Hablemos de Netville, que fue así como bautizaron Hampton y Wellman a un barrio de las fueras de Toronto.
En Netville, a finales de la década de 1990, empezaron a instalar tecnología de banda ancha gratuita y disponible para todos los vecinos. Sí, una utopía, el jardín del Edén para cualquier geek que se precie.
Todos los habitantes de las 109 viviendas unifamiliares nuevas del barrio de Netville tendría acceso libre a Internet de alta velocidad, un videófono y una variedad de servicios on line que iban desde la atención sanitaria a foros de debate locales.

Dicen que un tonto sigue siendo tonto aunque use birrete. Algo parecido podría adjudicarse a Internet y su aparente capacidad para tornar más multifacética la opinión de la gente.