemos remontarnos al invierno de 1928, cuando el presidente de la firma Dr. Miles Laboratorios, Hub Beardsley, visitó las oficinas de un periódico local de Elkhart, Indiana.
Aquel año había una especial incidencia de gripe en la población, y muchos de los empleados de Beardsley estaban enfermos. Al enterarse de que los trabajadores del periódico no habían dejado de venir a trabajar a causa de la gripe, Beardsley se sintió tremendamente interesado en el método que empleaban allí para conseguirlo.
El director del periódico le explicó que, al primer síntoma de resfriado, distribuía entre su personal una combinación de aspirina y bicarbonato.
Beardsley quedó impresionado. Si bien ambos medicamentos eran antiguos, nunca había conocido a nadie que los mezclara entre sí.

Todos hemos visto la típica escena en la que alguien llega a casa después de una intensa y fría lluvia, empapado hasta el tuétano, y cómo una voz decía: cámbiate de ropa o cogerás un resfriado.